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Coquimbo y Huasco enfrentan lluvias históricas: La Serena supera los 150 milímetros en cuatro días

Las intensas lluvias en la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco han dejado a miles de personas aisladas y graves daños en infraestructuras, llevando a declarar Estado de Excepción Constitucion

Coquimbo y Huasco enfrentan lluvias históricas: La Serena supera los 150 milímetros en cuatro días

La emergencia dejó récords de precipitaciones, miles de personas aisladas y graves daños en viviendas, caminos y sistemas de agua potable en el norte chico.

La Región de Coquimbo y la provincia del Huasco enfrentan uno de los episodios meteorológicos más severos registrados en la zona. En La Serena se acumularon más de 150 milímetros de agua en apenas cuatro días, una cantidad cercana al doble de lo que habitualmente recibe la ciudad durante un año completo.

El volumen de precipitaciones superó ampliamente los registros anteriores y transformó el sistema frontal en una emergencia de alcance histórico. La intensidad de la lluvia activó quebradas, provocó crecidas de ríos, dañó rutas estratégicas y dejó a numerosas localidades sin conectividad terrestre.

La magnitud de los efectos llevó a decretar Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe para toda la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco, medida que permite reforzar la coordinación entre autoridades civiles, Fuerzas Armadas, municipios, policías y organismos de emergencia.

La Serena rompe su registro histórico de precipitaciones

Los más de 150 milímetros acumulados en La Serena durante el sistema frontal superaron el récord asociado al temporal de julio de 1987. Los antecedentes climatológicos de la estación La Florida muestran que la mayor precipitación registrada anteriormente en 24 horas alcanzaba los 104,7 milímetros, mientras julio de 1984 se mantenía como el mes más lluvioso, con 176,7 milímetros.

La comparación permite dimensionar la excepcionalidad del fenómeno. En pocos días cayó aproximadamente el doble del promedio anual de la capital regional, generando un superávit cercano al 200% y sometiendo a la infraestructura urbana a una cantidad de agua para la cual buena parte de la ciudad no estaba preparada.

El problema no se limita a sectores inundados. La saturación de los suelos aumenta el riesgo de nuevos deslizamientos, socavones y desprendimientos, incluso después de que disminuyan las precipitaciones. También dificulta el ingreso de maquinaria pesada y retrasa la evaluación definitiva de viviendas, caminos y servicios básicos.

Miles de personas permanecen aisladas

El balance de la emergencia registra más de 100 mil personas aisladas, principalmente en las regiones de Coquimbo y Atacama. Los cortes de caminos, desbordes y activaciones de quebradas han impedido acceder con normalidad a localidades rurales y sectores interiores.

Uno de los puntos críticos se produjo en el kilómetro 499 de la Ruta 5 Norte, donde un alud de barro y piedras interrumpió la principal conexión terrestre del país. La recuperación de esta vía es clave tanto para el desplazamiento de residentes como para el abastecimiento de alimentos, combustibles, medicamentos y otros productos esenciales.

Para restablecer la conectividad se desplegaron retroexcavadoras, motoniveladoras, excavadoras, camiones tolva y vehículos aljibe. Sin embargo, la reapertura de una ruta no implica necesariamente una normalización inmediata, debido a que pueden mantenerse restricciones de tránsito, trabajos de limpieza o riesgos en sectores cercanos.

Las autoridades también han solicitado evacuaciones preventivas en zonas expuestas al desborde de ríos y quebradas. Entre los puntos bajo vigilancia se encuentran sectores de Freirina, La Serena, Ovalle y Salamanca, donde el aumento de caudales puede generar cambios rápidos en las condiciones de seguridad.

Daños en viviendas todavía pueden aumentar

El sistema frontal dejó personas fallecidas, desaparecidos, lesionados y más de 2.400 damnificados. El catastro preliminar también contabilizó decenas de viviendas destruidas, más de 2.000 con daño mayor y cerca de 17 mil con afectaciones menores.

