
La estatal quedó en la segunda posición de la industria minera en una medición que analizó a 95 empresas, nueve de ellas del sector, y más de 2.000 programas sociales desarrollados en el país.
Codelco se ubicó entre las compañías mineras con mayor impacto social en Chile durante 2026, alcanzando el segundo lugar dentro de la industria en una evaluación que considera iniciativas vinculadas con comunidades, educación, salud, innovación, sostenibilidad y desarrollo territorial.
El resultado adquiere especial relevancia para una empresa cuyas principales operaciones están emplazadas en regiones donde la minería constituye uno de los motores de la actividad económica. Más allá de la producción de cobre y los aportes fiscales, la relación con proveedores, trabajadores y comunidades se ha convertido en una variable cada vez más importante para la continuidad y desarrollo de nuevos proyectos.
La medición corresponde al Índice de Impacto Social Empresarial (IISE) 2026, que consideró 95 compañías pertenecientes a 18 industrias, incluyendo nueve empresas mineras. En total fueron revisados más de 2.000 programas sociales implementados en Chile.
Qué mide el impacto social de las empresas
El análisis considera 21 dimensiones relacionadas con el aporte que las compañías generan en los territorios y grupos con los que se relacionan.
Entre las materias evaluadas aparecen áreas como educación, salud, innovación y sustentabilidad, lo que permite observar el desempeño empresarial más allá de indicadores tradicionales como ventas, producción, inversiones o utilidades.
Para la minería, este tipo de variables tiene una importancia particular. Los grandes yacimientos requieren operar durante décadas en determinados territorios, utilizando infraestructura, contratando trabajadores, comprando bienes y servicios y manteniendo relaciones permanentes con comunidades cercanas.
Por esa razón, aspectos como contratación local, desarrollo de proveedores, capacitación, infraestructura comunitaria y relación con pueblos indígenas han adquirido una creciente relevancia dentro de la gestión de las compañías.
En el caso de Codelco, el trabajo territorial se concentra principalmente en zonas vinculadas con sus operaciones mineras y proyectos, especialmente en regiones del norte y centro del país.
Minería concentra una parte importante del impacto en el norte
Uno de los antecedentes que muestra el peso de la actividad minera fuera de las faenas es su participación en las iniciativas sociales desarrolladas en las regiones donde se concentra la producción.
En la zona norte de Chile, cerca del 90% del impacto generado por las empresas consideradas en esta área proviene de compañías mineras.
La cifra refleja la influencia que mantiene el sector en economías regionales donde la minería no solo genera empleo directo. Alrededor de las grandes operaciones funciona además una extensa cadena que incluye contratistas, transporte, servicios de ingeniería, mantenimiento, alimentación, alojamiento, comercio y proveedores especializados.
El desafío está en lograr que una mayor proporción de esa actividad económica quede efectivamente en las regiones donde se desarrollan las faenas.
Para comunas mineras de Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso y O'Higgins, entre otras, la capacidad de las empresas para incorporar trabajadores y proveedores de la zona puede producir efectos económicos que van más allá de los programas comunitarios tradicionales.
Empleo y proveedores locales aparecen entre los principales desafíos
Codelco ha identificado precisamente el empleo local y las compras realizadas en los territorios como uno de los ámbitos que requieren seguir fortaleciéndose.
Una mayor contratación regional puede aumentar la participación de habitantes de las zonas mineras en los beneficios derivados de las operaciones. El desarrollo de proveedores locales, en tanto, permite que pequeñas y medianas empresas puedan incorporarse a cadenas de suministro que movilizan importantes niveles de recursos.
El impacto no depende únicamente de aumentar el número de contratos. También requiere que los proveedores regionales tengan capacidad técnica, financiera y operacional para competir en procesos de compra asociados a una industria con elevados estándares de seguridad, productividad y continuidad operacional.
Por ello, capacitación, certificaciones, innovación y acceso a oportunidades comerciales se vuelven elementos relevantes para ampliar la participación regional.
Codelco mantiene entre sus compromisos de sustentabilidad el objetivo de aumentar los bienes y servicios suministrados por proveedores locales, junto con reforzar la utilización de mano de obra de los territorios donde desarrolla sus actividades.
Relación con comunidades pasa a ser parte del negocio minero
La estatal ha estructurado durante los últimos años su trabajo social mediante tres líneas: una estrategia territorial con valor social, una estrategia de pueblos indígenas y otra relacionada con derechos humanos.
Este enfoque muestra un cambio que también se observa en el resto de la industria minera chilena. La relación con las comunidades ha dejado de estar concentrada exclusivamente en proyectos sociales específicos y comienza a integrarse con decisiones operacionales, ambientales y económicas.
La disponibilidad de agua, utilización del territorio, emisiones, tránsito de vehículos, infraestructura, empleo y oportunidades para proveedores son materias que pueden influir directamente en la relación entre una operación minera y las localidades cercanas.
Una gestión deficiente de esos aspectos puede traducirse en conflictos y mayores dificultades para avanzar en proyectos. Una relación estable, en cambio, puede entregar mejores condiciones para inversiones que deben operar durante varias décadas.
Por qué este resultado importa para Codelco
El segundo lugar obtenido por Codelco ocurre mientras la compañía enfrenta una etapa clave para su futuro productivo.
La estatal mantiene proyectos destinados a recuperar y sostener su producción de cobre, al mismo tiempo que debe mejorar sus resultados financieros, controlar su nivel de endeudamiento y maximizar los aportes al Estado.
En ese escenario, la sostenibilidad social no funciona de manera separada de la producción.
Proyectos mineros de gran escala requieren permisos, infraestructura, trabajadores especializados y relaciones de largo plazo con los territorios. Para Codelco, mantener condiciones que permitan ejecutar esas inversiones será especialmente relevante considerando la necesidad de sostener sus operaciones durante las próximas décadas.
El posicionamiento obtenido en 2026 muestra avances en ese ámbito, aunque también deja desafíos concretos. El principal será transformar el impacto social en resultados medibles para las comunidades: más empleo local, mayores oportunidades para proveedores regionales y una relación territorial capaz de acompañar el desarrollo de nuevos proyectos mineros.
Para las regiones donde opera Codelco, ese punto será determinante. El impacto de la principal empresa estatal chilena no se medirá únicamente por toneladas de cobre producidas o recursos transferidos al Fisco, sino también por cuánto de la actividad económica generada por sus operaciones permanece y se desarrolla en los territorios mineros.






