
Un estudio atribuido a investigadores de la Universidad de Toronto apunta a fracturas relevantes en la placa tectónica del Pacífico. El dato de una “grieta de 75 kilómetros” no aparece confirmado en las fuentes revisadas: los reportes disponibles hablan de fallas de varios kilómetros de profundidad y cientos de kilómetros de largo.
La placa tectónica del Pacífico, considerada una de las piezas centrales de la actividad sísmica y volcánica del planeta, vuelve a estar bajo análisis científico. Investigadores vinculados a la Universidad de Toronto detectaron fallas significativas en zonas submarinas del Pacífico, un hallazgo publicado en la revista Geophysical Research Letters y difundido por medios internacionales como HuffPost España.
El punto relevante no es que la Tierra “se esté dividiendo” de manera literal, sino que la investigación cuestiona una idea clásica: que las grandes placas oceánicas se comportan como bloques rígidos y relativamente estables. Según los reportes disponibles, las fracturas observadas muestran que también pueden acumular tensiones internas y deformarse en sectores alejados de sus bordes.
Qué encontraron los geólogos en el Pacífico
El estudio se centró en mesetas suboceánicas del Pacífico, entre ellas Ontong Java y Shatsky, dos estructuras geológicas de gran tamaño ubicadas bajo el océano.
De acuerdo con la información publicada, los investigadores identificaron fallas que podrían extenderse por cientos de kilómetros y alcanzar varios kilómetros de profundidad. Estas fracturas habrían sido detectadas mediante modelos geodinámicos y análisis sísmicos, herramientas usadas para reconstruir cómo se comporta la corteza oceánica bajo presión.
La precisión importa: no hay respaldo claro para afirmar que se trata de una única grieta de 75 kilómetros que “divide la Tierra”. Esa formulación simplifica en exceso un fenómeno tectónico más complejo.
Por qué importa para entender las placas tectónicas
La placa del Pacífico es una de las más grandes del planeta y se relaciona con parte de la actividad del llamado Cinturón de Fuego, zona donde se concentran terremotos, volcanes y procesos de subducción. El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que la tectónica de placas es el marco que permite entender cómo se crea, desplaza y destruye corteza terrestre en escalas de millones de años.
Hasta ahora, buena parte de los modelos trataba a las placas oceánicas como bloques rígidos que se deforman principalmente en sus bordes. El nuevo hallazgo apunta a que ciertas zonas internas también pueden presentar debilidades estructurales, especialmente donde existen mesetas oceánicas antiguas y más gruesas que el fondo marino común.
Qué relación tiene con terremotos y volcanes
El hallazgo no significa que exista una amenaza inmediata ni permite anticipar un terremoto específico. Las fallas submarinas pueden influir en la forma en que se distribuyen las tensiones dentro de una placa, pero eso no equivale a una alerta sísmica directa.
El Pacífico ya es una zona de alta actividad geológica. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos describe el Cinturón de Fuego como una franja marcada por subducción, volcanismo y sismicidad alrededor del océano. En ese contexto, entender mejor las debilidades internas de la placa puede mejorar modelos de riesgo a largo plazo, aunque no cambia por sí solo los protocolos de emergencia actuales.
El punto que conviene aclarar
La frase “una grieta que divide la Tierra” es engañosa. Lo que se reporta es la presencia de fallas profundas en sectores de la placa del Pacífico, no una fractura planetaria abierta ni un evento súbito.
Para Chile, país ubicado en el borde del Pacífico y expuesto a la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, este tipo de estudios tiene interés científico y preventivo. No porque anuncie un terremoto, sino porque ayuda a comprender mejor cómo se comportan las placas oceánicas y cómo pueden transmitir tensiones en el tiempo.
Qué observar ahora
El valor del hallazgo está en la investigación de largo plazo. Si nuevas publicaciones confirman estas fallas y precisan su extensión, los modelos tectónicos deberán incorporar una placa del Pacífico menos rígida y más segmentada de lo que se pensaba.
Por ahora, la lectura responsable es clara: hay evidencia de fracturas importantes bajo el Pacífico, pero no de una grieta única de 75 kilómetros que esté partiendo la Tierra.












