
Quellaveco obtuvo por primera vez The Copper Mark, mientras Los Bronces, El Soldado y la fundición Chagres renovaron el reconocimiento. Las cuatro operaciones también acreditaron sistemas de cadena de custodia.
Anglo American amplió la certificación de sus operaciones cupríferas en Sudamérica, luego de que la mina Quellaveco, en Perú, recibiera por primera vez The Copper Mark y las faenas chilenas Los Bronces, El Soldado y la fundición Chagres renovaran el reconocimiento asociado a prácticas de producción responsable.
El proceso también incorporó una dimensión que comienza a adquirir mayor peso en la comercialización internacional de minerales: las cuatro instalaciones obtuvieron la certificación Copper Mark Chain of Custody, orientada a verificar sistemas de trazabilidad y abastecimiento responsable a través de la cadena de suministro.
La evaluación comenzó en octubre de 2025 y consideró 33 áreas de desempeño ambiental, social y de gobernanza. Entre ellas se incluyeron la gestión de riesgos ambientales, el consumo energético, el manejo de residuos y relaves, la planificación del cierre de minas, la seguridad laboral, los derechos humanos, la integridad empresarial y la relación con las comunidades.
Para Anglo American, el resultado consolida una plataforma común de aseguramiento para sus principales activos operados de cobre en Chile y Perú, dos jurisdicciones que concentran una parte relevante de su producción del metal.
Quellaveco se incorpora al estándar internacional
Quellaveco recibió por primera vez tanto The Copper Mark como The Molybdenum Mark. La operación ubicada en la región peruana de Moquegua produce cobre y obtiene molibdeno como subproducto, por lo que fue evaluada bajo los criterios correspondientes a ambos metales.
La incorporación de la mina peruana amplía el número de instalaciones de Anglo American que participan en este sistema internacional de verificación. También posiciona a Quellaveco dentro del grupo de operaciones capaces de demostrar ante compradores, inversionistas y fabricantes que cuentan con procedimientos evaluados de manera independiente.
La certificación no se limita al desempeño ambiental de una faena. Su metodología examina aspectos vinculados con seguridad y salud ocupacional, emisiones, uso de recursos, biodiversidad, condiciones laborales, patrimonio cultural, relacionamiento comunitario y mecanismos de gobernanza.
En el caso de Quellaveco, el reconocimiento se produce en una etapa de consolidación operacional. La mina constituye uno de los principales proyectos cupríferos desarrollados recientemente en Perú y cumple un papel relevante en la cartera de producción de Anglo American en Sudamérica.
Su incorporación también refuerza la posición de Perú dentro del mercado de cobre producido bajo esquemas internacionales de aseguramiento, en un escenario donde los consumidores industriales están elevando sus exigencias sobre origen, desempeño socioambiental y transparencia de los minerales que adquieren.
Los Bronces, El Soldado y Chagres renuevan certificaciones
En Chile, Anglo American renovó The Copper Mark para Los Bronces, El Soldado y la fundición Chagres, activos que ya habían sido reconocidos anteriormente y que debieron someterse a una nueva evaluación.
Los Bronces también renovó The Molybdenum Mark debido a la recuperación de molibdeno como subproducto de su proceso cuprífero. La faena se ubica en la zona cordillerana de la Región Metropolitana y constituye una de las principales operaciones de cobre administradas por la compañía en el país.
El Soldado, emplazado en la Región de Valparaíso, mantuvo su reconocimiento para la producción de cobre. La operación forma parte de un distrito minero que incluye infraestructura de procesamiento y conexiones con la fundición Chagres, ubicada en la misma región.
La renovación exige demostrar que los sistemas y controles evaluados continúan operando y que las instalaciones mantienen procedimientos de seguimiento sobre las áreas consideradas por el estándar.
Para las operaciones chilenas, el proceso tiene especial relevancia por el nivel de exigencia que enfrenta actualmente la minería en materias como seguridad, gestión de relaves, consumo de agua, emisiones, biodiversidad y relación con los territorios.
