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Oro alcanza US$ 4.413 por onza impulsado por debilidad en el mercado laboral de EE.UU.

El precio del oro sube más de 1% tras datos de empleo que reducen expectativas de alza de tasas por parte de la Reserva Federal.

Oro alcanza US$ 4.413 por onza impulsado por debilidad en el mercado laboral de EE.UU.
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El oro alcanzó US$ 4.413 por onza este miércoles, marcando su nivel más alto en semanas, gracias a un avance superior al 1% impulsado por datos de empleo en Estados Unidos que enfriaron las expectativas de un nuevo aumento de tasas por parte de la Reserva Federal en septiembre. Este movimiento se produce en un contexto donde los futuros del CME han repriced la probabilidad de alza de tasas por debajo del 30%. La debilidad del dólar y la baja en los rendimientos del Tesoro han reforzado la demanda de activos refugio como el oro.

Efecto de la Reserva Federal en el precio del oro

El catalizador inmediato para el aumento del precio del oro fue una lectura más débil de lo esperado en el mercado laboral estadounidense. La menor presión salarial se traduce en menos inflación persistente, lo que reduce el argumento para que la Reserva Federal continúe endureciendo su política monetaria. En este contexto, tasas de interés más bajas disminuyen el costo de oportunidad de mantener oro, un activo que no genera intereses ni dividendos, pero que tampoco se deprecia con decisiones políticas.

Demanda estructural detrás del rally del oro

La demanda de oro no es solo una respuesta a un único dato macroeconómico. Este metal precioso ha estado operando en un rango que antes habría parecido imposible. Según el Consejo Mundial del Oro (WGC), los bancos centrales han adquirido oro a un ritmo récord en 2024, representando alrededor del 24% de la demanda global. Países como China, India y Polonia han acumulado reservas, lo que indica una diversificación urgente en sus carteras.

Proyecciones de márgenes operativos en la producción de oro

Las grandes productoras de oro, como Newmont, Barrick Gold y Agnico Eagle, han ajustado al alza sus proyecciones de margen operativo. El costo de producción promedio (AISC) del sector se encuentra entre US$ 1.350 y US$ 1.500 por onza para los productores eficientes. Con el precio del oro a US$ 4.413, los márgenes se vuelven atractivos, lo que tiene implicaciones directas para las decisiones de inversión en nuevos proyectos. Las juntas directivas que en 2023 postergaban decisiones de capital ahora están reconsiderando sus posiciones.

Impacto en la producción de oro en América Latina

A pesar de que Chile no es un gran productor de oro, países como Perú y México se benefician directamente de este aumento de precios. Perú, el quinto productor mundial de oro, tiene operaciones significativas como Yanacocha y Lagunas Norte. A precios superiores a US$ 4.000, incluso las minas con costos más elevados vuelven a ser rentables, extendiendo la vida útil de yacimientos que estaban en evaluación para cierre. México, por su parte, es el noveno productor mundial, con más de 100 toneladas anuales, concentrando su producción en Peñasquito y operaciones de Torex Gold.

Riesgos operativos y regulatorios en el sector

Sin embargo, un precio récord no elimina los riesgos operativos ni regulatorios. En Perú, los conflictos sociales siguen siendo un obstáculo para la expansión de capacidad, y en México, la incertidumbre regulatoria sobre nuevas concesiones sigue siendo una variable que los inversionistas deben considerar. Además, un tipo de cambio favorable puede reducir los beneficios en moneda local, afectando a los productores que operan con costos en moneda local y venden en dólares.

Perspectivas futuras para el oro

El escenario base para el oro sigue siendo positivo. La Reserva Federal no tiene incentivos políticos para sorprender al alza en este momento, y la demanda de joyería en India ha repuntado en la primera mitad del año, añadiendo un componente de demanda física que no depende de la narrativa macroeconómica occidental. El precio del oro a US$ 4.413 no es un techo, sino que podría ser el nuevo piso de un rango de consolidación. La pregunta relevante para los productores latinoamericanos es cómo están posicionando su estructura de costos y sus estrategias de expansión para capturar un ciclo que, por ahora, no muestra señales de agotamiento.