Los organismos pidieron ampliar antecedentes sobre murciélagos, reptiles y mamíferos terrestres expuestos a caminos, tránsito y aerogeneradores. La iniciativa de 1,73 GW continúa en evaluación ambiental y aún no dispone de RCA.
El proyecto Acuario-Producción de Amoníaco Verde, una iniciativa de US$4.700 millones proyectada en la comuna de San Gregorio, recibió una nueva batería de requerimientos técnicos durante su evaluación ambiental. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) solicitó reforzar la caracterización y las medidas asociadas a fauna como murciélagos y lagartijas, mientras el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) pidió profundizar los efectos de caminos, tránsito e infraestructura sobre mamíferos terrestres que utilizan madrigueras y refugios asociados al suelo.
La iniciativa de IB DECARB DOS ALFA SpA ingresó mediante un Estudio de Impacto Ambiental y permanece “En Calificación”. Considera 173 aerogeneradores con una potencia conjunta de 1,73 GW, electrolizadores por 1,723 GW, un sistema BESS de 550 MW y capacidad para producir 4.100 toneladas diarias de amoníaco verde.
El expediente todavía mantiene pendiente su Resolución de Calificación Ambiental (RCA). Por lo tanto, las características descritas corresponden al proyecto sometido a evaluación y no a instalaciones cuya ejecución haya sido ambientalmente autorizada.
SAG pide reforzar antecedentes sobre murciélagos y reptiles
Uno de los principales requerimientos del SAG se concentra en los quirópteros.
El EIA informó campañas estacionales realizadas entre 2024 y 2025 sin registros de murciélagos en el área estudiada. Sin embargo, el organismo solicitó profundizar los antecedentes antes de descartar suficientemente su presencia, considerando registros existentes en sectores cercanos y la relevancia que tendría este grupo frente a un parque compuesto por 173 aerogeneradores.
La autoridad pidió complementar la caracterización mediante metodologías adecuadas para determinar la eventual presencia de murciélagos, su actividad temporal y espacial y, a partir de esos datos, evaluar el riesgo asociado a las turbinas.
También requirió analizar si los sistemas contemplados para monitorear fauna voladora y detectar eventuales colisiones tienen capacidad para identificar animales de menor tamaño y patrones de vuelo distintos a los de las aves.
Las observaciones alcanzan además a reptiles presentes en Magallanes, entre ellos especies del género Liolaemus. Debido a su baja movilidad y a la intervención proyectada sobre ambientes de pradera, el SAG solicitó profundizar las medidas destinadas a evitar afectaciones durante la construcción.
Entre los aspectos requeridos se encuentra reforzar los muestreos durante períodos de mayor actividad de estas especies, debido a que campañas realizadas en estaciones frías pueden reducir su detectabilidad.
SBAP pone el foco en caminos y mamíferos terrestres
El Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas concentró parte de sus observaciones en los efectos de la infraestructura terrestre asociada al complejo energético e industrial.
El proyecto considera una extensa red de caminos para conectar aerogeneradores, instalaciones eléctricas y áreas de proceso. El organismo pidió profundizar cómo estas obras y el tránsito asociado podrían afectar a mamíferos que utilizan madrigueras o refugios en el suelo.
Entre las especies analizadas aparecen chingues, quirquinchos peludos y hurones chilenos, cuya presencia debe ser considerada al evaluar intervenciones directas sobre hábitats y el aumento de circulación vehicular.
El SBAP solicitó revisar tanto la eventual destrucción o alteración de madrigueras como el riesgo de atropello asociado a la apertura de nuevos caminos y al incremento del tránsito en zonas actualmente con baja circulación.
La autoridad planteó que estos efectos deben formar parte del análisis ambiental del proyecto y no ser tratados únicamente como contingencias eventuales.
La empresa deberá complementar antecedentes sobre distribución de especies, presencia de refugios, superficies de hábitat potencialmente intervenidas e intensidad del tránsito, entre otras variables necesarias para determinar la magnitud de los impactos y las medidas que correspondan.
Un complejo de 1,73 GW para producir amoníaco verde
Acuario es uno de los proyectos de hidrógeno y derivados renovables de mayor escala actualmente sometidos a evaluación ambiental en Magallanes.
La iniciativa busca producir hidrógeno mediante electrólisis de agua desmineralizada utilizando electricidad renovable. Posteriormente, ese hidrógeno sería combinado con nitrógeno obtenido de la atmósfera para producir amoníaco verde mediante un proceso industrial de síntesis.
La energía provendría principalmente de un parque de 173 aerogeneradores, con una potencia total de 1,73 GW. La electricidad sería conducida hacia la planta de procesos mediante la infraestructura eléctrica prevista dentro del complejo.
El proyecto incorporaría además 1,723 GW de capacidad de electrólisis y un sistema de almacenamiento energético BESS de 550 MW, destinado a respaldar y administrar parte del suministro eléctrico frente a la variabilidad de la generación eólica.
La producción nominal contemplada alcanza 4.100 toneladas diarias de amoníaco verde.
Para almacenar el producto terminado se proyecta infraestructura con capacidad total de 80.000 toneladas de amoníaco, antes de su posterior despacho y comercialización.
Una inversión declarada de US$4.700 millones
El Estudio de Impacto Ambiental declara una inversión de aproximadamente US$4.700 millones, reflejando la escala de la infraestructura energética, industrial y logística requerida.
Las instalaciones se emplazarían en la comuna de San Gregorio, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, en un territorio que durante los últimos años ha concentrado diversos proyectos asociados al desarrollo de hidrógeno verde y combustibles derivados.
Además de aerogeneradores, electrolizadores y baterías, una iniciativa de esta magnitud requiere caminos internos, instalaciones eléctricas, sistemas de tratamiento y conducción de agua, unidades de síntesis de amoníaco, estanques, edificios operacionales y otras obras auxiliares.
Durante la construcción se prevé una demanda de mano de obra considerablemente mayor que durante la posterior etapa operacional, debido a la instalación simultánea de infraestructura energética e industrial.
Observaciones forman parte de la evaluación y no equivalen a un rechazo
Los requerimientos del SAG y del SBAP corresponden a una etapa del proceso de evaluación ambiental en que distintos organismos públicos con competencia sectorial analizan los antecedentes entregados por el titular.
Las observaciones buscan identificar información que debe ser aclarada, rectificada o ampliada para determinar adecuadamente los impactos del proyecto y establecer si las medidas propuestas son suficientes.
Por lo tanto, la formulación de estos requerimientos no constituye por sí misma un rechazo ambiental de Acuario, del mismo modo que el ingreso del EIA tampoco representa una aprobación anticipada.
El titular deberá responder los antecedentes que sean consolidados dentro del procedimiento y el SEA continuará evaluando la suficiencia de la información antes de avanzar hacia una decisión ambiental.
Por ahora, Acuario-Producción de Amoníaco Verde continúa “En Calificación” y no dispone de RCA. Los 173 aerogeneradores, los electrolizadores, el BESS, las instalaciones de almacenamiento y la capacidad para producir 4.100 toneladas diarias corresponden a infraestructura proyectada y aún sujeta al resultado de la evaluación ambiental.



