El metal avanzó 1,45% durante la semana y mantiene un promedio de US$ 6,09 la libra en 2026. La reducción de existencias en China y Londres reforzó las señales de estrechez en el mercado físico, aunque los elevados stocks acumulados en Estados Unidos mantienen un escenario desigual entre regiones.
El precio del cobre cerró este viernes en US$ 6,68 la libra en la Bolsa de Metales de Londres (LME), completando un avance semanal de 1,45% en medio de una disminución de los inventarios disponibles en Londres y Shanghái. El movimiento mantuvo al principal producto de exportación chileno cerca de sus máximos recientes y elevó su promedio en lo que va de 2026 hasta US$ 6,09 la libra, un 40,57% por encima del nivel registrado en igual período del año pasado.
La cotización se sostuvo principalmente por la menor disponibilidad inmediata de cobre fuera de Estados Unidos, las compras de consumidores chinos antes de los próximos feriados y las preocupaciones relacionadas con la oferta minera. En sentido contrario, la fortaleza del dólar y las expectativas de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos limitaron nuevas alzas durante parte de la semana.
Los inventarios caen a menos de un millón de toneladas
Una de las principales señales observadas durante las últimas jornadas provino de las bodegas de las principales bolsas de metales.
Las existencias visibles combinadas de cobre en Londres, Shanghái y Nueva York disminuyeron en aproximadamente 11.000 toneladas durante la semana, equivalente a una baja de 1,1%, hasta situarse en 997.151 toneladas.
La caída fue especialmente marcada en China. Los inventarios monitoreados por la Bolsa de Futuros de Shanghái (SHFE) descendieron 15,9%, hasta 47.147 toneladas, tras varias semanas caracterizadas por fuertes reducciones de existencias.
En la Bolsa de Metales de Londres, en tanto, los stocks terminaron en torno a 251.500 toneladas, con una disminución semanal de 1,7%. Parte de esas existencias además se encuentra comprometida para retiro, lo que reduce el volumen efectivamente disponible para nuevas entregas.
La situación es distinta en Estados Unidos. Los inventarios almacenados en COMEX aumentaron 0,3% durante la semana y alcanzaron 698.504 toneladas, concentrando cerca del 70% de las existencias registradas entre las tres principales bolsas.
Esta distribución explica por qué el mercado puede presentar simultáneamente inventarios globales elevados y señales de escasez de cobre disponible en Asia y Europa.
De hecho, el volumen total almacenado en las principales bolsas todavía se encuentra 134,7% por encima del nivel observado un año atrás, debido principalmente a la acumulación registrada en Estados Unidos.
China vuelve a presionar por cobre disponible
La menor disponibilidad física también se reflejó en las primas pagadas por los compradores chinos.
La prima de Yangshan —una referencia del costo adicional pagado por el cobre importado hacia China— alcanzó US$ 119 por tonelada al comienzo de la semana, en medio de compras para recomponer inventarios antes de los feriados.
La disminución de los stocks chinos ha sido pronunciada durante los últimos meses. Las existencias en Shanghái se encuentran cerca de 70% por debajo de los niveles registrados en junio, una tendencia que ha reforzado las señales de estrechez física pese a que los altos precios continúan limitando parte de la demanda.
En Londres también aumentó la presión por metal disponible inmediatamente. El jueves, el cobre para entrega al contado llegó a negociarse con una prima cercana a US$ 125 por tonelada respecto del contrato a tres meses, una estructura conocida como backwardation.
Cuando el precio inmediato supera a los contratos futuros, el mercado está reflejando una mayor disposición de los compradores a pagar por cobre disponible ahora, una señal habitualmente relacionada con restricciones de suministro en el corto plazo.
Estados Unidos concentra una parte creciente del metal
La acumulación de cobre en Estados Unidos continúa generando diferencias entre los principales mercados internacionales.
Durante la semana, los contratos de cobre a tres meses negociados en COMEX se ubicaron alrededor de US$ 6,76 la libra, mientras la referencia equivalente en Londres rondó los US$ 6,64.
La diferencia, cercana a US$ 0,12 por libra, mantiene incentivos comerciales para trasladar metal hacia Estados Unidos cuando los costos logísticos y contractuales permiten aprovechar esa brecha.
Esta dinámica ha contribuido durante 2026 a una redistribución importante de los inventarios mundiales, dejando grandes cantidades de metal almacenadas en territorio estadounidense mientras las existencias disponibles disminuyen en otros centros de consumo.
Oferta chilena agrega incertidumbre
Los acontecimientos recientes en la minería chilena también fueron observados por el mercado.
Minera Escondida suspendió temporalmente sus operaciones luego del accidente fatal registrado durante la semana y posteriormente comenzó una reanudación progresiva de sus actividades.
A ello se suman procesos de negociación colectiva en Escondida y Centinela. Hasta el cierre de esta semana, estos antecedentes no implican que exista una huelga materializada ni permiten calcular pérdidas de producción, pero agregan incertidumbre considerando la importancia de ambas operaciones dentro de la oferta chilena de cobre.
El mercado mundial de refinados también muestra señales mixtas. Los últimos datos disponibles del International Copper Study Group (ICSG) registraron un déficit de 51.000 toneladas durante julio, después de un déficit de 74.000 toneladas en junio. Sin embargo, entre enero y julio el balance acumulado todavía mostró un superávit de 32.000 toneladas, por lo que la estrechez observada en los últimos meses no equivale todavía a un déficit acumulado durante todo 2026.
El mercado mira ahora a China y al dólar
La evolución del cobre durante las próximas jornadas dependerá en buena medida de si la demanda física china mantiene su fortaleza después de los feriados y de cómo evolucionan los inventarios en Shanghái y Londres.
También serán relevantes el comportamiento del dólar, las expectativas sobre nuevas decisiones de tasas de interés en Estados Unidos y la normalización operativa de las principales faenas chilenas.
Por ahora, el cobre continúa operando en niveles históricamente elevados. La caída de inventarios disponibles fuera de Estados Unidos entrega soporte al precio en el corto plazo, pero la distribución geográfica de casi un millón de toneladas almacenadas y las dudas sobre la fortaleza de la demanda obligan a diferenciar entre una escasez inmediata de metal en determinadas regiones y un déficit estructural del mercado mundial, escenario que todavía no está confirmado.









