
RIAD.– Tras años de expansión acelerada del gasto público y de anuncios de proyectos emblemáticos destinados a transformar su economía, Arabia Saudita comienza a dar señales claras de un cambio de ciclo. El reino ha iniciado una fase de revisión y priorización de sus iniciativas más ambiciosas, en un contexto marcado por la debilidad de los precios del petróleo, un entorno crediticio más restrictivo y una inversión extranjera directa que no ha alcanzado las expectativas iniciales.
Durante las últimas semanas, las autoridades saudíes han ordenado evaluaciones exhaustivas de proyectos distribuidos entre Neom, Yeda y Riad, lo que ha derivado en retrasos, redimensionamientos y eventuales recortes. Entre los primeros hitos visibles se encuentra la postergación de los Juegos Asiáticos de Invierno 2029, un evento concebido como vitrina global pero que ha enfrentado crecientes cuestionamientos por los elevados costos y la complejidad logística de construir infraestructura de esquí en pleno desierto.
Neom bajo revisión: menos escala, más realismo
En el corazón del ajuste se sitúa Neom, el megaproyecto insignia de la estrategia de diversificación saudí. Allí, las autoridades evalúan el futuro de The Line, el plan original de dos rascacielos espejados de 170 kilómetros de longitud. Según fuentes cercanas al proceso, el diseño se encuentra en revisión y el resultado final sería una versión significativamente más acotada, alineada con criterios de viabilidad financiera y ejecución por etapas.
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En paralelo, el proyecto New Murabba, concebido como un nuevo centro urbano en Riad y destinado a albergar el icónico edificio The Mukaab, también enfrenta ajustes. El Public Investment Fund (PIF), propietario del desarrollo, habría solicitado propuestas que detallen qué componentes pueden completarse de forma realista en los próximos años. Entre las opciones analizadas figura incluso la eliminación de un estadio que había sido proyectado como sede para la Copa Mundial de la FIFA 2034.
Replanteamientos en Yeda y priorización en Riad
La revisión no se limita a Neom. En las cercanías de Yeda, diversos desarrollos turísticos y de entretenimiento están siendo evaluados, incluyendo una isla recreativa conocida como Costa Qiddiya. En este caso, los planes para construir un estadio mundialista también podrían quedar descartados, mientras que en Riad avanza con mayor firmeza el proyecto del Estadio Príncipe Mohammed bin Salman, considerado ahora una prioridad estratégica.
Desde Neom, un portavoz sostuvo que el enfoque responde a una lógica de largo plazo: “Siempre buscamos cómo escalonar y priorizar nuestras iniciativas para que se alineen con los objetivos nacionales y generen valor sostenible”. El mensaje refleja un cambio de tono respecto de los años de gasto expansivo que marcaron la primera etapa de la Visión 2030.
“Impacto óptimo al costo adecuado”
El nuevo enfoque fue sintetizado recientemente por el ministro de Finanzas, Mohammed Al-Jadaan, durante su participación en Foro Económico Mundial de Davos, donde habló de buscar un “impacto óptimo al costo adecuado”. La frase se ha convertido en un mantra dentro del aparato estatal, reflejando un escrutinio más riguroso de las inversiones públicas.
Aunque las autoridades no han explicitado qué proyectos serán definitivamente cancelados, recortados o postergados, el giro hacia la austeridad selectiva parece claro. Arabia Saudita busca ahora consolidar su transformación económica sin comprometer la estabilidad fiscal, en un delicado equilibrio entre ambición y realismo.












