La instalación de Fort Saskatchewan, en Alberta, inició un cierre controlado tras quedar sin alimentación suficiente desde la operación Moa, en Cuba. El caso expone la fragilidad de las cadenas occidentales de minerales críticos.
Sherritt International inició el cierre controlado de su refinería de Fort Saskatchewan, en Alberta, Canadá, después de que las sanciones ampliadas por Estados Unidos contra Cuba interrumpieran la cadena de suministro que alimentaba la producción de níquel y cobalto refinado.
La compañía canadiense informó que las operaciones de la refinería están “transicionando a un estado de cierre”, en línea con lo que había anticipado en mayo, cuando advirtió que sus inventarios de alimentación alcanzarían solo hasta aproximadamente mediados de junio. La instalación es reconocida por Sherritt como la única refinería significativa de cobalto y una de solo tres refinerías de níquel de Norteamérica, lo que transforma el caso en un golpe directo para la estrategia regional de minerales críticos.
El cierre no responde a una falla operacional aislada, sino a una cadena de eventos geopolíticos. El 1 de mayo de 2026, la administración estadounidense emitió una orden ejecutiva que amplió las sanciones contra Cuba. Días después, Sherritt suspendió su participación directa en sus actividades de joint venture en la isla, incluido el complejo Moa, operación integrada que extrae y procesa níquel y cobalto antes de enviar alimentación a Canadá para su refinación.
La refinería queda a la espera de Moa
Según Sherritt International, el cierre de Fort Saskatchewan se mantendrá hasta que se reanuden las actividades mineras y de procesamiento en Moa, Cuba, y pueda reconstruirse una línea suficiente de alimentación para la refinería. La compañía reconoció que, por ahora, no puede entregar una guía de plazos para ese proceso.
El cierre se ejecuta de manera ordenada y controlada, con foco en seguridad, medioambiente, trabajadores, contratistas y comunidades cercanas. Sherritt indicó que mantendrá personal y recursos para conservar la instalación en condición segura durante el periodo de detención.
Durante la pausa, la compañía realizará mantenciones necesarias que no requieren inversiones relevantes de capital. Además, mantendrá la producción de fertilizantes y ácido sulfúrico para reventa, líneas asociadas a sus operaciones industriales en Canadá.
La refinería de Fort Saskatchewan forma parte de una cadena integrada entre Canadá y Cuba. Sherritt posee 50% de la Moa Joint Venture, junto con General Nickel Company S.A. de Cuba. Ese sistema combina minería y procesamiento en Moa con refinación en Alberta, desde donde se producen níquel y cobalto terminados para venta internacional, excepto en Estados Unidos.
El origen del impacto: sanciones y riesgo financiero
El 7 de mayo, Sherritt informó que suspendía su participación directa en actividades de joint venture en Cuba, luego de la orden ejecutiva estadounidense. La empresa precisó que no había sido formalmente designada bajo la medida, pero advirtió que la sola emisión de la orden alteraba materialmente su capacidad para operar de forma normal.
La preocupación central no era solo operacional. Sherritt señaló que la orden ejecutiva, o una eventual designación posterior, podía llevar a que bancos, auditores, proveedores financieros u otros prestadores de servicios dejaran de apoyar sus operaciones o actividades comerciales.
Reuters reportó que las medidas estadounidenses también apuntaron a Moa Nickel S.A., joint venture entre Sherritt y la estatal cubana del níquel, y al conglomerado militar cubano GAESA. La decisión se enmarca en una ofensiva de Washington para restringir fuentes de divisas de Cuba, incluidas minería, turismo, remesas y viajes.
Para Sherritt, el efecto práctico fue inmediato: sin participación directa en Cuba y con la actividad de Moa afectada, la refinería canadiense quedó dependiendo del inventario acumulado. Ese stock permitió continuar por algunas semanas, pero no alcanzó para sostener la operación más allá de mediados de junio.
Datos clave
Empresa: Sherritt International Corporation.
Activo afectado: refinería de Fort Saskatchewan.
Ubicación: Alberta, Canadá.
Minerales: níquel y cobalto.
Operación vinculada: Moa Joint Venture, Cuba.
Participación de Sherritt en Moa: 50%.
Estado actual: transición a cierre controlado.
Plazo de reactivación: no informado.
Relevancia industrial: única refinería significativa de cobalto y una de tres refinerías de níquel de Norteamérica, según la compañía.
