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Oro cae más de 2% y plata pierde cerca de 4% con el petróleo sobre US$100

La reciente escalada del petróleo ha llevado a una caída significativa en los precios del oro y la plata, afectando a las principales compañías mineras y generando nuevas expectativas de alzas en las

Oro cae más de 2% y plata pierde cerca de 4% con el petróleo sobre US$100

El repunte del crudo reactivó las presiones inflacionarias y elevó las apuestas por nuevas alzas de tasas en Estados Unidos, golpeando a los metales preciosos y a las principales compañías productoras.

El oro y la plata registraron fuertes pérdidas este jueves 23 de julio, en una jornada marcada por el avance del petróleo sobre los US$100 por barril, el aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses y una mayor expectativa de endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal.

Los futuros del oro con vencimiento en agosto descendieron hasta un mínimo intradía de US$4.042,50 por onza, mientras que el contrato cerró cerca de US$4.050, con una baja aproximada de 2,5%. El movimiento interrumpió dos sesiones consecutivas de recuperación y alejó al metal del máximo de dos semanas alcanzado durante la jornada anterior.

La plata presentó una corrección todavía más pronunciada. El contrato con vencimiento en septiembre llegó a retroceder cerca de 5%, hasta US$57,32 por onza, antes de moderar parcialmente sus pérdidas y finalizar en torno a US$57,80.

El ajuste se extendió también a las acciones de las principales compañías auríferas y argentíferas, reflejando una reducción generalizada de la exposición de los inversionistas al sector de metales preciosos.

El petróleo cambia la lectura del riesgo geopolítico

El comportamiento de los mercados mostró una dinámica que, a primera vista, puede parecer contradictoria. Pese a la escalada de las tensiones en Medio Oriente, el oro no actuó como refugio y terminó fuertemente presionado.

La explicación estuvo en el petróleo. El Brent superó los US$100 por barril, impulsado por los riesgos sobre las rutas de suministro energético en el mar Rojo y el estrecho de Ormuz. El mercado reaccionó a nuevos ataques contra embarcaciones petroleras saudíes y a la continuidad de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán.

Un petróleo más caro aumenta los costos de transporte, generación eléctrica, manufactura y producción industrial. También puede retrasar la convergencia de la inflación hacia los objetivos de los bancos centrales, obligándolos a mantener tasas elevadas durante más tiempo.

Para el oro, esa relación resulta determinante. Aunque el metal suele beneficiarse de los episodios de incertidumbre política y militar, no genera intereses. Cuando suben las tasas o los rendimientos de los bonos, aumenta el costo de oportunidad de mantener posiciones en bullion frente a activos financieros que sí entregan rentabilidad.

En la sesión, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense volvieron a subir y el dólar se fortaleció, configurando un escenario adverso para los metales cotizados en moneda estadounidense.

El mercado vuelve a considerar una subida de tasas

Las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos cambiaron con rapidez durante la jornada. Los contratos vinculados a las tasas comenzaron a incorporar una probabilidad creciente de que la Reserva Federal aplique un nuevo incremento durante los próximos meses.

El mercado asignó una probabilidad superior al 80% a un alza en septiembre, después de que el avance del petróleo intensificara las dudas sobre la trayectoria de la inflación. También aumentaron las apuestas por un eventual ajuste en la próxima reunión del banco central.

La combinación de energía cara, rendimientos al alza y dólar fortalecido debilitó las posiciones especulativas en oro y plata. En este escenario, parte de los inversionistas optó por reducir exposición antes de las próximas decisiones de la Reserva Federal y de las nuevas señales que entregue la autoridad monetaria.

El oro venía de recuperar terreno desde niveles reducidos, pero la subida no habría estado acompañada por una entrada significativa de nuevas posiciones compradoras. Esto dejó al metal expuesto a una liquidación rápida cuando cambió nuevamente la percepción sobre tasas e inflación.

Las cifras que observa la industria

El nivel de US$4.000 por onza se mantiene como una referencia técnica relevante para el oro. Una ruptura sostenida bajo esa barrera podría abrir espacio para una corrección hacia la zona de US$3.900, mientras que el mercado identifica resistencias en torno a US$4.200.

Pese a continuar en niveles históricamente elevados, el oro acumula una caída durante 2026 y se mantiene ampliamente por debajo de los máximos registrados a comienzos de año.

La plata también opera lejos de sus valores récord. Su mayor volatilidad responde tanto a su uso como activo financiero como a su exposición a la demanda industrial, especialmente en electrónica, energía solar, vehículos eléctricos y otras aplicaciones tecnológicas.

Esta doble condición suele amplificar sus movimientos. En jornadas de aversión al riesgo y preocupación por las tasas, la plata puede sufrir ventas más intensas que el oro, particularmente cuando también aparecen dudas sobre el crecimiento económico y la demanda manufacturera.

Productoras mineras acompañan el retroceso

La caída de los metales se trasladó a las bolsas. Entre las principales productoras de oro, Newmont bajó cerca de 1,4%, Agnico Eagle perdió aproximadamente 1,8% y Barrick retrocedió alrededor de 1,1% durante la sesión.

Kinross Gold disminuyó más de 2%, mientras AngloGold Ashanti y Gold Fields registraron pérdidas cercanas o superiores a ese nivel.

Las compañías con mayor exposición a la plata enfrentaron descensos adicionales. Coeur Mining cayó aproximadamente 3,5%, Pan American Silver retrocedió más de 2% y Hecla Mining también terminó en terreno negativo.

Estas variaciones reflejan la sensibilidad de los productores frente a los cambios del precio realizado de los metales. Una disminución persistente del oro o la plata puede reducir márgenes, flujo de caja y capacidad de financiar exploración, ampliaciones o nuevos proyectos, especialmente entre operadores con costos elevados.

Sin embargo, los actuales precios continúan siendo favorables para buena parte de la industria aurífera. El impacto sobre los resultados dependerá de la duración del ajuste, del costo energético de cada operación y de la capacidad de las compañías para mantener sus niveles de producción.

Energía y costos vuelven al centro del negocio minero

El avance del petróleo no solo afecta la valoración financiera de los metales preciosos. También puede elevar directamente los costos operacionales de las faenas mineras.

El diésel sigue siendo un insumo relevante para camiones de extracción, equipos auxiliares, transporte de personal, logística y generación eléctrica en operaciones aisladas. Un barril sobre US$100 puede presionar los costos de producción y reducir parte del beneficio que todavía ofrecen los altos precios del oro y la plata.

El efecto será distinto según la matriz energética de cada operación. Las minas con mayor electrificación, contratos renovables de largo plazo o menor dependencia de combustibles líquidos estarán en mejores condiciones para contener el aumento de costos.

Para las compañías con operaciones remotas, mayores distancias logísticas o una alta participación de diésel en su estructura de gastos, la evolución del crudo será una variable tan relevante como el precio del metal producido.

La industria seguirá observando ahora tres factores: la duración del conflicto en Medio Oriente, la trayectoria del petróleo y la respuesta de la Reserva Federal. La interacción entre esas variables determinará si la caída de los metales preciosos corresponde a una corrección de corto plazo o al inicio de un periodo más prolongado de volatilidad y presión sobre los márgenes mineros.

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