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Minería Internacional

Perú podría reaprovechar hasta el 30% de sus relaves mineros con nuevas tecnologías

La recuperación de metales de relaves mineros en Perú podría alcanzar hasta el 30%, ofreciendo una alternativa sostenible para reducir pasivos ambientales y optimizar el uso del agua.

Perú podría reaprovechar hasta el 30% de sus relaves mineros con nuevas tecnologías

La recuperación de metales contenidos en antiguos depósitos abre una oportunidad para reducir pasivos ambientales, utilizar mejor el agua y generar producción sin intervenir nuevos yacimientos.

Hasta el 30% de los relaves mineros existentes en Perú podría presentar condiciones para ser reaprovechado mediante tecnologías de concentración, separación de partículas y recirculación de agua, estima Grupo Hidráulica. La proyección pone el foco sobre materiales que durante décadas fueron considerados residuos, pero que todavía pueden contener cobre, estaño, oro, plata, zinc u otros minerales con valor económico.

El cálculo no significa que tres de cada diez depósitos puedan comenzar a explotarse de inmediato. Cada relave requiere estudios mineralógicos, metalúrgicos, ambientales y geotécnicos para determinar la cantidad de mineral recuperable, el costo del tratamiento y la seguridad de la operación.

La posibilidad de reprocesarlos ha ganado atención por la combinación de dos factores: el avance de las tecnologías de recuperación y la disminución gradual de las leyes minerales en algunos yacimientos actualmente en explotación. Materiales que no resultaban rentables hace varias décadas pueden adquirir valor bajo las condiciones técnicas y económicas actuales.

Más de 2.800 relaves y escombreras bajo observación

Perú mantiene más de 6.000 pasivos ambientales mineros identificados. Dentro de ese universo, más de 2.800 corresponden a depósitos de relaves y escombreras, estructuras que pueden representar riesgos para el suelo, las fuentes de agua y las poblaciones cercanas cuando carecen de mantenimiento o fueron construidas bajo estándares antiguos.

Parte de estos depósitos se originó en operaciones que funcionaron cuando las plantas concentradoras tenían una menor capacidad para recuperar partículas finas. Como resultado, una fracción de los metales permaneció en el material descartado.

El reprocesamiento busca extraer ese contenido remanente mediante una nueva etapa industrial. Dependiendo de las características del depósito, el proceso puede incluir remolienda, concentración gravimétrica, flotación, separación magnética, lixiviación o tecnologías dirigidas a partículas ultrafinas.

Grupo Hidráulica sitúa entre el 20% y el 30% la proporción de depósitos que podría mostrar algún potencial de reaprovechamiento. La cifra debe entenderse como una estimación sectorial y no como una reserva minera demostrada. La viabilidad solo puede establecerse mediante campañas de muestreo, pruebas metalúrgicas, ingeniería y evaluación económica para cada instalación.

Recuperar minerales sin abrir una nueva mina

El principal atractivo del reprocesamiento es que permite trabajar sobre material que ya fue extraído y triturado. En proyectos técnicamente viables, esto puede reducir la necesidad de nuevas excavaciones, tronaduras y movimiento de roca.

También existe una oportunidad operacional. Al retirar el material antiguo, recuperar los minerales y volver a disponer el relave bajo criterios modernos, una empresa puede mejorar el control del agua, reducir filtraciones y reforzar la estabilidad física del depósito.

La recuperación de metales, sin embargo, no elimina automáticamente el pasivo ambiental. Después del tratamiento queda un nuevo residuo que debe ser espesado, filtrado, transportado y almacenado de forma segura. El proyecto necesita considerar desde el inicio el destino final del material y las condiciones de cierre.

“El reto ya no es solo técnico, sino de integración: combinar tecnología, sostenibilidad y eficiencia operacional para transformar estos depósitos en activos seguros y productivos”, planteó Andrea Guerrero, jefa comercial de la unidad minera de Grupo Hidráulica.

La gestión hídrica ocupa un lugar central en esa integración. Los circuitos de recirculación permiten recuperar parte del agua utilizada durante el tratamiento y devolverla al proceso, disminuyendo la demanda de fuentes frescas. Esta capacidad resulta especialmente relevante para operaciones ubicadas en territorios con estrés hídrico o competencia por el recurso.

Planta B2 muestra el potencial del reprocesamiento

La planta B2 de Minsur, ubicada en la unidad minera San Rafael, en la región de Puno, es uno de los casos que demuestra la factibilidad industrial del modelo. La instalación comenzó a operar en 2020 para recuperar estaño contenido en un antiguo depósito de relaves.

Entre 2020 y 2023 produjo 18.805 toneladas de estaño refinado a partir de material previamente descartado. El depósito presentaba una ley promedio cercana al 1,05% de estaño, una concentración que permitió desarrollar un proyecto económicamente atractivo con las tecnologías disponibles.

La construcción de la planta demandó una inversión de US$174 millones y estuvo precedida por años de pruebas de laboratorio, estudios de ingeniería y operación de una planta piloto. El proceso combina concentración gravimétrica y flotación para recuperar estaño presente en partículas de reducido tamaño.

La experiencia también muestra que no existe una solución tecnológica única para todos los relaves. La mineralogía, el tamaño de las partículas, la oxidación del material, la presencia de elementos contaminantes y el volumen almacenado cambian de un depósito a otro.

En B2, el 93% del agua utilizada proviene de fuentes recirculadas. La recuperación del material superficial también evita parte de las actividades necesarias en una explotación convencional, aunque mantiene exigencias ambientales, energéticas y operacionales propias de una planta de procesamiento.

Permisos y costos definirán los proyectos viables

El potencial económico de un relave depende de la cantidad de metal recuperable y de su precio, pero también de los costos de energía, agua, transporte, reactivos y disposición final. Un depósito con contenido mineral puede resultar inviable si está demasiado disperso, presenta una mineralogía compleja o exige inversiones elevadas para asegurar su estabilidad.

A ello se suma el componente regulatorio. Muchos depósitos antiguos no cuentan con información técnica completa o están asociados a operaciones sin un responsable activo. Antes de intervenirlos es necesario aclarar su titularidad, caracterizar los riesgos existentes y establecer quién asumirá las obligaciones ambientales durante el reprocesamiento y después de su cierre.

Los proyectos con mejores posibilidades serán aquellos que combinen suficiente contenido metálico, acceso a infraestructura, tecnologías probadas y una solución segura para el nuevo relave. La cercanía a plantas concentradoras, energía y sistemas de transporte también puede reducir los costos de entrada.

Para la minería peruana, el reaprovechamiento representa una vía complementaria a la explotación de nuevos yacimientos. No reemplazará la necesidad de exploración ni resolverá por sí solo la acumulación de pasivos ambientales, pero puede recuperar recursos, extender el uso de instalaciones existentes y financiar parte de la remediación cuando las condiciones técnicas y económicas sean favorables.

El paso siguiente será identificar los depósitos con mayor potencial y someterlos a estudios detallados. Solo después de esa evaluación podrá determinarse qué parte de la estimación del 30% puede transformarse efectivamente en proyectos productivos, seguros y autorizados.