
El sistema frontal dará paso a una tregua desde este miércoles, aunque durante la noche todavía podrían registrarse chubascos aislados y actividad eléctrica. Para el jueves se esperan hasta 20 centímetros de nieve y rachas cercanas a 70 km/h en sectores cordilleranos.
Las precipitaciones que golpearon con fuerza a la Región de Coquimbo y a la provincia del Huasco comenzarán a disminuir durante las próximas horas, luego de un evento meteorológico que dejó acumulados excepcionales, inundaciones, activación de quebradas, desbordes y graves problemas de conectividad.
El cambio no significa que la emergencia haya terminado. Los suelos permanecen saturados, existen caminos dañados y todavía hay sectores expuestos a remociones en masa, crecidas y desprendimientos. La principal variación será meteorológica: desde este miércoles 22 de julio deberían predominar condiciones más estables, aunque con abundante nubosidad en buena parte del Norte Chico.
Durante la noche de este martes aún podrían presentarse chubascos aislados en las provincias de Elqui y Limarí. La posibilidad se concentra especialmente en sectores interiores y precordilleranos, donde tampoco se descarta actividad eléctrica.
Las lluvias dejan acumulados excepcionales
El sistema frontal comenzó a afectar con mayor intensidad a la zona desde el jueves 16 de julio y dejó registros superiores a 260 milímetros en localidades como Andacollo, Punitaqui y Combarbalá.
También se observaron afectaciones severas en comunas como Salamanca y Alto del Carmen, donde las precipitaciones provocaron deslizamientos, cortes de rutas, desbordes y aislamiento de comunidades.
En La Serena, el acumulado del evento se acercó a 178 milímetros, una cifra extraordinaria para una ciudad de clima semiárido y con promedios anuales considerablemente menores. La cantidad de agua caída en pocos días explica la magnitud de las inundaciones urbanas y la presión ejercida sobre cauces, colectores y sistemas de producción de agua potable.
El episodio obligó a decretar Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe para la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco. La medida permite reforzar la coordinación de recursos públicos y militares, acelerar labores de emergencia y resguardar infraestructura crítica.
Qué ocurrirá durante las próximas horas
La banda principal de precipitaciones se alejará progresivamente del territorio nacional. Sin embargo, la transición hacia condiciones más estables será gradual y durante la noche todavía pueden producirse episodios breves de lluvia.
En Vicuña existe probabilidad de chubascos y actividad eléctrica, principalmente en sectores precordilleranos. La Serena, Ovalle y Combarbalá también podrían recibir precipitaciones aisladas antes del retiro definitivo del sistema.
En Vallenar y Freirina se mantendría el cielo cubierto o nublado hasta el jueves 23 de julio. Las temperaturas máximas se ubicarían entre 20 y 21 grados, antes de una disminución paulatina de la nubosidad hacia el final de la semana.
La ausencia de lluvias intensas permitirá que parte del agua acumulada comience a drenar. No obstante, las condiciones del terreno seguirán siendo delicadas y pueden producirse nuevos desprendimientos incluso después de que cesen las precipitaciones.
Nieve y viento regresan a la cordillera
El jueves 23 de julio llegará un nuevo pulso meteorológico, pero sus efectos serán diferentes en Coquimbo y Huasco. La banda de lluvia avanzaría principalmente hasta la Región de Valparaíso, mientras que en el Norte Chico las precipitaciones se concentrarían en la cordillera.
Durante esa jornada podrían acumularse hasta 20 centímetros de nieve nueva en sectores cordilleranos. La isoterma cero se ubicaría sobre los 3.000 metros, por lo que no se anticipan nevadas en zonas bajas o centros urbanos.
El viento también aumentará en altura, con rachas que podrían acercarse a 70 km/h. Estas condiciones pueden afectar pasos fronterizos, rutas de montaña, faenas mineras, transporte de carga y desplazamientos hacia sectores cordilleranos.
En ciudades como La Serena y Ovalle aumentará nuevamente la nubosidad y las temperaturas máximas se mantendrían entre 14 y 15 grados durante el jueves.
Temperaturas subirán hasta 27 grados
Tras el paso del nuevo sistema, el escenario cambiará con rapidez. Desde el viernes 24 de julio comenzará a ingresar aire más cálido sobre Atacama y Coquimbo, generando un aumento marcado de las temperaturas.
En los valles y la depresión intermedia de la Región de Coquimbo se esperan máximas cercanas a 20 grados entre viernes y sábado. En Vallenar, los termómetros podrían superar los 25 grados y alcanzar hasta 27 grados.
Este aumento ayudará al secado superficial, pero también puede acelerar el derretimiento de nieve en sectores altos. Por esa razón, será importante observar el comportamiento de ríos, esteros y quebradas que todavía reciban aportes desde la cordillera.
El domingo 26 retornaría la nubosidad y se produciría un descenso moderado de las temperaturas.
Qué deben revisar las personas en las zonas afectadas
Aunque las precipitaciones pierdan intensidad, quienes viven cerca de quebradas, laderas, ríos o terrenos inestables deben mantener las precauciones. Los deslizamientos pueden ocurrir horas o incluso días después de una lluvia intensa debido a la saturación del suelo.
También conviene evitar desplazamientos innecesarios por rutas secundarias o caminos rurales que no hayan sido revisados. Una vía puede parecer transitable y presentar daños estructurales, socavones o pérdida de material bajo la superficie.
Las familias afectadas por cortes de agua deben utilizar únicamente los puntos de abastecimiento habilitados y almacenar el recurso en recipientes limpios y cerrados. En sectores con interrupciones eléctricas, se recomienda desconectar artefactos sensibles hasta que el suministro se normalice.
Un nuevo sistema frontal podría aproximarse hacia la provincia de Choapa durante el martes 28 de julio, acompañado de nevadas cordilleranas. Debido a que se trata de una proyección de varios días, su trayectoria, intensidad y alcance todavía pueden cambiar.
La tregua prevista para esta semana será clave para recuperar conectividad, restablecer servicios básicos y avanzar en la evaluación de viviendas e infraestructura. Sin embargo, el retiro de la lluvia no elimina los riesgos inmediatos en una zona que recibió en pocos días cantidades de agua poco habituales para su clima.