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Energía

Chile dispara su capacidad solar y eólica en cuatro años, pero enfrenta un desafío para aprovecharla

La potencia conjunta de ambas tecnologías creció 85,5% desde 2022, impulsada principalmente por las centrales fotovoltaicas. Antofagasta concentra la mayor capacidad, mientras el sistema eléctrico enfrenta restricciones para integrar la energía disponible.

Chile dispara su capacidad solar y eólica en cuatro años, pero enfrenta un desafío para aprovecharla

Chile incrementó en 8.947 megawatts (MW) su capacidad instalada de energía solar fotovoltaica y eólica entre 2022 y septiembre de 2026, un crecimiento de 85,5% que elevó la potencia conjunta desde 10.458 MW hasta 19.405 MW. Las cifras muestran la velocidad con que ambas tecnologías han ganado espacio en el sistema eléctrico nacional, aunque también evidencian un desafío: disponer de más centrales no garantiza que toda la electricidad que pueden producir llegue efectivamente a los consumidores.

La expansión está encabezada por la generación solar fotovoltaica, cuya potencia prácticamente se duplicó durante el período. Los parques eólicos también registraron un crecimiento considerable, consolidando a ambas tecnologías como componentes fundamentales de la infraestructura energética chilena.

Los antecedentes de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), actualizados a septiembre de 2026, muestran que la transformación no se limita al número de centrales incorporadas. También está modificando la distribución territorial de las inversiones, las necesidades de transmisión eléctrica y la importancia de los sistemas de almacenamiento.

La energía solar concentra la mayor parte del crecimiento

El principal impulso proviene de la tecnología fotovoltaica, que pasó de 6.626 MW en 2022 a 12.981 MW en septiembre de 2026. Esto representa un aumento de 95,9%, equivalente a 6.355 MW adicionales.

Con ese resultado, la energía solar representa el 32,4% de toda la capacidad neta instalada del sistema eléctrico considerado por ACERA, convirtiéndose en la tecnología individual con mayor participación.

La expansión eólica fue menor en términos absolutos, aunque igualmente considerable. Su capacidad pasó de 3.832 MW a 6.424 MW durante el mismo período, con un incremento de 67,6%.

Esto significa que Chile incorporó 2.592 MW adicionales de potencia eólica, ampliando la participación de esta fuente hasta el 16% de la capacidad eléctrica total.

En conjunto, las centrales solares y eólicas representan aproximadamente el 48,4% de la potencia instalada del país. Esta proporción corresponde a la capacidad nominal disponible en centrales operativas, no al porcentaje de electricidad que generan durante el año.

La diferencia es fundamental: mientras los paneles solares dependen de la radiación disponible, los aerogeneradores necesitan condiciones de viento adecuadas. Por lo tanto, la producción efectiva de ambas tecnologías cambia según la hora, las condiciones meteorológicas y las restricciones del sistema.

Antofagasta concentra el liderazgo renovable

La distribución regional confirma el protagonismo del norte chileno en la expansión de la infraestructura eléctrica.

Antofagasta encabeza la capacidad solar fotovoltaica nacional, con más de 4.760 MW instalados, favorecida por las condiciones de radiación del desierto de Atacama y la disponibilidad de extensas superficies para desarrollar proyectos de generación.

En segundo lugar aparece Atacama, con más de 2.945 MW, seguida por la Región Metropolitana, que supera los 1.172 MW.

La concentración de instalaciones solares en el norte responde principalmente a las características geográficas y climáticas, pero también plantea exigencias para trasladar electricidad hacia los centros de consumo ubicados en otras zonas del país.

El liderazgo de Antofagasta se extiende a la energía eólica. La región acumula aproximadamente 2.488 MW de capacidad instalada en esta tecnología, seguida por Atacama, con 1.086 MW.

La Araucanía alcanza 861 MW, mientras Coquimbo registra 768 MW y Biobío llega a 653 MW.

A diferencia de la generación fotovoltaica, cuya concentración territorial es especialmente marcada en el norte, los proyectos eólicos también cuentan con presencia relevante en regiones del centro y sur.

Esta distribución permite aprovechar distintos regímenes de viento, aunque la disponibilidad del recurso sigue siendo variable y no necesariamente coincide con los horarios de mayor demanda eléctrica.
Más capacidad instalada no significa más electricidad generada

El aumento de la infraestructura renovable también se refleja en la electricidad producida, aunque las cifras muestran diferencias importantes entre la potencia instalada y la generación efectiva.

Durante septiembre de 2026, las centrales fotovoltaicas produjeron 1.936 gigawatts hora (GWh), equivalentes al 26,1% de toda la electricidad generada en el Sistema Eléctrico Nacional durante ese mes.

