
Parque Eólico Wayra pasó de la carpeta al calendario: la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Antofagasta aprobó su Estudio de Impacto Ambiental, despejando el principal hito regulatorio para uno de los desarrollos renovables más ambiciosos proyectados en la franja costera del norte grande. El proyecto de la francesa EDF —emplazado en la comuna de Taltal, a unos 39 kilómetros al oriente de Paposo— combina generación eólica, solar y almacenamiento, una arquitectura que viene ganando terreno en Chile por su capacidad de entregar energía con mayor “firmeza” al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) cuando el viento o el sol aflojan. La señal es doble: por un lado, reafirma el atractivo de la Región de Antofagasta como polo de inversión energética para minería e industria; por otro, vuelve a poner sobre la mesa el debate por los costos eléctricos en los hogares, en momentos en que miles de familias siguen mirando con lupa el Subsidio Eléctrico 2026 y las distintas ventanas de postulación y resultados del beneficio.
Un proyecto “híbrido” a escala: capacidad, superficie y vida útil
La base técnica está descrita en el propio extracto oficial del Estudio de Impacto Ambiental publicado en el Diario Oficial: Wayra considera 48 aerogeneradores por un total de 384 MW, más tres áreas solares que suman 173 MW, para una potencia del orden de 557 MW. A eso se agrega un sistema de baterías con capacidad máxima de hasta 750 MWh, cuyo objetivo es administrar la entrega al SEN y reducir la volatilidad típica de las tecnologías variables. El documento también fija una superficie aproximada de 278,85 hectáreas, una inversión estimada de US$ 623.900.000 y un horizonte total de 42 años y 8 meses, considerando 20 meses de construcción, 40 años de operación y 12 meses de cierre. En el expediente se menciona, además, la evacuación mediante una línea de alta tensión hacia la subestación Parinas, coherente con la necesidad de “sacar” la energía desde zonas de alto recurso hacia los centros de consumo y demanda industrial.
Empleo, cronograma y el telón de fondo del costo de la electricidad
En términos laborales, la compañía proyecta un promedio de 300 trabajadores y un peak de 506 durante la construcción; en régimen, la dotación bajaría a un promedio de 20 y un máximo de 50 personas. Ese flujo de empleo —acotado en operación, pero intenso en obras— suele derramar en servicios locales, campamentos, transporte y proveedores, especialmente en comunas con menor base industrial permanente. La aprobación ambiental deja el proyecto mejor posicionado para ejecutar su hoja de ruta y, a la vez, se cruza con una discusión país: el alivio a la cuenta de la luz sigue siendo una prioridad social, como muestran las guías para descuentos en electricidad en 2025 y la atención que cada año despiertan los resultados del Subsidio Eléctrico. En ese contexto, nueva oferta renovable “despachable” por baterías podría contribuir —en el mediano plazo— a moderar presiones de costos sistémicos, aunque la transmisión, los cargos y la estructura tarifaria siguen siendo determinantes. EDF, que detalla su despliegue local en su página de presencia en Chile, suma así un nuevo hito en Antofagasta, región donde el abastecimiento energético y la competitividad eléctrica son variables estratégicas para toda la cadena productiva.
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