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Meta roza los US$2 billones y acumula un alza de 36% en septiembre impulsada por Muse

Meta se acerca a una valorización de US$2 billones tras un alza del 36% en septiembre, impulsada por su nuevo asistente de inteligencia artificial, Muse, y un agresivo plan de inversiones.

Meta roza los US$2 billones y acumula un alza de 36% en septiembre impulsada por Muse
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La matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp se encamina a su mejor mes bursátil desde 2013. El avance ocurre tras el lanzamiento de su nuevo asistente de inteligencia artificial, aunque la compañía mantiene un agresivo plan de inversiones que podría superar los US$130.000 millones este año.

Meta Platforms se acerca a una valorización bursátil de US$2 billones después de una fuerte recuperación de sus acciones durante septiembre, impulsada por la recepción inicial de Muse, su nuevo asistente personal de inteligencia artificial. Los títulos de la compañía acumulaban un avance de alrededor de 36% durante el mes hasta el cierre del jueves 24 de septiembre, trayectoria que podría convertir a septiembre en su mejor mes desde julio de 2013.

El movimiento supone un cambio marcado respecto de lo ocurrido durante gran parte de 2026. A mediados de agosto, Meta acumulaba una caída cercana al 18% en el año, presionada por las dudas sobre los costos de su expansión en inteligencia artificial y por diversos riesgos legales asociados a sus plataformas digitales. Desde entonces, la acción recuperó cerca de 40%, aunque este viernes registraba una caída superior al 3% en las primeras operaciones, moderando parte del avance semanal.

Muse cambia las expectativas sobre la estrategia de IA

El principal catalizador de las últimas semanas ha sido Muse, presentado por Meta el 8 de septiembre como un asistente capaz de ejecutar tareas para los usuarios, entre ellas gestionar correos electrónicos, realizar reservas y completar determinadas transacciones.

La aplicación superó los 2,8 millones de descargas durante sus primeros 12 días, un crecimiento que reforzó las expectativas de que Meta pueda convertir sus grandes inversiones en inteligencia artificial en nuevos productos capaces de generar ingresos más allá de su negocio tradicional de publicidad digital.

La empresa también comenzó a extender la tecnología hacia actividades comerciales. Entre los acuerdos conocidos se encuentran una colaboración con Maplebear, propietaria de Instacart, vinculada a la compra de alimentos, y otra con Expedia para servicios relacionados con viajes. La estrategia apunta a convertir los asistentes de IA en una nueva interfaz entre consumidores y servicios digitales.

El avance de Muse ha tenido además efectos sobre las expectativas del mercado respecto de otras compañías tecnológicas. El lunes 21 de septiembre, Meta subió más de 11% en una sesión en la que el Nasdaq alcanzó un nuevo máximo, en medio de renovadas compras de acciones ligadas a inteligencia artificial.

Una apuesta que exige inversiones superiores a US$130.000 millones

El entusiasmo bursátil convive, sin embargo, con una fuerte expansión de los costos. Meta estima que sus inversiones de capital durante 2026 se ubicarán entre US$130.000 millones y US$145.000 millones, recursos destinados principalmente a infraestructura informática, centros de datos, servidores y capacidad necesaria para desarrollar y operar modelos de inteligencia artificial.

La cifra refleja la magnitud de la apuesta tecnológica de la compañía. A comienzos de 2026, Meta proyectaba inversiones de entre US$115.000 millones y US$135.000 millones, pero posteriormente elevó su previsión ante mayores costos de componentes y nuevas necesidades de capacidad para sus centros de datos.

Ese aumento del gasto ha puesto el foco sobre la capacidad de la empresa para transformar la inteligencia artificial en mayores ingresos y utilidades. El desafío es especialmente relevante considerando que Meta mantiene simultáneamente inversiones en sus principales redes sociales, sistemas de recomendación, publicidad automatizada, modelos de IA y dispositivos físicos.

Ingresos crecen, pero también aumentan los costos

Los resultados financieros muestran esa combinación entre crecimiento y mayores desembolsos. Durante el segundo trimestre de 2026, Meta registró ingresos por US$60.801 millones, un aumento de 28% frente a los US$47.516 millones obtenidos en igual período de 2025.

Los costos y gastos, en cambio, aumentaron 55% hasta US$42.026 millones, mientras el resultado operacional bajó 8%, a US$18.775 millones. Como consecuencia, el margen operacional cayó desde 43% hasta 31% en un año.

Para el tercer trimestre, la compañía proyectó ventas de entre US$61.000 millones y US$64.000 millones y mantuvo su expectativa de cerrar 2026 con un resultado operacional superior al registrado durante 2025.

El crecimiento de sus plataformas tradicionales continúa siendo fundamental para financiar la expansión. Facebook, Instagram y WhatsApp entregan a Meta una base de miles de millones de usuarios y una infraestructura publicitaria que sigue siendo su principal fuente de ingresos, mientras la empresa intenta construir nuevas líneas de negocio en torno a inteligencia artificial.

De los riesgos legales a una nueva fase bursátil

Otro factor que contribuyó a reducir la incertidumbre fue el acuerdo alcanzado por Meta para desembolsar hasta US$18.000 millones en la resolución de un litigio relacionado con sus redes sociales. La disminución de ese riesgo coincidió con el inicio de la recuperación bursátil observada desde agosto.

El repunte llevó a la empresa nuevamente cerca del grupo de compañías estadounidenses con valorizaciones superiores a US$2 billones. Sin embargo, el comportamiento de la acción seguirá dependiendo de la capacidad de Meta para demostrar que la demanda inicial por Muse puede transformarse en un negocio sostenible.

La compañía enfrenta así una etapa distinta de su estrategia de inteligencia artificial. Hasta ahora, buena parte del debate se concentraba en cuánto dinero estaba gastando para competir en el sector. El lanzamiento de Muse trasladó temporalmente la discusión hacia cuánto puede generar con esos desembolsos.

Con inversiones de capital que podrían alcanzar los US$145.000 millones durante 2026 y nuevas expansiones previstas en infraestructura tecnológica, los próximos resultados financieros serán una prueba relevante para determinar si el crecimiento de sus nuevos productos logra avanzar al mismo ritmo que el gasto necesario para desarrollarlos.