Las certificaciones no reemplazan los permisos ambientales ni las obligaciones legales aplicables en Chile. Funcionan como un mecanismo adicional de evaluación, desarrollado para entregar mayor comparabilidad y respaldo independiente sobre las prácticas aplicadas por cada operación.
Trazabilidad gana espacio en el negocio del cobre
Uno de los principales elementos del proceso fue la obtención de la certificación Chain of Custody por parte de las cuatro operaciones. Este reconocimiento evalúa los sistemas utilizados para identificar, controlar y documentar el flujo del material a través de diferentes etapas de la cadena productiva.
La trazabilidad se ha transformado en un factor comercial cada vez más relevante para el cobre, especialmente entre fabricantes de equipos eléctricos, automóviles, infraestructura energética y tecnologías asociadas a la transición hacia sistemas de bajas emisiones.
Estos consumidores requieren información más detallada sobre la procedencia del metal, las condiciones bajo las cuales fue producido y los mecanismos utilizados para evitar la mezcla no controlada con materiales de origen desconocido.
Contar con procedimientos de cadena de custodia permite avanzar desde una certificación centrada en la operación minera hacia un sistema que acompaña al producto durante su procesamiento y comercialización.
La medida no significa que cada tonelada de cobre pueda seguirse de manera física e individual en todas las etapas. Dependiendo del modelo aplicado, la trazabilidad puede sustentarse en controles documentales, balances de masa y registros que permitan verificar el origen y movimiento de los materiales.
Para Anglo American, la certificación conjunta de minas y fundición fortalece la capacidad de responder a clientes que buscan incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en sus políticas de compra.
Un atributo que puede influir en el acceso a mercados
El mercado internacional todavía no establece una prima generalizada para todo el cobre certificado. Sin embargo, la disponibilidad de información verificable comienza a transformarse en una condición de acceso para determinados compradores, instituciones financieras y cadenas industriales.
Europa ha avanzado en regulaciones y mecanismos de debida diligencia que obligan a las empresas a revisar con mayor detalle los impactos sociales y ambientales de sus proveedores. En paralelo, fabricantes globales están definiendo metas para reducir las emisiones incorporadas en sus productos y mejorar la trazabilidad de sus materias primas.
El cobre es un insumo estratégico para redes eléctricas, sistemas de generación renovable, almacenamiento, electromovilidad, centros de datos y procesos de electrificación industrial. El aumento esperado de su demanda también está elevando el escrutinio sobre cómo se produce el metal.
En este escenario, estándares como The Copper Mark buscan establecer criterios comunes entre minas, fundiciones, refinerías y empresas manufactureras. Su adopción permite comparar instalaciones ubicadas en distintas jurisdicciones y reducir la fragmentación de auditorías solicitadas por cada cliente.
Para Chile y Perú, principales productores de cobre a nivel mundial, la expansión de estas certificaciones abre una oportunidad para diferenciar parte de su oferta mediante atributos verificables, aunque también eleva las exigencias operativas y administrativas para las compañías.
Lo que observará la industria
La relevancia del reconocimiento dependerá de la capacidad de Anglo American para sostener los estándares durante los próximos ciclos de evaluación y traducirlos en mejoras comprobables dentro de sus operaciones.
La industria seguirá especialmente el avance de los sistemas de trazabilidad, el tratamiento de las brechas detectadas durante las auditorías y la forma en que clientes y mercados incorporan estos antecedentes en sus decisiones de abastecimiento.
También será relevante observar si la certificación se extiende hacia otros activos, proveedores y etapas de transformación del cobre. La trazabilidad completa requiere coordinación entre productores, transportistas, fundiciones, refinerías y fabricantes, por lo que su aplicación excede los límites de una sola faena.
La incorporación de Quellaveco y la renovación de las operaciones chilenas muestran que los mecanismos voluntarios de aseguramiento están pasando desde iniciativas puntuales hacia sistemas integrados para carteras regionales de producción.
En un mercado donde la disponibilidad futura de cobre será tan relevante como su desempeño ambiental y social, la capacidad de demostrar origen y producción responsable comienza a instalarse como un componente adicional de competitividad para la minería sudamericana.












