
Los gobiernos de Chile, Argentina, Bolivia y Perú firmaron una declaración conjunta en Santiago para reforzar la cooperación minera, atraer inversiones y avanzar en cadenas regionales de valor. Este acuerdo se formalizó durante el Primer Encuentro Ministerial sobre Minerales Estratégicos para la Integración Regional, realizado el 28 de agosto. La iniciativa surge en un contexto donde minerales como el cobre y el litio son fundamentales para la transición energética y el desarrollo tecnológico.
Declaración conjunta para la cooperación minera
El documento fue suscrito por el ministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas; el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero; el viceministro de Política Minera, Regulación y Fiscalización de Bolivia, Walter Landívar; y el ministro de Energía y Minas de Perú, Guillermo Shinno. El objetivo principal es establecer un marco de cooperación que permita desarrollar los recursos minerales de manera coordinada, fortalecer la inversión y posicionar a la región como un proveedor confiable para industrias que requieren minerales críticos.
América Latina y su relevancia en el mercado global
La alianza se produce en un momento donde América Latina tiene una participación significativa en la oferta mundial de minerales esenciales para tecnologías limpias. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), América Latina y el Caribe representan cerca del 40% de la producción mundial de cobre y aproximadamente una cuarta parte de la producción de litio. Además, se proyecta que la producción de litio en la región aumentará cerca de 50% hacia fines de esta década.
Durante el encuentro, Daniel Mas destacó que el crecimiento de tecnologías vinculadas a la transición energética y la inteligencia artificial elevará considerablemente la demanda de materias primas. "Posicionemos al Cono Sur como el proveedor de minerales estratégicos más confiable, sostenible y competitivo", afirmó el ministro. Se estima que los requerimientos de minerales críticos podrían aumentar entre un 400% y un 600% durante la próxima década, según proyecciones de la autoridad chilena.
Promoción de inversiones y desarrollo de capacidades
El acuerdo firmado contempla la promoción de inversiones responsables y el desarrollo de nuevos encadenamientos dentro de la industria minera regional. Además, se busca aumentar la cooperación técnica entre organismos públicos en áreas como geología, fiscalización minera, políticas sectoriales y formación de capital humano especializado.
Un aspecto relevante para Chile es no solo incrementar las exportaciones de minerales, sino también potenciar la participación de empresas proveedoras de tecnología, ingeniería, maquinaria y servicios especializados. Actualmente, las exportaciones chilenas de bienes y servicios para la minería hacia Argentina, Bolivia y Perú son seis veces superiores a las exportaciones de minerales hacia esos mismos países.
El Gobierno chileno también planea aprovechar experiencias de integración que ya están en funcionamiento, como el Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina, cuya comisión administradora fue reactivada este año, y el Memorando de Entendimiento sobre cooperación minera firmado con Perú en 2025.
Desafíos en el procesamiento de minerales
La cooperación regional también aborda un problema persistente en América Latina: una parte significativa de los minerales extraídos sale de la región con niveles relativamente bajos de procesamiento. La IEA estima que, excluyendo el litio, América Latina y el Caribe actualmente refinan en promedio solo cerca del 20% de los principales minerales energéticos que extraen.
Si la región aumentara significativamente el procesamiento local de litio, níquel, cobalto, grafito y tierras raras, además de procesar dos tercios de su producción de cobre, el valor económico generado por estas cadenas productivas podría alcanzar US$220.000 millones en 2035, lo que representa un incremento de casi 50% respecto a la actualidad.
Este escenario explica por qué el acuerdo firmado por Chile, Argentina, Bolivia y Perú no se limita a aumentar la extracción. La apuesta también busca desarrollar proveedores, capacidades tecnológicas, procesamiento y capital humano para capturar una mayor parte del valor asociado a una demanda mundial que seguirá creciendo en los próximos años.






