
Penco volvió a quedar en el centro del debate minero del Biobío. El proyecto de tierras raras que Aclara Resources desarrolla junto a Grupo CAP entró en una fase decisiva, luego de que el Servicio de Evaluación Ambiental recomendara aprobar su Estudio de Impacto Ambiental y dejara la definición en manos de la Comisión de Evaluación Ambiental regional.
El punto de fondo no es solo técnico. Penco debe resolver si incorpora una faena minera de tierras raras a su matriz local o si consolida un modelo de desarrollo más vinculado al turismo, la gastronomía, el puerto, el borde costero y la naturaleza.
La discusión ocurre en una comuna que busca posicionarse como destino turístico del Biobío, con inversiones municipales en playas, conectividad, ordenamiento urbano, patrimonio y comercio local. Al mismo tiempo, el proyecto minero aparece para la industria como una oportunidad de ingresar a la cadena global de minerales críticos, usados en imanes permanentes, electromovilidad, energías renovables, robótica y tecnologías avanzadas.
Qué se votará en el Biobío
El proyecto en evaluación corresponde al Módulo Penco, una iniciativa minera orientada a extraer arcillas con presencia de tierras raras para producir concentrado en la comuna de Penco.
Según los antecedentes corporativos de Aclara Resources, la iniciativa cubre unas 600 hectáreas, proyecta inicio de operaciones en 2027 y estima una producción anual promedio de 811 toneladas de óxidos totales de tierras raras. La empresa sostiene que el proyecto se encuentra en evaluación ambiental y que la votación de la Comisión de Evaluación Ambiental del Biobío está programada para el 8 de junio de 2026.
La recomendación favorable del SEA no equivale todavía a una aprobación ambiental. La autorización formal solo se produciría si la Comisión aprueba el proyecto y se emite la respectiva Resolución de Calificación Ambiental.
Grupo CAP informó que la iniciativa contempla una inversión de US$130 millones y un estimado de 2.200 empleos directos e indirectos, con foco en la Región del Biobío. La compañía también indicó que Aclara ingresó en abril de 2026 una Adenda Excepcional para responder la última fase de observaciones técnicas de la autoridad ambiental.
La apuesta minera: minerales críticos y cadena industrial
Para la industria, el atractivo del proyecto está en el tipo de mineral. Las tierras raras son insumos críticos para tecnologías asociadas a transición energética y manufactura avanzada, especialmente en la producción de imanes permanentes usados en motores eléctricos, aerogeneradores, electrónica y defensa.
Aclara ha planteado que su proceso opera sin relaves, sin explosivos, sin chancado ni molienda, y con agua reciclada. En su información corporativa, la empresa sostiene que el proyecto utilizaría agua reciclada provista por Essbio y que su modelo considera recirculación de insumos y revegetación con especies nativas.
El argumento empresarial es claro: Chile podría entrar a una cadena de suministro estratégica que hoy está altamente concentrada a nivel global, mientras Biobío busca nuevos polos productivos tras años de presión sobre su industria tradicional.
Pero ese punto no elimina el conflicto territorial. Lo desplaza a una pregunta más concreta: si una comuna costera, residencial, turística y portuaria puede absorber una operación minera sin deteriorar los activos que intenta convertir en base de su desarrollo.
La postura municipal: turismo, borde costero y resguardo ambiental
La Municipalidad de Penco ha formalizado su rechazo al proyecto ante el SEA. En abril de 2025, el municipio sostuvo que la iniciativa era “ambientalmente insustentable, territorialmente improcedente y socialmente inaceptable”, según su publicación oficial sobre el rechazo municipal al proyecto de tierras raras.
Posteriormente, el municipio denunció un eventual fraccionamiento irregular del proyecto y advirtió riesgos sobre especies protegidas y el Estero Penco, de acuerdo con otro pronunciamiento publicado por la Municipalidad de Penco.
