
El aumento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán impulsó nuevamente las cotizaciones internacionales del crudo. El mercado observa con preocupación la seguridad del Estrecho de Ormuz, mientras Chile enfrenta mayores costos de importación y nuevas presiones sobre los precios de los combustibles.
El precio internacional del petróleo retomó con fuerza su trayectoria alcista y volvió a acercarse a la simbólica barrera de los US$100 por barril, en medio de una nueva intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Durante la mañana de este miércoles 22 de julio, las cotizaciones subieron cerca de un 4%, después de que las fuerzas estadounidenses completaran una undécima jornada consecutiva de ataques contra objetivos iraníes. El mercado reaccionó ante el temor de que la confrontación pueda afectar el transporte de crudo por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el abastecimiento energético mundial. (La Tercera)
Brent supera los US$95 durante la jornada
Los futuros del petróleo Brent, referencia utilizada en Europa y también relevante para los costos de importación de Chile, registraron un avance de 2,86%, hasta aproximadamente US$94,27 por barril.
Durante las primeras horas de la jornada, el crudo llegó incluso a los US$95,44, su valor más elevado en más de seis semanas. La cotización se encuentra nuevamente en niveles similares a los observados antes del acuerdo temporal alcanzado entre Washington y Teherán. (La Tercera)
El petróleo West Texas Intermediate —WTI—, referencia para Estados Unidos, también mostró un fuerte incremento. Su precio subió alrededor de 3,65%, ubicándose cerca de los US$87,39 por barril. (La Tercera)
La velocidad del aumento refleja el alto nivel de sensibilidad de los mercados energéticos frente a cualquier amenaza sobre la producción, el transporte o la disponibilidad futura de petróleo.
Antes del inicio de las operaciones militares de fines de febrero, el Brent se negociaba alrededor de los US$70 por barril. Esto significa que el conflicto ha agregado una importante prima geopolítica al valor del crudo, elevando los costos para los países que dependen de las importaciones energéticas. (La Tercera)
El Estrecho de Ormuz concentra las preocupaciones
El principal foco de incertidumbre continúa siendo el Estrecho de Ormuz, paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y por donde circula una proporción relevante del petróleo comercializado internacionalmente.
Estados Unidos ha señalado que continuará protegiendo la navegación comercial en la zona y ha llamado a otros países a participar en los esfuerzos destinados a mantener abierta esta ruta.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Washington todavía mantiene abierta la posibilidad de alcanzar una solución diplomática. Sin embargo, condicionó cualquier nuevo acuerdo al cumplimiento efectivo de los compromisos asumidos por Irán, incluyendo la libertad de navegación por el estrecho. (La Tercera)
Las declaraciones se produjeron después de que el Comando Central de Estados Unidos informara nuevos ataques contra centros de operaciones militares, capacidades marítimas, hangares, instalaciones de almacenamiento de drones e infraestructura logística iraní.
Según el organismo militar, las operaciones buscan reducir la capacidad de Irán para amenazar a los buques comerciales que transitan por Ormuz. (La Tercera)
Efectos sobre Chile y los combustibles
El incremento del petróleo genera preocupación para Chile, debido a que el país importa gran parte de los combustibles que consume. Una cotización internacional más elevada aumenta el costo de adquisición del crudo y sus derivados, especialmente gasolina, diésel, kerosene y gas licuado.
A esto se suma el comportamiento del dólar, los costos de transporte marítimo, los seguros asociados a las rutas internacionales y los márgenes de refinación. Todos estos factores pueden influir posteriormente en los precios que pagan los consumidores.
La denominada prima geopolítica incorporada al petróleo alcanzaría cerca de US$22 por barril, según estimaciones recogidas por La Tercera. Este incremento presiona los costos de importación y también el funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, conocido como Mepco. (La Tercera)
Este sistema permite moderar las variaciones semanales de las gasolinas y el diésel, evitando que las alzas o bajas internacionales se traspasen completamente y de manera inmediata al mercado nacional.
Sin embargo, cuando los precios externos permanecen elevados durante un periodo prolongado, la capacidad del mecanismo para contener los aumentos puede verse sometida a una mayor presión fiscal.
Un escenario complejo para la economía
La escalada del petróleo no solo afecta a los automovilistas. También puede elevar los costos del transporte de carga, la minería, la agricultura, la pesca, la construcción y diversas actividades industriales.
El diésel constituye un insumo fundamental para el funcionamiento de camiones, maquinaria pesada, generadores eléctricos y equipos utilizados en faenas productivas. Por esta razón, una subida persistente puede trasladarse gradualmente a los precios de alimentos, materiales y servicios.
Para la minería chilena, el encarecimiento de los combustibles representa un nuevo desafío operacional. Las empresas ya enfrentan mayores costos laborales, energéticos y de insumos, mientras intentan mantener su competitividad y aumentar la producción de cobre.
Un petróleo más caro también puede dificultar la reducción de la inflación. Si las empresas deben pagar más por transportar sus productos, parte de ese incremento puede terminar siendo transferido a los consumidores.
Mercado pendiente de una salida diplomática
El comportamiento del petróleo durante las próximas semanas dependerá principalmente de la evolución militar y diplomática en Medio Oriente.
Una reducción de las hostilidades podría disminuir rápidamente la prima geopolítica incorporada a las cotizaciones. Por el contrario, nuevos ataques contra embarcaciones, instalaciones energéticas o infraestructura portuaria podrían empujar al Brent por encima de los US$100 por barril.
El mercado también seguirá de cerca las decisiones de los grandes países productores, los niveles de inventarios de Estados Unidos y la capacidad de otras naciones para compensar eventuales interrupciones del suministro.
Por ahora, la incertidumbre domina las operaciones. Mientras no exista un acuerdo que garantice la navegación segura por el Estrecho de Ormuz, el petróleo continuará expuesto a fuertes variaciones, con consecuencias directas para las economías importadoras y para el precio de los combustibles en Chile.