Producción guía 2026 previa: 26.000 a 28.000 toneladas de níquel terminado y 2.750 a 2.850 toneladas de cobalto terminado, sobre base 100%.
Un golpe para la cadena occidental de minerales críticos
El cierre de Fort Saskatchewan ocurre en un momento sensible para las economías occidentales. Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea han reforzado sus estrategias para reducir la dependencia de China en minerales críticos, procesamiento metalúrgico y materiales para baterías, defensa, electromovilidad y almacenamiento energético.
El cobalto es un insumo relevante para baterías recargables, superaleaciones, aplicaciones aeroespaciales y ciertos usos industriales. Aunque la demanda de baterías ha ido migrando parcialmente hacia químicas con menor contenido de cobalto, el metal sigue siendo estratégico por su rol en cadenas de alto desempeño y por la concentración de la oferta.
El problema de fondo no está solo en la minería, sino en la capacidad de refinación. Occidente puede buscar nuevos yacimientos o acuerdos de suministro, pero sin plantas capaces de transformar concentrados, precipitados o productos intermedios en material refinado, la cadena sigue expuesta. El caso Sherritt muestra que una política de sanciones puede tener efectos secundarios sobre activos considerados estratégicos por los propios países que buscan asegurar minerales críticos.
En febrero de 2026, antes del impacto directo de las sanciones, Sherritt había entregado una guía de producción para 2026 de entre 26.000 y 28.000 toneladas de níquel terminado y entre 2.750 y 2.850 toneladas de cobalto terminado, sobre base 100%. Esa proyección descansaba en una recuperación operacional de Moa y en mayor producción de sulfuros mixtos hacia la segunda mitad del año.
El nuevo escenario deja esa hoja de ruta bajo incertidumbre. La empresa ya había advertido que entregaría guía actualizada cuando existiera mayor claridad sobre la cadena de suministro y los plazos de retorno de Moa.
Mercado del cobalto: precios altos y oferta concentrada
El cierre se produce con precios de cobalto significativamente superiores a los niveles observados en parte de 2024 y 2025. Datos de mercado citados por plataformas de commodities muestran valores en torno a US$56.000 por tonelada a fines de junio de 2026, en un contexto de restricciones de oferta y mayor atención sobre la disponibilidad de material refinado.
La República Democrática del Congo continúa siendo el actor dominante en la producción minera global de cobalto, mientras China mantiene una posición central en procesamiento y refinación. Por eso, cualquier detención en capacidad occidental de refinación tiene una lectura estratégica mayor que su volumen inmediato: reduce alternativas, concentra riesgos y dificulta la trazabilidad regional de suministro.
En mayo, Reuters también informó sobre un memorando entre Entreprise Générale du Cobalt, EVelution Energy y Trafigura para construir una cadena de suministro de cobalto desde la República Democrática del Congo hacia Estados Unidos, con procesamiento proyectado en Arizona para sulfato de cobalto grado batería o metal de cobalto para sectores como defensa, aeroespacial y vehículos eléctricos. Ese tipo de acuerdos muestra que Norteamérica busca levantar capacidad propia, pero también evidencia que la infraestructura existente aún es limitada.
Qué observará la industria
La principal variable será la posibilidad real de reactivar Moa y reconstruir el flujo de alimentación hacia Fort Saskatchewan. Sin ese suministro, la refinería canadiense no tiene base operativa suficiente para volver a producir níquel y cobalto terminado a escala.
También será clave observar si Sherritt logra resolver las restricciones legales, financieras y comerciales derivadas de las sanciones. La empresa ha señalado que trabaja en una ruta para reanudar operaciones tan pronto como sea posible, pero no ha entregado fechas ni condiciones específicas.
Para la minería global, el caso deja una señal clara: la seguridad de suministro de minerales críticos no depende únicamente de nuevos proyectos mineros, sino también de refinerías, permisos, financiamiento, logística, estabilidad política y reglas comerciales compatibles entre países aliados.
La detención de Fort Saskatchewan convierte a Sherritt en un ejemplo concreto de cómo una tensión geopolítica puede sacar del mercado capacidad industrial difícil de reemplazar. En un escenario de competencia por cobalto, níquel, litio, cobre y tierras raras, la industria observará si Canadá logra preservar este activo estratégico o si Norteamérica queda con una brecha mayor en procesamiento de minerales críticos.









