
Un estudio publicado en Nature Geoscience revela que la gigantesca nube de hielo podría originarse mediante un proceso físico que nunca se ha observado directamente en una atmósfera planetaria. Las simulaciones explican cómo el volcán Arsia Mons genera condiciones extremas de temperatura y humedad capaces de producir este fenómeno.
Una gigantesca nube blanca de hasta 1.800 kilómetros de longitud aparece durante las mañanas sobre el volcán Arsia Mons, en Marte, se extiende rápidamente por la atmósfera y desaparece pocas horas después. El fenómeno, observado durante años por la Agencia Espacial Europea (ESA), podría tener finalmente una explicación científica: una investigación publicada el 7 de octubre de 2026 en la revista Nature Geoscience encontró que su formación probablemente involucra un mecanismo de congelación del vapor de agua que hasta ahora no se había identificado directamente en condiciones atmosféricas naturales.
El hallazgo fue desarrollado por un equipo internacional encabezado por el investigador Jorge Hernández-Bernal, del Laboratorio de Meteorología Dinámica de Francia, mediante observaciones de la misión Mars Express y simulaciones meteorológicas avanzadas.
La nube, conocida científicamente como Arsia Mons Elongated Cloud (AMEC), aparece de manera recurrente durante la primavera y el verano del hemisferio sur marciano. Su tamaño y rapidez de formación la convierten en uno de los fenómenos atmosféricos más singulares identificados en el planeta rojo.
Una nube casi tan larga como Chile que se forma en pocas horas
Arsia Mons es un enorme volcán situado en la región de Tharsis, al sur del ecuador marciano. Su estructura se eleva aproximadamente 20 kilómetros sobre las zonas circundantes, convirtiéndolo en uno de los mayores volcanes del sistema solar.
En determinadas estaciones del año, una nube de cristales de hielo se forma sobre su ladera occidental y comienza a extenderse hacia el oeste.
Las observaciones realizadas por Mars Express permitieron establecer que la estructura puede alcanzar unos 1.800 kilómetros de largo y 150 kilómetros de ancho, dimensiones superiores a las habituales en las nubes orográficas terrestres.
Su comportamiento es particularmente llamativo.
El fenómeno comienza antes del amanecer, cuando se desarrolla una concentración de hielo sobre la zona próxima al volcán. Posteriormente, la nube crece hacia el oeste durante aproximadamente dos horas y media, con una velocidad de expansión cercana a los 600 kilómetros por hora.
La formación ocurre a una altitud aproximada de 45 kilómetros sobre el nivel de referencia marciano.
Después de alcanzar su mayor extensión, la nube deja de crecer, se separa de su zona de origen y continúa desplazándose impulsada por los vientos de gran altura.
Finalmente, desaparece durante la mañana, cuando el aumento de la temperatura favorece la sublimación de sus cristales de hielo.
Este ciclo puede repetirse diariamente durante varios meses, aunque su aparición depende de la estación marciana y de las condiciones atmosféricas.
No es humo volcánico: su origen está en la atmósfera
Aunque las imágenes muestran una extensa estructura blanca que parece salir directamente del volcán, los científicos descartan que se trate de una emisión asociada a una erupción.
Arsia Mons es un volcán antiguo y la nube corresponde a un fenómeno meteorológico, no a una columna de cenizas o gases volcánicos.
Su origen está relacionado con la interacción entre los vientos y el relieve.
Cuando el aire circula alrededor de una montaña de gran altura, puede generar movimientos verticales y ondas atmosféricas. En determinadas condiciones, estos movimientos producen enfriamiento y favorecen la formación de nubes.
El mecanismo se conoce como formación orográfica y también ocurre en la Tierra, especialmente en regiones montañosas.
Sin embargo, la nube de Arsia Mons presenta características difíciles de reproducir mediante los modelos atmosféricos convencionales.
Su extraordinaria longitud, la velocidad con que aparece y su desaparición diaria planteaban interrogantes sobre cómo se producen los cristales de hielo en una atmósfera tan tenue como la de Marte.
El descubrimiento: hielo que puede formarse sin partículas de polvo
La principal novedad de la investigación publicada en Nature Geoscience está relacionada con la manera en que el vapor de agua se transforma en hielo.