La generación eólica, en tanto, alcanzó 1.067 GWh, con una participación de 14,4%.

En conjunto, ambas tecnologías aportaron 3.003 GWh, aproximadamente el 40,4% de la generación eléctrica mensual. La producción solar aumentó 10% respecto de septiembre de 2025, mientras que la eólica creció 6,6% en la misma comparación.

Al considerar todas las energías renovables no convencionales, incluidas fuentes como biomasa, geotermia y pequeñas centrales hidroeléctricas, su participación llegó al 46,2% de la generación durante septiembre.

En el acumulado entre enero y septiembre de 2026, estas tecnologías representaron el 42,9% de la electricidad generada, una proporción distinta del 52,3% que alcanzaron en capacidad instalada.

El problema de la energía renovable que no logra utilizarse

Pese al crecimiento de las instalaciones, Chile enfrenta dificultades para aprovechar completamente la producción potencial de sus centrales solares y eólicas.

Las estadísticas de ACERA muestran que entre enero y septiembre de 2026 se acumularon 3.546 GWh de generación renovable recortada, una disminución de 4,6% respecto del mismo período de 2025.

Estos recortes corresponden a electricidad que las instalaciones podrían haber producido, pero cuya inyección se restringió por condiciones operativas del sistema, entre ellas limitaciones de transmisión y situaciones en que la oferta disponible supera la demanda que puede abastecerse.

El fenómeno afecta especialmente a zonas con alta concentración de centrales renovables y evidencia que la expansión de la capacidad generadora debe acompañarse de infraestructura capaz de transportar y administrar la electricidad.

Por esa razón, el desarrollo de líneas de transmisión, sistemas de almacenamiento y mecanismos de flexibilidad operativa adquiere una importancia creciente para la continuidad de la transición energética.

Nuevos proyectos y baterías acompañan la expansión

El crecimiento renovable todavía tiene proyectos pendientes de entrar en operación.

A septiembre de 2026, ACERA contabilizaba 3.748 MW solares fotovoltaicos y 361 MW eólicos en construcción, además de 1.117 MW solares y 505 MW eólicos en etapa de pruebas.

Estas capacidades no forman parte de los 19.405 MW ya operativos y su incorporación definitiva dependerá del avance y puesta en servicio de cada instalación.

Paralelamente, Chile ha ampliado sus sistemas de almacenamiento mediante baterías. La capacidad BESS operativa alcanzó 3.125 MW de potencia y 13.555 MWh de capacidad energética, considerando instalaciones independientes y sistemas asociados a centrales generadoras.

Otros 5.130 MW de almacenamiento se encontraban en construcción, con una capacidad energética proyectada de 22.123 MWh.

Estas instalaciones permiten guardar electricidad durante períodos de mayor disponibilidad y entregarla posteriormente, una función particularmente relevante para aprovechar los excedentes solares de las horas centrales del día.

El crecimiento de 85,5% de la potencia solar y eólica confirma la magnitud de la expansión renovable chilena desde 2022. Sin embargo, el desafío de los próximos años no consistirá únicamente en incorporar nuevas centrales, sino también en disponer de las redes y sistemas necesarios para aprovechar una proporción cada vez mayor de la electricidad que estas instalaciones pueden producir.

REDIMIN Responde

¿Cuánto ha aumentado la capacidad instalada de energía solar fotovoltaica en Chile entre 2022 y septiembre de 2026?

La capacidad instalada de energía solar fotovoltaica en Chile aumentó de 6.626 MW en 2022 a 12.981 MW en septiembre de 2026, lo que representa un incremento de 6.355 MW, equivalente a un 95,9%.

¿Cuál es la participación de las energías solar y eólica en la capacidad instalada total de Chile hasta septiembre de 2026?

En conjunto, las energías solar y eólica representan aproximadamente el 48,4% de la capacidad instalada total de Chile hasta septiembre de 2026.

¿Qué región lidera en capacidad instalada de energía solar fotovoltaica en Chile?

La región de Antofagasta lidera en capacidad instalada de energía solar fotovoltaica en Chile, con más de 4.760 MW instalados.

¿Cuánto generaron las centrales fotovoltaicas y eólicas en septiembre de 2026?

Durante septiembre de 2026, las centrales fotovoltaicas generaron 1.936 GWh, mientras que las centrales eólicas generaron 1.067 GWh. En conjunto, ambas tecnologías aportaron 3.003 GWh, aproximadamente el 40,4% de la generación eléctrica mensual.

¿Cuánta capacidad de almacenamiento mediante baterías tiene Chile operativa hasta septiembre de 2026?

Hasta septiembre de 2026, Chile tiene una capacidad operativa de almacenamiento mediante baterías de 3.125 MW de potencia y 13.555 MWh de capacidad energética.