La posición municipal se entiende dentro de una estrategia mayor. En su plan de proyección comunal, Penco apunta a fortalecer su borde costero, ordenar el comercio, mejorar playas, impulsar infraestructura turística, conectar sectores como Playa Negra, Cerro Verde Bajo y Barrio Chino de Lirquén, y recuperar hitos patrimoniales como el Fuerte La Planchada, según el plan Penco al 2030.
El municipio no está planteando una oposición abstracta a la inversión. Está defendiendo otra matriz de desarrollo local, menos intensiva en extracción y más dependiente de servicios, patrimonio, gastronomía, conectividad y naturaleza.
Datos clave
| Factor | Antecedente |
|---|---|
| Proyecto | Módulo Penco |
| Titular | Aclara Resources, junto a Grupo CAP |
| Ubicación | Penco, Región del Biobío |
| Mineral | Tierras raras en arcillas |
| Inversión estimada | US$130 millones |
| Superficie referencial | 600 hectáreas, según Aclara |
| Producción estimada | 811 toneladas anuales promedio de óxidos totales de tierras raras, según Aclara |
| Empleo estimado | 2.200 puestos directos e indirectos, según Grupo CAP |
| Estado | Recomendación favorable del SEA; pendiente votación ambiental regional |
| Hito próximo | Comisión de Evaluación Ambiental del Biobío, prevista para el 8 de junio de 2026 |
Por qué importa para la minería chilena
El caso Penco es relevante porque cruza tres debates que vienen marcando la agenda minera chilena.
Primero, la búsqueda de nuevos minerales críticos. Chile tiene una posición dominante en cobre y una posición relevante en litio, pero no cuenta aún con una industria consolidada de tierras raras. Si el proyecto avanza, abriría una línea distinta dentro de la minería nacional.
Segundo, la aceptación territorial. A diferencia de faenas ubicadas en distritos mineros tradicionales del norte, este proyecto se ubica en una comuna costera del Biobío, con vocación residencial, turística, portuaria y patrimonial. Eso eleva el estándar político y social de la discusión.
Tercero, la institucionalidad ambiental. La recomendación técnica del SEA será contrastada con una decisión regional que deberá ponderar impactos, medidas propuestas, observaciones ciudadanas y la posición municipal. El resultado será observado por otros proyectos de minerales críticos que busquen instalarse fuera de los territorios mineros tradicionales.
El dilema económico de fondo
La minería ofrece inversión directa, empleo y una entrada temprana a una cadena global estratégica. El turismo, la gastronomía, el puerto y la naturaleza ofrecen una ruta distinta: más fragmentada, probablemente menos intensiva en capital, pero más alineada con la identidad local que la municipalidad busca consolidar.
No son modelos automáticamente incompatibles, pero en Penco la tensión ya está instalada. La diferencia está en el riesgo percibido: para la empresa, el diseño técnico permite una operación de bajo impacto; para el municipio y organizaciones locales, la localización y los efectos sobre ecosistemas, agua, paisaje y vocación territorial hacen que el proyecto no calce con el futuro que la comuna quiere construir.
La votación ambiental no resolverá por sí sola el debate de desarrollo de Penco. Solo definirá si el proyecto obtiene o no la autorización ambiental para avanzar.
Qué observará la industria
La decisión del 8 de junio será el primer punto crítico. Si el proyecto obtiene RCA favorable, vendrá una etapa de permisos sectoriales, eventuales reclamaciones y definición de cronograma real de construcción. Si es rechazado, el caso quedará como una señal fuerte sobre los límites territoriales para proyectos de minerales críticos en zonas urbanas, costeras o turísticas.
Para la minería chilena, Penco es más que un expediente ambiental. Es una prueba sobre cómo se tramitan proyectos estratégicos cuando chocan con modelos locales de desarrollo. Para la comuna, la pregunta es más directa: si su futuro se construye desde una nueva minería de tierras raras o desde un borde costero turístico, gastronómico, portuario y natural que busca convertirse en marca territorial del Biobío.












