El metal retrocedía 0,4% este jueves en Londres, presionado por un dólar fortalecido y la menor actividad asociada al feriado chino. Sin embargo, continúa cerca de máximos históricos mientras persisten riesgos sobre la oferta minera.
El cobre se mantuvo este 24 de septiembre por encima de US$14.500 por tonelada en la London Metal Exchange (LME), pese a registrar un retroceso durante la sesión, en un mercado dividido entre la fortaleza del dólar, una menor actividad desde China y las persistentes preocupaciones por el suministro de algunas de las principales operaciones mineras del mundo.
A las 10:01 GMT, el contrato de referencia a tres meses de la LME caía 0,4%, hasta US$14.565,50 por tonelada, después de una racha que ha situado al metal cerca de sus máximos históricos.
Pese a la corrección diaria, el cobre acumula aproximadamente 9% de avance durante el trimestre y permanece a corta distancia del récord de US$14.875 por tonelada, registrado el 10 de septiembre.
La cotización corresponde a un valor intradía y no al precio oficial de cierre de la jornada, por lo que puede experimentar nuevas variaciones antes del término de las operaciones.
Dólar fuerte presiona a los metales
Parte del retroceso de este jueves respondió al fortalecimiento de la moneda estadounidense.
El dólar se mantenía cerca de máximos de dos meses después de un fuerte avance, apoyado por expectativas de tasas de interés más altas en Estados Unidos.
El efecto sobre los metales es relevante porque productos como el cobre se cotizan internacionalmente en dólares. Cuando la moneda estadounidense se aprecia, el metal se encarece para compradores que utilizan otras divisas, lo que puede reducir temporalmente la demanda financiera y física.
Las perspectivas de mayores costos de financiamiento también tienden a afectar a materias primas especialmente sensibles a las expectativas de crecimiento económico y actividad industrial.
La caída del cobre, sin embargo, permanecía acotada frente a esos factores.
China reduce actividad por feriado
El mercado también operaba con menor participación de China, el mayor consumidor mundial de cobre.
Los mercados financieros del país permanecieron cerrados por el Festival del Medio Otoño, disminuyendo la actividad habitual de uno de los centros más importantes para la negociación y consumo del metal.
Las operaciones se retomarán después del período festivo.
El calendario chino adquiere especial relevancia porque una parte significativa de la demanda física mundial de cobre proviene de ese país, tanto por el consumo de sus industrias manufactureras como por sus inversiones en infraestructura eléctrica, construcción, energías renovables y nuevas tecnologías.
Antes del feriado se habían observado señales de compras y reposición de inventarios por parte de consumidores chinos, uno de los factores que contribuyó a sostener los precios durante las últimas sesiones.
Riesgos de suministro desde Chile limitan las pérdidas
Mientras el dólar y la menor actividad china presionaban los precios, las preocupaciones sobre la oferta minera restringían el descenso.
Entre los factores seguidos por el mercado se encuentra la situación de Escondida, operación de BHP en Chile y la mayor mina de cobre del mundo, cuyas actividades fueron suspendidas el miércoles después de la muerte de un trabajador en un accidente.
A ello se suma la incertidumbre laboral en otras grandes faenas chilenas.
Dos sindicatos de trabajadores de Minera Centinela, de Antofagasta Minerals, convocaron a sus afiliados a votar una eventual huelga en medio de negociaciones colectivas. El mercado también sigue los procesos laborales que se desarrollan en Escondida.
Chile mantiene su posición como principal productor mundial de cobre, por lo que interrupciones prolongadas en faenas de gran escala pueden modificar rápidamente las expectativas de disponibilidad global del metal.
Por ahora, estos eventos constituyen riesgos para la oferta y no implican necesariamente pérdidas permanentes de producción de la magnitud suficiente para alterar el balance mundial.
La oferta inmediata muestra señales de estrechez
Otro indicador observado durante la sesión fue la estructura de precios de la propia LME.
La prima del cobre al contado respecto del contrato a tres meses se amplió hasta US$107,50 por tonelada, su mayor nivel desde el 1 de septiembre, después de encontrarse prácticamente en cero una semana antes.
Cuando los contratos de entrega inmediata se negocian por encima de los futuros de mayor plazo, una estructura conocida como backwardation, el mercado suele interpretar la diferencia como una señal de mayor demanda por metal disponible en el corto plazo.
La situación coincide con un mercado que durante 2026 ha enfrentado restricciones de concentrados y episodios de interrupción en grandes operaciones mineras.
Datos preliminares recopilados por el mercado muestran que la producción minera mundial de cobre cayó durante la primera mitad del año, mientras la disponibilidad de concentrados también se redujo, aumentando la presión sobre las fundiciones y reforzando la competencia por materia prima.
Un año marcado por nuevos récords
El cobre ya había comenzado 2026 con fuertes avances.
En enero superó por primera vez niveles de US$13.000 por tonelada y durante los meses posteriores el mercado continuó avanzando, respaldado por restricciones de suministro, movimientos de inventarios y expectativas sobre una demanda estructural creciente.
El 10 de septiembre el contrato a tres meses de la LME llegó a US$14.875 por tonelada, estableciendo un nuevo máximo histórico.
Desde entonces, la cotización ha mostrado fuertes oscilaciones, pero se mantiene en niveles excepcionalmente elevados en comparación con años anteriores.
La subida se explica por una combinación de factores y no por una única causa. Entre ellos aparecen los problemas de oferta minera, la disponibilidad de cobre refinado en determinados mercados, las expectativas sobre eventuales medidas comerciales estadounidenses y la demanda vinculada con electrificación, infraestructura energética y centros de datos.
Mercado sigue expuesto a alta volatilidad
El comportamiento de este jueves muestra esa combinación de fuerzas.
Por una parte, el fortalecimiento del dólar y el menor volumen de operaciones desde China generan presión bajista. Por otra, los riesgos sobre la producción minera y las señales de escasez física de corto plazo mantienen soporte sobre los precios.
Ese equilibrio permite que, incluso con una caída diaria de 0,4%, el cobre continúe sobre US$14.500 por tonelada y acumule cerca de 9% de aumento durante el trimestre.
La atención durante las próximas sesiones estará concentrada en la normalización de la actividad china después de los feriados, la evolución del dólar y las tasas estadounidenses, además de cualquier cambio en las operaciones y negociaciones laborales de las grandes minas.
Con el metal todavía a menos de US$400 de su máximo histórico, movimientos relativamente pequeños en las expectativas de oferta o demanda pueden seguir produciendo variaciones importantes en la cotización.
El precio de US$14.565,50 por tonelada registrado este jueves debe entenderse, en todo caso, como una referencia intradía. El valor definitivo de la sesión dependerá de las operaciones que se realicen durante el resto de la jornada en Londres.