En condiciones habituales, las nubes se forman mediante un proceso denominado nucleación heterogénea.
En este mecanismo, el vapor de agua utiliza pequeñas partículas suspendidas en la atmósfera, como polvo, sales u otros aerosoles, como superficies que facilitan la formación de gotas o cristales.
En Marte, donde el polvo atmosférico es abundante, este proceso se considera fundamental para explicar gran parte de las nubes de hielo.
Sin embargo, las simulaciones convencionales no conseguían reproducir correctamente el comportamiento de AMEC.
Los investigadores encontraron una solución al incorporar un fenómeno distinto: la nucleación homogénea del hielo.
Este mecanismo permite que el vapor de agua forme directamente cristales de hielo sin necesitar partículas preexistentes como núcleos de condensación.
Aunque su posibilidad física había sido estudiada teóricamente, requiere condiciones extremas de sobresaturación que normalmente no se consideran habituales en las atmósferas planetarias.
Al introducir este proceso en el modelo meteorológico, los científicos consiguieron reproducir varias de las características principales de la gigantesca nube marciana.
El resultado proporciona evidencia indirecta de que la nucleación homogénea podría producirse naturalmente en Marte.
Temperaturas que caen 30 grados en apenas diez minutos
El estudio identificó una combinación de factores que podría explicar por qué este fenómeno aparece específicamente sobre Arsia Mons.
La enorme altura del volcán modifica la circulación de la delgada atmósfera marciana, generando ondas capaces de elevar masas de aire húmedo varios kilómetros en cuestión de minutos.
Durante ese ascenso, el aire experimenta un enfriamiento extraordinariamente rápido.
Las simulaciones muestran que la temperatura puede descender aproximadamente 30 grados Celsius en apenas diez minutos, mientras la humedad relativa aumenta hasta alcanzar niveles extremos de sobresaturación.
Estas condiciones permitirían que el vapor de agua se transforme directamente en pequeños cristales de hielo, dando origen a la nube.
El equipo identificó que la humedad relativa, expresada respecto de las condiciones de referencia terrestres habituales, puede alcanzar valores excepcionalmente elevados.
La combinación entre bajas temperaturas, ascensos rápidos y una atmósfera de escasa densidad permitiría un comportamiento que los modelos convencionales no habían logrado explicar.
Sin embargo, los investigadores reconocen que todavía existen diferencias entre la nube simulada y las observaciones reales, especialmente en aspectos relacionados con su evolución temporal y dimensiones.
Por ello, el estudio constituye una explicación respaldada por simulaciones y observaciones, pero no una medición directa del proceso microscópico de formación de los cristales.
Mars Express llevaba años investigando el fenómeno
La investigación es el resultado de una extensa secuencia de observaciones espaciales.
La misión Mars Express, lanzada por la ESA en 2003, identificó claramente esta formación atmosférica durante 2018.
Posteriormente, los científicos revisaron registros de otras misiones y encontraron indicios de que la nube ya había sido fotografiada parcialmente por Viking 2 durante la década de 1970.
Las investigaciones desarrolladas durante los años siguientes permitieron determinar sus ciclos de formación, sus dimensiones y su relación con las estaciones marcianas.
Para ello se utilizaron observaciones de Mars Express, además de información procedente de misiones de la NASA y de la Organización de Investigación Espacial de la India.
Uno de los instrumentos fundamentales fue la Visual Monitoring Camera (VMC) de Mars Express, una cámara originalmente diseñada para supervisar la separación de la sonda británica Beagle 2.
Aunque no fue concebida inicialmente como un instrumento científico de alta precisión, su amplio campo de visión resultó especialmente útil para estudiar fenómenos atmosféricos extensos.
La ESA también difundió en octubre de 2026 una imagen de alta resolución capturada el 24 de junio de 2024, en la que la nube se extiende aproximadamente 980 kilómetros desde Arsia Mons.
La diferencia respecto de los 1.800 kilómetros máximos registrados responde a que la estructura cambia considerablemente durante su evolución diaria.
Por qué el hallazgo también interesa a la ciencia terrestre
La relevancia del estudio va más allá de explicar una nube particular en Marte.
