
Chile, Argentina, Bolivia y Perú han dado un paso significativo para fortalecer su posición en el mercado global de minerales críticos. En un contexto de creciente demanda de cobre y litio, estos países firmaron una declaración conjunta que busca coordinar inversiones, promover la investigación y desarrollar cadenas de valor regionales.
Declaración conjunta para la cooperación minera
La reciente declaración conjunta tiene como objetivo ampliar la cooperación entre los cuatro países, atraer inversiones responsables y fomentar proyectos relacionados con la investigación, la innovación y el desarrollo institucional. Este movimiento se produce en un momento crítico, ya que la región busca diversificar sus cadenas de suministro y disminuir la dependencia de mercados externos.
Según informes, los gobiernos también están explorando el apoyo técnico y financiero de organismos multilaterales y evaluando convocatorias público-privadas para impulsar iniciativas comunes. Este esfuerzo busca reforzar la ventaja geológica de Sudamérica, que alberga cerca del 40% de las reservas mundiales de litio y aproximadamente el 30% de las reservas globales de cobre, según un análisis de MINING. COM.
Proyectos fronterizos entre Chile y Argentina
La declaración se alinea con la reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina, originalmente firmado en 1997. Ambos países han aprobado protocolos operativos para proyectos como Vicuña, NexoAndino y Filo Sur, que se sitúan en la frontera entre la provincia argentina de San Juan y la Región de Atacama en Chile. Este marco bilateral podría facilitar inversiones por más de US$20.700 millones y añadir aproximadamente 540.000 toneladas métricas anuales a la producción de cobre, según cifras del Ministerio de Minería de Chile.
La cooperación permitirá compartir infraestructura, servicios y recursos, lo que podría reducir costos logísticos y mejorar la eficiencia en la producción. Por ejemplo, los proyectos argentinos cercanos a la frontera podrían beneficiarse del acceso a puertos y caminos chilenos, lo que optimizaría la logística de transporte.
Desafíos en la cadena de valor minera
Sin embargo, el desafío no se limita a aumentar la producción. Una parte significativa de los minerales extraídos en América Latina se exporta para ser procesada en otros mercados, lo que limita el valor económico que los países productores pueden capturar. La Agencia Internacional de Energía estima que, para 2025, la región solo refinó un promedio del 20% de los principales minerales energéticos que produjo, excluyendo el litio.
La cartera actual de proyectos en la región podría generar alrededor de US$185.000 millones en valor económico hacia 2035. Si se amplía la capacidad de refinación, este beneficio podría aumentar hasta cerca de US$220.000 millones. Para alcanzar este potencial, los países deberán enfrentar varios desafíos, incluyendo costos de financiamiento, incertidumbre regulatoria y limitaciones tecnológicas.
Coordinación y futuro de la minería en Sudamérica
La declaración firmada por Chile, Argentina, Bolivia y Perú se suma a las discusiones llevadas a cabo durante la XVI Conferencia de Ministerios de Minería de las Américas, realizada en Santiago. En esta conferencia, autoridades de 12 países analizaron estrategias para mejorar la coordinación, fortalecer las instituciones y aumentar el valor agregado de la producción minera regional.
Es importante destacar que la cooperación anunciada no establece precios comunes ni cuotas de exportación, y su enfoque está centrado en la inversión, la investigación y la integración de cadenas de suministro. El éxito de esta iniciativa dependerá de la capacidad de los países para traducir estos acuerdos políticos en proyectos concretos, así como en la creación de una infraestructura compartida que permita un mayor procesamiento y la atracción de capital sin comprometer las exigencias ambientales y sociales.
La próxima etapa de esta colaboración regional se centrará en la implementación de los acuerdos alcanzados y en la evaluación de nuevas oportunidades de inversión que puedan surgir en el futuro, consolidando así el papel de Sudamérica en el mercado global de minerales críticos.












