Litio vuelve a mostrar los desafíos de costos y ejecución que enfrenta la nueva cadena global de baterías. La minera Rio Tinto anunció que reducirá el ritmo de construcción de su planta de procesamiento de hidróxido de litio Nemaska Lithium en Bécancour, Quebec, en respuesta al aumento de costos del proyecto. La compañía aseguró, sin embargo, que el ajuste no modificará el calendario general de producción previsto para la instalación. La planta, actualmente aproximadamente 70% completada, tendrá una capacidad proyectada de 32.000 toneladas anuales de hidróxido de litio, un material clave para la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. La decisión refleja un patrón cada vez más común en el desarrollo de proyectos de litio a gran escala: optimizar el diseño y controlar los costos antes de avanzar con la fase final de construcción. Según la empresa, la desaceleración permitirá que el equipo técnico del proyecto complete trabajos de optimización y revisión operativa antes de retomar el ritmo pleno de construcción.
Reducción temporal del ritmo de obras
En los próximos meses, Rio Tinto reducirá el ritmo de las actividades en el sitio de Bécancour. Durante este periodo, la compañía prevé disminuir significativamente el número de contratistas involucrados en el proyecto.
La empresa indicó que la fuerza laboral contractual se reducirá aproximadamente a la mitad, aunque el sitio continuará contando con varios cientos de trabajadores que seguirán desarrollando tareas clave.
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Entre las actividades que continuarán se incluyen:
trabajos de ingeniería y optimización del diseño
mantenimiento y protección de activos ya construidos
preparación para futuras fases de construcción
Al mismo tiempo, algunas actividades constructivas se suspenderán temporalmente o se aplazarán hasta que se complete el proceso de optimización del proyecto.
Inversión conjunta con el gobierno de Quebec
La actualización se produce semanas después de que Rio Tinto consolidara el control del proyecto Nemaska.
En febrero, la minera aumentó su participación hasta 53,9%, convirtiéndose en el accionista mayoritario. El gobierno de Quebec mantiene el 46,1% restante del proyecto.
Ambos socios han comprometido nuevas inversiones para avanzar con el desarrollo:
Rio Tinto: US$300 millones
Gobierno de Quebec: US$200 millones
La planta de Bécancour es una pieza central en la estrategia del gobierno provincial para convertir a Quebec en un hub de baterías en América del Norte, aprovechando su acceso a energía hidroeléctrica y su proximidad a la industria automotriz de Canadá y Estados Unidos.
Parte de una cadena integrada de litio
El complejo de Bécancour forma parte del proyecto integrado de Nemaska Lithium, que busca cubrir toda la cadena de valor desde la extracción del mineral hasta la producción de compuestos químicos para baterías.
El sistema incluye:
el depósito de litio Whabouchi, ubicado en la región de James Bay
una mina combinada a cielo abierto y subterránea
producción estimada de 200.000 toneladas anuales de concentrado de espodumeno
El plan contempla una vida útil de aproximadamente 26 años para la operación minera.
El concentrado de espodumeno producido en Whabouchi sería posteriormente transformado en hidróxido de litio en la planta de Bécancour.
Revisión del suministro de espodumeno
Rio Tinto también está evaluando si el depósito Whabouchi representa la mejor fuente de suministro para la planta de procesamiento.
La empresa analiza actualmente si podría resultar más eficiente abastecer Bécancour desde su proyecto de litio Galaxy, también ubicado en la región de James Bay.
Según la compañía, esta evaluación estratégica sobre el suministro de espodumeno debería completarse durante la segunda mitad de 2026.
Calendario de producción se mantiene
A pesar de la desaceleración en las obras, Rio Tinto afirma que no prevé cambios importantes en el cronograma del proyecto.
La compañía reiteró que mantiene su compromiso con el desarrollo del complejo de Bécancour y con el crecimiento de su negocio de materiales para baterías.
El proyecto se considera uno de los pilares de la estrategia global de Rio Tinto para expandirse en el mercado del litio, un sector que se ha vuelto clave para la electrificación del transporte y el desarrollo de tecnologías energéticas bajas en carbono.
La puesta en marcha de la planta se había previsto inicialmente para este año, mientras que la primera producción comercial está proyectada para 2028.









