Minería Internacional

Minsur prepara nueva etapa para Santo Domingo en Puno y evalúa inversión de US$265 millones

Minsur avanza en la preparación ambiental del proyecto Santo Domingo en Puno, evaluando una inversión de US$265 millones para su desarrollo subterráneo, mientras continúa la fase de exploración.

Minsur prepara nueva etapa para Santo Domingo en Puno y evalúa inversión de US$265 millones
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El proyecto de estaño continúa en fase de exploración, pero la minera peruana comenzó a preparar el camino ambiental para un eventual desarrollo subterráneo. La iniciativa se ubica entre las provincias de Melgar y Carabaya, en la región de Puno.

Minsur comenzó a mover una nueva pieza para el futuro del proyecto Santo Domingo, uno de los activos de exploración de estaño que la compañía mantiene en Puno. La minera inició gestiones vinculadas a la eventual elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental Detallado (EIA-d), mientras continúa definiendo el potencial geológico y la ingeniería que podría sustentar una futura operación.

El movimiento no significa que la empresa haya tomado una decisión definitiva de construcción. Santo Domingo continúa en etapa de exploración y todavía debe superar fases técnicas, ambientales y de evaluación económica antes de convertirse en una nueva mina. Sin embargo, el inicio de la preparación ambiental representa un avance relevante porque permite anticipar los requerimientos que enfrentaría el proyecto si Minsur decide llevarlo hacia una etapa de desarrollo.

Los antecedentes preliminares consideran una inversión referencial del orden de US$265 millones, cifra que podrá modificarse a medida que avance la ingeniería. El concepto evaluado contempla explotación subterránea de un yacimiento principalmente de estaño, junto con infraestructura principal y auxiliar necesaria para sostener la operación.

Un proyecto de estaño en el corazón minero de Puno

Santo Domingo se localiza entre los distritos de Nuñoa y Macusani, correspondientes a las provincias de Melgar y Carabaya, respectivamente. Se trata de una zona estratégica para Minsur, cuya principal operación de estaño en Perú, la mina San Rafael, también se encuentra en Puno.

La cercanía territorial con San Rafael es uno de los elementos que agrega interés al proyecto. El esquema preliminar considerado para Santo Domingo contempla la posibilidad de transportar mineral hacia instalaciones autorizadas, incluyendo la propia unidad minera San Rafael.

Para esa alternativa se ha planteado inicialmente un recorrido desde las vías internas de Santo Domingo hacia carreteras departamentales y nacionales, entre ellas la PU-100 y la PE-34B, antes de llegar a San Rafael. La configuración definitiva dependerá de los estudios técnicos y ambientales que acompañen el eventual desarrollo.

Esta alternativa permitiría evaluar sinergias con infraestructura minera ya existente en la región, aunque cualquier integración operacional deberá quedar definida durante las etapas posteriores de ingeniería y permisos.

US$265 millones y una explotación subterránea en evaluación

El desarrollo conceptual de Santo Domingo apunta hacia una operación subterránea destinada principalmente a la extracción de estaño.

La ingeniería de factibilidad de los componentes contemplados para un eventual EIA-d todavía se encuentra en desarrollo, por lo que aspectos como capacidad definitiva de extracción, vida útil, cronograma de construcción y producción anual aún no pueden considerarse cerrados.

La inversión referencial de US$265 millones entrega, no obstante, una primera dimensión económica del proyecto. De materializarse bajo parámetros similares, Santo Domingo pasaría desde una campaña de exploración hacia una iniciativa minera de mayor escala dentro del portafolio peruano de Minsur.

La compañía viene explorando el área desde hace varios años. Durante 2025, sus planes de exploración para Santo Domingo contemplaban alrededor de 35.000 metros de perforación, orientados a seguir delimitando sistemas mineralizados asociados principalmente al estaño.

Los resultados de esos trabajos son relevantes para establecer volumen, continuidad y características del recurso antes de tomar decisiones de inversión de mayor alcance.

El paso ambiental que prepara el terreno

La nueva fase se relaciona con la solicitud para acogerse a los Términos de Referencia Comunes utilizados en la preparación de un Estudio de Impacto Ambiental Detallado ante el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace).

El procedimiento permite estructurar anticipadamente los estudios que serían necesarios para una futura evaluación ambiental del desarrollo minero.

Para Santo Domingo, avanzar en esta dirección marca una diferencia respecto de los instrumentos asociados exclusivamente a exploración. Un EIA-d corresponde a una etapa mucho más exigente en información de ingeniería, línea base ambiental, impactos, medidas de manejo y relación del proyecto con su entorno.

Eso explica también por qué el trámite debe entenderse como una preparación y no como una autorización para iniciar explotación.

Minsur tendrá que continuar definiendo la factibilidad técnica y económica de Santo Domingo antes de comprometer una decisión final de inversión. A ello se sumarán los permisos sectoriales y ambientales correspondientes si el proyecto continúa avanzando.

Santo Domingo gana peso en la estrategia de estaño de Minsur

El avance ocurre mientras Minsur trabaja paralelamente en la continuidad de San Rafael, activo central de su negocio de estaño en Perú.

La empresa busca extender el horizonte operacional de esa faena y mantiene diferentes programas de exploración destinados a sostener su base de recursos. En ese contexto, Santo Domingo representa una alternativa adicional para mantener presencia productiva de largo plazo en Puno.

La importancia trasciende a la propia compañía. El estaño tiene una oferta mundial significativamente más concentrada que otros metales industriales y es utilizado en soldaduras electrónicas, componentes tecnológicos, aleaciones y diferentes aplicaciones vinculadas a la electrificación.

Para Perú, mantener nuevos proyectos en evaluación permite reforzar su posición entre los productores relevantes del metal y sostener una cadena minera que ya cuenta con experiencia operacional, procesamiento e infraestructura asociada en Puno.

Qué deberá definir Minsur antes de desarrollar el proyecto

La próxima etapa será determinante para saber si Santo Domingo puede transformarse efectivamente en una nueva operación minera.

Entre las variables todavía en evaluación están la configuración definitiva de la mina subterránea, la tasa de extracción, la infraestructura requerida, el sistema de transporte del mineral, los costos de desarrollo y el modelo de procesamiento o comercialización.

También será clave la información obtenida mediante nuevas perforaciones. En proyectos que avanzan desde exploración hacia factibilidad, aumentar el conocimiento geológico permite reducir incertidumbres y entregar mayor precisión a los modelos de recursos, planificación minera e inversiones.

El escenario actual, por tanto, ubica a Santo Domingo en una posición intermedia: todavía no es un proyecto listo para construcción, pero tampoco se limita únicamente a perforaciones exploratorias.

Con la preparación de una eventual evaluación ambiental y una inversión preliminar que alcanza los US$265 millones, Minsur comienza a establecer las condiciones necesarias para decidir si el depósito puede convertirse en una nueva fuente de estaño en Puno y complementar, a futuro, la plataforma minera que la compañía ha desarrollado alrededor de San Rafael.