
El metal volvió a retroceder este miércoles 30 de septiembre, presionado por el fortalecimiento de los rendimientos de los bonos estadounidenses y un escenario monetario que continúa condicionando a los metales preciosos. Pese al ajuste, la plata mantiene fundamentos industriales relevantes y un mercado físico que continúa operando con déficit.
La plata profundizó su corrección durante la última jornada de septiembre y registraba una caída cercana al 2,1%, hasta US$60,18 por onza, extendiendo el retroceso observado después de las fuertes alzas que marcaron al mercado durante los últimos meses. A ese nivel, el metal se encontraba además cerca de un 9% por debajo de su cotización de fines de agosto.
El movimiento forma parte de un ajuste más amplio de los metales preciosos. El oro también operó a la baja durante la jornada, mientras platino y paladio registraron pérdidas, en un escenario dominado por el comportamiento de las tasas de interés estadounidenses, los rendimientos de los bonos del Tesoro y las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal.
La corrección adquiere especial relevancia en el caso de la plata debido a la elevada volatilidad que ha caracterizado su mercado durante 2026. El metal alcanzó un máximo histórico superior a US$121 por onza el 29 de enero, antes de experimentar una fuerte reversión que lo llevó nuevamente hacia niveles considerablemente inferiores durante los meses siguientes.
Un mercado que llega a septiembre con alta volatilidad
La presión sobre la plata se intensificó durante las últimas sesiones del mes. El lunes 28 de septiembre el metal registró una caída cercana al 5%, mientras que el martes volvió a mostrar volatilidad antes del nuevo descenso de este miércoles. Los futuros de plata en Comex habían cerrado el 29 de septiembre en US$60,668 por onza, acumulando entonces una pérdida mensual superior al 8%.
El comportamiento muestra hasta qué punto cambió el escenario respecto del comienzo del año. Durante enero, la combinación de inversión financiera, restricciones de liquidez y búsqueda de exposición a metales preciosos impulsó a la plata por encima de US$100 la onza por primera vez.
La posterior corrección no eliminó, sin embargo, los factores estructurales que mantienen la atención sobre el metal. A diferencia del oro, la plata combina una función financiera y monetaria con una extensa utilización industrial, característica que la expone simultáneamente a las decisiones de inversión y al ciclo de sectores como electrónica, energía solar, automóviles, infraestructura eléctrica y centros de datos.
Esta doble condición también contribuye a explicar su mayor volatilidad. Cuando aumentan las tasas de interés y los rendimientos de los bonos, la demanda financiera puede debilitarse; al mismo tiempo, las expectativas sobre crecimiento económico y manufactura inciden directamente sobre una parte significativa de su consumo.
Tasas de interés vuelven a presionar a los metales preciosos
Uno de los principales factores detrás del ajuste de septiembre ha sido el comportamiento de los rendimientos estadounidenses. Las tasas elevadas aumentan el costo de oportunidad de mantener activos que no generan intereses, como el oro y la plata.
Durante la jornada del miércoles, incluso una lectura de inflación estadounidense más moderada no fue suficiente para sostener el rebote inicial de los metales preciosos. Los rendimientos de los bonos continuaron elevados y limitaron la reacción del mercado.
La plata llegó a recuperar terreno inicialmente, pero el movimiento perdió fuerza durante la sesión. Esa reacción deja al mercado nuevamente pendiente de los próximos datos laborales y de inflación de Estados Unidos, que serán determinantes para las expectativas respecto de las siguientes decisiones de política monetaria.
Para los productores mineros, el nivel de precios sigue siendo elevado frente a los promedios históricos recientes, aunque la magnitud de las oscilaciones observadas durante 2026 introduce un componente adicional de incertidumbre para presupuestos, coberturas, inversiones y decisiones de desarrollo.
Oferta minera y demanda industrial mantienen un mercado ajustado
Más allá de la corrección financiera, el balance físico continúa siendo uno de los elementos centrales del mercado de la plata.
El World Silver Survey 2026 proyecta que el mercado registrará este año su sexto déficit estructural consecutivo. La estimación publicada en abril contempla un déficit de 46,3 millones de onzas, en un contexto donde la producción minera global permanecería prácticamente estable.
Durante 2025, la producción minera mundial alcanzó 846,6 millones de onzas, con un incremento de 3% frente al año anterior. Una característica clave del mercado es que una parte considerable de la plata no proviene de minas dedicadas exclusivamente al metal: se obtiene como subproducto de operaciones de plomo, zinc, cobre y oro.
Esa estructura limita la velocidad con que la oferta puede responder a movimientos bruscos del precio. Incluso cuando la plata sube con fuerza, una parte importante de la producción depende de las decisiones operacionales y de inversión tomadas en mercados de otros metales.
El reciclaje constituye otra fuente relevante de suministro. En 2025 alcanzó 197,6 millones de onzas, su nivel más alto en 12 años, favorecido por precios elevados que incentivaron la recuperación de metal desde joyería y artículos de plata.
Tecnología, automóviles y energía sostienen el consumo
La demanda industrial, en tanto, continúa representando una pieza fundamental del balance global. En 2025 alcanzó 657,4 millones de onzas, aunque registró una disminución de 3% después de cuatro años de expansión.
Parte del retroceso estuvo relacionado con la industria fotovoltaica. El aumento del precio de la plata ha acelerado procesos destinados a reducir la cantidad de metal utilizada por cada célula solar y ha incentivado sustituciones tecnológicas.
Al mismo tiempo, otros segmentos mantienen perspectivas de crecimiento. La expansión de los centros de datos y de la infraestructura vinculada a inteligencia artificial, la electrificación del transporte, la industria automotriz y las inversiones en redes eléctricas continúan requiriendo componentes donde la conductividad eléctrica y térmica de la plata resulta relevante.
Esta combinación configura un mercado particular: los precios elevados incentivan reciclaje, sustitución y ahorro de metal, mientras el desarrollo tecnológico crea nuevas fuentes de consumo.
La corrección no elimina la estrechez estructural
La caída hasta US$60,18 por onza confirma que septiembre termina bajo presión para la plata después de un año marcado por movimientos extremos. Desde el récord superior a US$121 registrado en enero, el metal ha cedido aproximadamente la mitad de su valor máximo, reflejando la intensidad del ajuste posterior al rally.
Sin embargo, para la industria minera el foco no está únicamente en la cotización diaria. La persistencia de un déficit físico, la dependencia de producción obtenida como subproducto y el crecimiento de nuevas aplicaciones tecnológicas mantienen abierto el debate sobre la capacidad de la oferta para responder a la demanda durante los próximos años.
La trayectoria inmediata estará fuertemente condicionada por las tasas estadounidenses, el dólar y los próximos datos macroeconómicos. En un horizonte más amplio, serán la producción minera, el reciclaje y la evolución del consumo industrial los factores que determinarán si la actual corrección representa solamente otra fase de volatilidad dentro de un mercado estructuralmente ajustado o el comienzo de una normalización más prolongada.






