
Proyecto Lobo-Marte dio un paso clave en su desarrollo tras ser admitido a trámite por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), marcando el inicio formal de la revisión de uno de los proyectos auríferos más relevantes actualmente en carpeta en Chile. Impulsado por Kinross Chile, el yacimiento se emplaza en el denominado Cordón de Oro de Maricunga, a unos 170 kilómetros al noreste de Copiapó, en una zona de alta concentración de recursos minerales. La iniciativa proyecta una producción total de 4,7 millones de onzas de oro durante sus 16 años de vida útil, posicionándose como una de las apuestas más significativas para sostener la producción del metal en el país. Este hito ocurre en un contexto donde la industria busca fortalecer su cartera de proyectos, tal como se analiza en iniciativas de innovación minera como los nuevos desafíos tecnológicos en la gran minería, que apuntan a mejorar eficiencia y sostenibilidad.
Un proyecto estratégico para la Región de Atacama
La iniciativa contempla la explotación a rajo abierto de los depósitos Lobo y Marte, los que serán desarrollados de manera secuencial. Durante la fase de construcción, se estima la generación de entre 2.800 y 3.400 empleos, mientras que en etapa de operación se requerirán cerca de 1.000 trabajadores directos, además de personal de empresas contratistas. Estas cifras refuerzan el rol del proyecto como motor económico regional, en línea con otros desarrollos que han marcado la evolución de la minería chilena, como se revisa en el análisis sobre la expansión de nuevas fronteras extractivas.
Desde la compañía, el vicepresidente senior de Crecimiento Estratégico, Max Combes, subrayó que Lobo-Marte representa una etapa clave en la continuidad operativa de Kinross en Chile, junto con activos como La Coipa y el propio distrito de Maricunga. El ejecutivo destacó el potencial de producción de largo plazo y el compromiso de avanzar bajo estándares responsables.
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Impacto en inversión, empleo y desarrollo local
Autoridades regionales también valoraron el ingreso del proyecto al sistema de evaluación ambiental. La delegada presidencial de Atacama, Sofía Cid Versalovic, enfatizó que la iniciativa podría generar un impacto significativo en inversión y empleo, especialmente para proveedores locales. En ese sentido, el avance del proyecto se alinea con la necesidad de dinamizar la economía regional, en un escenario donde el precio de los commodities, como se detalla en las tendencias alcistas del cobre, sigue impulsando nuevas oportunidades de inversión minera.
El proyecto también incorpora una estrategia hídrica basada en el uso exclusivo de derechos de agua existentes, sin aumentar la extracción, junto con tecnologías de recirculación que buscan optimizar el uso del recurso. Este enfoque responde a una de las principales preocupaciones de la industria minera en el norte del país: la gestión sustentable del agua.
Participación ciudadana y estándares ambientales
Un aspecto destacado en el desarrollo de Lobo-Marte ha sido su proceso de Participación Ciudadana Temprana (PCT), que involucró a más de 5.000 personas, incluyendo comunidades indígenas Colla, autoridades locales y otros actores relevantes. Este proceso permitió recoger inquietudes y ajustar el diseño del proyecto antes de su ingreso al sistema ambiental, fortaleciendo su viabilidad social.
Según Patricio Pinto, director de Asuntos Externos de Kinross Chile, este enfoque ha sido clave para construir relaciones de confianza y generar condiciones favorables para su implementación. La experiencia se suma a otras prácticas de vinculación temprana que han cobrado relevancia en la industria, como se observa en iniciativas de formación y desarrollo de capital humano descritas en programas técnicos en minería y metalurgia.
Trayectoria de Kinross y proyección futura
Con más de 30 años de presencia en la Región de Atacama, Kinross Chile ha generado más de US$1.700 millones en beneficios socioeconómicos desde 2010, con foco en proveedores locales y programas sociales en educación, salud y medio ambiente. El desarrollo de Lobo-Marte se inserta en esta trayectoria, buscando consolidar una operación de clase mundial que contribuya al desarrollo sostenible del territorio.
El avance del proyecto en su evaluación ambiental será clave para definir el futuro de una de las iniciativas auríferas más relevantes del país, en un momento en que Chile busca equilibrar crecimiento económico, inversión minera y exigencias ambientales cada vez más estrictas.






