
El modelo ADELA, desarrollado por la Universidad de Santiago para corregir los efectos de la deformación terrestre sobre las coordenadas utilizadas por la industria minera, fue incorporado entre los avances geodésicos de las Américas revisados en una instancia técnica de Naciones Unidas.
Una tecnología desarrollada en Chile para mejorar la precisión de las coordenadas utilizadas por la minería alcanzó una instancia internacional tras ser incorporada al informe asociado a la 16ª sesión del Comité de Expertos de Naciones Unidas sobre Gestión Global de la Información Geoespacial, realizada entre el 5 y el 7 de agosto de 2026 en Estados Unidos.
Se trata de ADELA, Analysis of DEformation beyond Los Andes, un modelo de deformación creado por el Centro de Procesamiento y Análisis Geodésico de la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Su objetivo es enfrentar un problema particularmente relevante para la minería nacional: mantener coordenadas precisas y consistentes en un territorio sometido a terremotos y a movimientos permanentes de la corteza terrestre.
El desarrollo nació dentro del proyecto Fondef IDeA I+D 2023 denominado “Desarrollo e implementación de un marco de referencia geodésico cinemático para la Minería de Chile”, iniciativa orientada a optimizar el uso de sistemas globales de navegación por satélite, conocidos como GNSS, tanto en aplicaciones en tiempo real como en procesos posteriores de cálculo.
Una necesidad técnica directamente vinculada a la minería
La precisión geoespacial tiene implicancias que van mucho más allá de la cartografía. Las coordenadas forman parte de operaciones de levantamiento topográfico, diseño y construcción de infraestructura, ubicación de equipos, delimitación de propiedades y concesiones, control geométrico y distintos procesos donde errores acumulados pueden transformarse en problemas operacionales o administrativos.
En Chile, esa exigencia convive con una condición adicional: el territorio cambia de posición como consecuencia de la actividad tectónica. Un gran terremoto puede desplazar puntos de referencia, mientras que los procesos posteriores de deformación continúan modificando su ubicación durante periodos prolongados.
La minería, en paralelo, opera con niveles de precisión cada vez mayores gracias a sistemas satelitales, automatización, sensores, levantamientos digitales y equipos capaces de trabajar con referencias espaciales centimétricas.
Esa combinación obliga a que el marco sobre el cual se calculan las coordenadas también pueda evolucionar.
ADELA fue diseñado precisamente para representar esas variaciones y contribuir a que las coordenadas empleadas por empresas, proyectos e instituciones sean consistentes con la posición real del territorio en distintos momentos.
ADELA y Redgeomin: un marco que incorpora el movimiento del territorio
El desarrollo tecnológico no se limita al modelo de deformación. El proyecto también dio origen a la Red Geodésica Cinemática para la Minería, Redgeomin, una infraestructura que integra observaciones GNSS, series temporales, procesamiento científico y modelos capaces de estimar cómo cambia la posición de diferentes puntos geográficos a través del tiempo.
La aproximación cinemática marca una diferencia respecto de sistemas de referencia concebidos como estructuras prácticamente estáticas.
En un país sísmicamente activo, disponer de una coordenada extremadamente precisa no garantiza por sí solo su validez permanente. También es necesario conocer la época a la que corresponde esa posición y cómo ha cambiado desde entonces.
Ese factor adquiere especial relevancia para faenas y proyectos con ciclos de vida de varias décadas. Exploración, construcción, operación, expansión y cierre pueden desarrollarse sobre un mismo territorio durante periodos en los que ocurren terremotos y movimientos geodinámicos capaces de modificar las referencias originales.
La tecnología desarrollada por la Usach busca entregar una respuesta técnica a ese escenario, incorporando información sobre la deformación dentro del sistema utilizado para determinar posiciones.
De una solución minera chilena a una discusión continental
ADELA fue incorporado en el apartado dedicado a UN-GGIM: Américas y a la construcción de marcos de referencia estables en territorios tectónicamente activos.