Los modelos atmosféricos utilizados para estudiar distintos planetas incluyen principios físicos compartidos, como circulación del aire, transferencia de energía, formación de nubes y cambios de temperatura.
El nuevo trabajo sugiere que determinados mecanismos considerados poco probables podrían adquirir importancia bajo condiciones ambientales extremas.
Esto puede contribuir a revisar modelos relacionados con las nubes de gran altitud y los procesos de nucleación en otros planetas.
Los autores consideran que la nucleación homogénea también podría ser relevante para comprender determinados fenómenos atmosféricos de la Tierra y Venus, aunque todavía será necesario desarrollar nuevas investigaciones para establecer su alcance.
El estudio también tiene implicancias para la exploración planetaria, ya que una mejor comprensión de las nubes permite perfeccionar las simulaciones del clima, la circulación atmosférica y el transporte de vapor de agua.
Estas variables son fundamentales para reconstruir la evolución climática de Marte y estudiar cómo se distribuye el agua en su atmósfera.
Qué falta por descubrir
A pesar de los avances, todavía existen interrogantes sobre las condiciones exactas que permiten la aparición de AMEC y sobre la relación entre el vapor de agua disponible, las partículas atmosféricas y los movimientos verticales generados por Arsia Mons.
Las simulaciones proporcionan una explicación convincente para la formación de la nube, pero deberán contrastarse con nuevas observaciones y mediciones atmosféricas.
El equipo también busca comprender con mayor precisión las diferencias entre el comportamiento observado y el reproducido por los modelos.
La capacidad de Mars Express para observar sectores del planeta durante la mañana seguirá siendo relevante, debido a que numerosas sondas marcianas registran imágenes principalmente durante horas en las que la nube ya ha desaparecido.
El trabajo publicado en octubre de 2026 demuestra que un fenómeno visible desde hace décadas puede aportar nueva información sobre procesos físicos fundamentales.
La nube de Arsia Mons no es una señal de actividad volcánica ni un acontecimiento aislado. Es un fenómeno atmosférico recurrente cuya formación podría revelar un mecanismo de producción de hielo más complejo de lo que se había considerado posible en las condiciones naturales de Marte.
REDIMIN Responde
¿Qué fenómeno atmosférico se observa sobre el volcán Arsia Mons en Marte?
Una gigantesca nube blanca de hasta 1.800 kilómetros de longitud aparece durante las mañanas sobre el volcán Arsia Mons, se extiende rápidamente por la atmósfera y desaparece pocas horas después. Este fenómeno es conocido como Arsia Mons Elongated Cloud (AMEC) y ocurre durante la primavera y el verano del hemisferio sur marciano.
¿Cómo se forma la nube sobre Arsia Mons según el estudio publicado en Nature Geoscience?
El estudio sugiere que la nube se forma mediante un proceso de nucleación homogénea del hielo, donde el vapor de agua se transforma directamente en cristales de hielo sin necesitar partículas preexistentes como núcleos de condensación. Este proceso requiere condiciones extremas de sobresaturación que no son habituales en las atmósferas planetarias.
¿Qué condiciones permiten la formación de la nube sobre Arsia Mons?
La enorme altura del volcán Arsia Mons modifica la circulación de la atmósfera marciana, generando ondas que elevan masas de aire húmedo rápidamente. Durante este ascenso, el aire se enfría rápidamente, con temperaturas que pueden caer 30 grados Celsius en diez minutos, y la humedad relativa alcanza niveles extremos de sobresaturación, permitiendo la formación de cristales de hielo.
¿Qué velocidad de expansión tiene la nube de Arsia Mons?
La nube crece hacia el oeste durante aproximadamente dos horas y media, con una velocidad de expansión cercana a los 600 kilómetros por hora. Después de alcanzar su mayor extensión, la nube deja de crecer y se desplaza impulsada por los vientos de gran altura.
¿Qué misiones han contribuido a la investigación de la nube sobre Arsia Mons?
La misión Mars Express de la ESA ha sido fundamental en la investigación de la nube, identificando claramente su formación en 2018. Además, se revisaron registros de otras misiones, encontrando indicios de que la nube ya había sido fotografiada parcialmente por Viking 2 durante la década de 1970. También se utilizaron datos de misiones de la NASA y de la Organización de Investigación Espacial de la India.







