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Nanoplásticos envejecidos incrementan inflamación pulmonar: nuevo estudio revela riesgos ambientales.

Un estudio reciente ha arrojado luz sobre cómo los nanoplásticos, pequeñas partículas derivadas de productos plásticos comunes, pueden volverse más peligrosos…

Nanoplásticos envejecidos incrementan inflamación pulmonar: nuevo estudio revela riesgos ambientales.

Un estudio reciente ha arrojado luz sobre cómo los nanoplásticos, pequeñas partículas derivadas de productos plásticos comunes, pueden volverse más peligrosos para la salud respiratoria cuando son expuestos al medio ambiente. Los resultados revelan la importancia de considerar el impacto del envejecimiento ambiental en estos contaminantes.

Transformaciones químicas aumentan la agresividad de los nanoplásticos

Un equipo de investigadores de la Texas A&M University descubrió que los nanoplásticos sufren cambios químicos significativos cuando interactúan con factores ambientales como la luz solar y el ozono. Según el estudio publicado en Chemical Research in Toxicology, estas partículas que, inicialmente, son resultado de la degradación de plásticos cotidianos, pueden alterar su estructura tras apenas tres semanas de exposición al aire libre.

El análisis mostró que los nanoplásticos, especialmente aquellos de poliestireno, desarrollan superficies rugosas y oxidativas durante este proceso. Esta transformación incrementa su capacidad de adherirse a las células pulmonares y provoca niveles intensos de inflamación. Según Olivia Lampe, autora principal del estudio, “la exposición de células de las vías respiratorias a estas partículas que habían envejecido durante unos 16 o 21 días desencadenó una respuesta inflamatoria mayor que con partículas frescas”.

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Impacto en la salud respiratoria

Los experimentos de laboratorio, realizados con células bronquiales humanas, confirmaron que, tras la exposición a nanoplásticos envejecidos, se activaron genes y proteínas inflamatorias como la interleucina-8 (IL-8) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), que son señales de alarma del sistema inmune. Asimismo, se observó un incremento en la actividad de heme oxigenasa-1 (HO-1), indicando estrés celular.

Alan Dodero, otro de los investigadores involucrados, explicó que “la superficie de las partículas se volvió más rugosa y con más grietas, lo que incrementó la probabilidad de provocar inflamación y estrés celular”. Además, Natalie Johnson, también parte del equipo, alertó que “incluso bajas concentraciones de nanoplásticos envejecidos pueden activar estrés oxidativo e inflamación en células bronquiales”.

Relevancia de los factores ambientales en el riesgo humano

El estudio subraya que los procesos ambientales, como la fotodegradación por exposición solar, la interacción con ozono y la fragmentación física por agua o tráfico, son claves en la transformación de los nanoplásticos. De acuerdo a Yue Zhang, investigador del Departamento de Ciencias Atmosféricas de Texas A&M University, estas condiciones exacerban la peligrosidad de los contaminantes.

El equipo científico utilizó métodos específicos para replicar el envejecimiento ambiental de estas partículas, exponiéndolas a escenarios de luz solar y ozono durante hasta 21 días. Posteriormente, analizaron su interacción con células pulmonares humanas mediante varias técnicas, como observación microscópica y medición de respuesta genética y proteica.

  • Incremento en la inflamación pulmonar tras exposición a nanoplásticos de poliestireno envejecidos.

  • Alteraciones en la superficie y composición química de las partículas tras su envejecimiento ambiental.

  • Mayor riesgo para la salud respiratoria debido a factores atmosféricos y ambientales.

La investigación enfatiza la urgencia de incluir el envejecimiento ambiental en las evaluaciones de riesgos asociados a la inhalación de plásticos y considera necesario ampliar los estudios a otros polímeros como el nylon y el polietileno. Según concluyó Johnson, “al evaluar los efectos del plástico inhalado sobre la salud humana, es necesario incorporar el envejecimiento ambiental para reflejar las condiciones reales de exposición”.