La inclusión amplía el alcance original de una tecnología concebida para resolver necesidades de la minería chilena y la sitúa dentro de una discusión regional sobre infraestructura geodésica.
El trabajo también se ha articulado con SIRGAS, Sistema de Referencia Geocéntrico para las Américas, estructura fundamental para la compatibilidad de coordenadas y referencias geodésicas en el continente.
El Comité de Expertos de Naciones Unidas sobre Gestión Global de la Información Geoespacial cumple un rol de coordinación internacional en materias relacionadas con estándares, políticas y capacidades geoespaciales. Dentro de esa arquitectura, la geodesia permite establecer el marco sobre el cual se determina con precisión la posición de cualquier punto del planeta.
Ese soporte es utilizado posteriormente en múltiples industrias y actividades: infraestructura, navegación, construcción, catastros, gestión de riesgos, observación territorial y minería.
Por qué la precisión geodésica importa a una faena
La transformación digital de la minería ha aumentado la dependencia de datos espaciales precisos.
Perforadoras autónomas, sistemas de despacho, levantamientos con drones, navegación de equipos, modelamiento de minas, topografía digital, monitoreo de infraestructura y planificación operacional utilizan información de posición de manera permanente.
A medida que la precisión de los equipos mejora, también aumenta la necesidad de contar con marcos de referencia capaces de sostener esa exactitud.
Una coordenada calculada con alta precisión sobre una referencia desactualizada puede seguir presentando diferencias respecto de la ubicación efectiva del terreno. Por ello, el desafío no se limita al instrumento utilizado para medir, sino también al sistema geodésico que sustenta esas mediciones.
El director del Centro de Procesamiento y Análisis Geodésico de la Usach e investigador responsable del proyecto, José Antonio Tarrío, ha planteado que la minería trabaja con precisiones centimétricas e incluso superiores, mientras que terremotos y procesos posteriores de deformación pueden modificar las posiciones utilizadas por concesionarios y operaciones.
La herramienta apunta justamente a reducir esa brecha entre la precisión tecnológica disponible y la actualización de los marcos territoriales.
Aplicación potencial en pequeña, mediana y gran minería
La siguiente etapa estará determinada por la capacidad de trasladar estas herramientas desde el desarrollo científico hacia un uso más extendido dentro de la industria.
Su carácter de bien público abre la posibilidad de que la infraestructura geodésica tenga aplicaciones transversales y no quede restringida únicamente a grandes compañías con capacidades internas avanzadas de procesamiento.
Para la pequeña y mediana minería, disponer de referencias estandarizadas y actualizadas también puede tener efectos en levantamientos, catastros, delimitaciones y trabajos técnicos donde contratar infraestructura geodésica independiente puede representar una barrera económica.
En grandes operaciones, en cambio, el valor está asociado a la integración con sistemas de posicionamiento de alta precisión y plataformas digitales que requieren consistencia entre distintas bases de datos, campañas de medición y etapas del proyecto.
El desafío ahora será avanzar hacia su adopción institucional y operacional.
Tecnología minera nacida desde una necesidad propia de Chile
La proyección alcanzada por ADELA también muestra una tendencia relevante para el ecosistema tecnológico minero nacional: problemas propios de operar en Chile pueden convertirse en soluciones exportables hacia otras jurisdicciones.
La combinación entre minería de gran escala, alta actividad sísmica y creciente digitalización transforma al país en un entorno exigente para sistemas de posicionamiento y monitoreo geoespacial.
Ese escenario permite desarrollar capacidades que también pueden resultar aplicables en otros territorios tectónicamente activos de América.
En una industria donde la automatización, la interoperabilidad de datos y el control remoto elevan permanentemente los requerimientos de precisión, la geodesia comienza a formar parte de la infraestructura invisible sobre la cual funciona la minería digital.
ADELA y Redgeomin apuntan precisamente a fortalecer esa capa tecnológica: asegurar que las coordenadas utilizadas por personas, equipos y sistemas representen un territorio que no permanece estático, sino que continúa moviéndose con el paso del tiempo.






