
Ambos países buscan facilitar proyectos ubicados en la cordillera mediante reglas comunes y el uso compartido de infraestructura. La cartera asociada podría sumar 540.000 toneladas anuales de cobre, según estimaciones del Gobierno chileno.
Chile y Argentina retomaron las negociaciones para dar un nuevo impulso al Tratado de Integración y Complementación Minera, un acuerdo firmado en 1997 que busca facilitar el desarrollo de proyectos ubicados en zonas fronterizas.
Autoridades de ambos países se reúnen este jueves 27 de agosto en Santiago para avanzar en la revisión técnica de las iniciativas que podrían beneficiarse del tratado. El objetivo es resolver aspectos regulatorios, aduaneros, tributarios, laborales y de infraestructura que dificultan el desarrollo de yacimientos cercanos a la cordillera de los Andes.
El ministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas, estimó que este marco de cooperación podría contribuir a movilizar inversiones por más de US$20.700 millones y añadir alrededor de 540.000 toneladas métricas de cobre a la producción anual.
Puertos e infraestructura chilena para proyectos argentinos
Uno de los principales puntos de interés es la posibilidad de que proyectos argentinos próximos a la frontera utilicen puertos, caminos, redes eléctricas y otras instalaciones disponibles en Chile.
El acceso al océano Pacífico podría reducir las distancias de transporte hacia los mercados asiáticos, disminuir costos logísticos y facilitar la entrada en operación de nuevas minas. También abriría oportunidades para proveedores, empresas de ingeniería y prestadores de servicios mineros chilenos.
El Gobierno chileno ha planteado que la expansión minera argentina puede convertirse en una oportunidad para las regiones del norte y centro del país, especialmente mediante el uso de infraestructura portuaria y la participación de compañías proveedoras nacionales.
Sin embargo, estas alternativas todavía se encuentran en evaluación. El subsecretario de Minería, Álvaro González, indicó que no existe un plazo definitivo para implementar las medidas que analizan ambos gobiernos.
Los Azules, El Pachón y Vicuña aparecen entre los proyectos considerados
Representantes de tres grandes proyectos de cobre participarán este viernes en Santiago en un encuentro sobre integración minera: Los Azules, desarrollado por McEwen Copper; El Pachón, perteneciente a Glencore; y Vicuña, vinculado a Lundin Mining y BHP.
Los Azules se encuentra en la provincia argentina de San Juan, cerca de la frontera con Chile. Actualmente, el proyecto no contempla utilizar agua desalinizada ni exportar su producción por puertos chilenos, aunque la compañía manifestó interés en las conversaciones debido a su ubicación cordillerana.
Vicuña, por su parte, ha informado que considera abastecerse con agua desalinizada procedente del océano Pacífico. La empresa todavía no ha precisado si utilizará instalaciones chilenas para concretar ese suministro.
Estas definiciones son relevantes porque el tratado no habilita automáticamente todos los proyectos fronterizos. Su aplicación se realiza caso a caso mediante Protocolos Adicionales Específicos, los cuales delimitan las áreas de operación y establecen las condiciones aplicables a cada iniciativa.
Argentina busca volver a producir cobre
Argentina dejó de producir cobre en 2018, tras el cierre de la mina Bajo de la Alumbrera. Actualmente, el país cuenta con una amplia cartera de proyectos en desarrollo y podría ubicarse entre los diez principales productores mundiales hacia 2030, aunque esa proyección dependerá de que las iniciativas obtengan financiamiento, permisos y avancen hacia su construcción.
La reactivación del tratado busca entregar un marco jurídico para aprovechar las capacidades complementarias de ambos países. Argentina concentra grandes yacimientos aún sin desarrollar, mientras Chile dispone de puertos, proveedores especializados, experiencia técnica e infraestructura asociada a una industria minera de gran escala.
La Comisión Administradora del acuerdo, integrada por autoridades de Minería y Relaciones Exteriores de ambas naciones, había retomado sus sesiones en julio de 2026 después de años de avances limitados. La nueva reunión busca acelerar la revisión de los proyectos y definir qué facilitaciones fronterizas podrían aplicarse en cada caso.