Estas cifras podrían cambiar porque existen sectores a los que los equipos municipales y de emergencia todavía no pueden ingresar. La evaluación final dependerá de la recuperación de los caminos, la revisión estructural de las propiedades y la aplicación de instrumentos como la Ficha Básica de Emergencia.

La FIBE permite identificar a las familias afectadas, determinar el nivel de daño y canalizar eventuales apoyos públicos. Su aplicación no garantiza automáticamente un beneficio específico, pero constituye un paso esencial para que los hogares sean considerados en las medidas que se definan durante la etapa de recuperación.

Los residentes deben entregar información correcta sobre el grupo familiar, la vivienda y los bienes dañados. También conviene conservar fotografías, documentos y antecedentes que permitan respaldar las pérdidas, especialmente cuando existan seguros asociados a créditos hipotecarios, vehículos o actividades productivas.

Corte de agua golpea a La Serena y Coquimbo

Uno de los mayores impactos para la población corresponde a la interrupción del suministro de agua potable. Cerca de 120 mil clientes de La Serena y Coquimbo quedaron sin servicio debido a los daños provocados por aluviones en captaciones y pozos profundos.

En Ovalle, parte de la población también ha debido recurrir a puntos alternativos de abastecimiento. Esta situación afecta directamente el funcionamiento de hogares, centros de salud, comercios, restaurantes, establecimientos educacionales y pequeñas empresas.

Mientras se mantenga la contingencia, el agua distribuida mediante camiones aljibe o estanques debe reservarse prioritariamente para consumo, preparación de alimentos e higiene básica. Las personas deben utilizar recipientes limpios y cerrados, evitando almacenar agua durante períodos prolongados en envases expuestos al sol o a contaminación.

La reposición puede efectuarse de manera gradual y con variaciones de presión. Al volver el servicio, es posible que inicialmente se registre turbiedad o presencia de aire en las tuberías, por lo que los usuarios deben seguir las instrucciones sanitarias difundidas para cada sector.

Estado de Catástrofe refuerza el despliegue

El Estado de Catástrofe permite concentrar recursos, coordinar instituciones y acelerar decisiones operativas en los territorios afectados. La medida no implica por sí sola la entrega automática de bonos o indemnizaciones, ya que cualquier apoyo económico requiere una definición particular y criterios de acceso.

El despliegue incluye ayuda humanitaria transportada por vía aérea y terrestre, junto con kits de alimentación, artículos de higiene y elementos de primera necesidad. También se movilizaron funcionarios para apoyar la aplicación de fichas de emergencia y la identificación de hogares damnificados.

En paralelo, las autoridades deben recuperar hospitales, sistemas sanitarios, caminos rurales, redes eléctricas y establecimientos educacionales. La suspensión de clases en las zonas afectadas busca reducir desplazamientos y permitir que algunos recintos sean utilizados como albergues o centros de coordinación.

Qué deben revisar las familias afectadas

Las personas que sufrieron daños deben priorizar la seguridad antes de intentar recuperar pertenencias. No es recomendable ingresar a viviendas con grietas, muros desplazados, instalaciones eléctricas mojadas o señales de socavamiento sin una evaluación previa.

También es importante verificar las alertas SAE recibidas en teléfonos móviles y respetar las instrucciones de evacuación. El descenso de la lluvia no elimina inmediatamente el peligro, porque los ríos pueden continuar aumentando su caudal y las quebradas pueden activarse con agua acumulada en sectores cordilleranos.

La recuperación será extensa y tendrá efectos sobre el comercio, la agricultura, el transporte y el presupuesto de miles de hogares. El desafío inmediato es restablecer los servicios básicos y la conectividad, mientras comienza un catastro que permitirá conocer la verdadera dimensión económica y social de un temporal que ya quedó entre los más destructivos registrados en el norte chico.