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Australia rebajó por tres meses el impuesto a los combustibles y activó un plan nacional ante la crisis petrolera

Australia anunció este lunes una rebaja temporal del impuesto a la gasolina y el diésel, junto con nuevas medidas para reforzar su seguridad energética, en…

Australia rebajó por tres meses el impuesto a los combustibles y activó un plan nacional ante la crisis petrolera

Australia anunció este lunes una rebaja temporal del impuesto a la gasolina y el diésel, junto con nuevas medidas para reforzar su seguridad energética, en medio del alza internacional del petróleo por el conflicto en Oriente Medio. El paquete fue presentado por el primer ministro Anthony Albanese tras una reunión del gabinete nacional con estados y territorios.

¿Qué medidas aplicará el Gobierno australiano?

El eje de la respuesta inmediata será la reducción a la mitad del impuesto especial a la gasolina y el diésel durante tres meses. De acuerdo con el comunicado oficial del Gobierno australiano, la medida comenzará el 1 de abril y se extenderá hasta el 30 de junio de 2026, con una baja de 26,3 centavos de dólar australiano por litro.

El Ejecutivo también resolvió llevar a cero por tres meses el cargo por uso de carreteras para vehículos pesados y postergar por seis meses su próximo incremento programado. Según informó el Gobierno, el recorte del impuesto permitirá reducir en cerca de 19 dólares australianos el costo de un estanque de 65 litros.

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Durante la presentación, Albanese sostuvo que el objetivo es aliviar la presión sobre hogares y sectores productivos en un escenario de fuerte volatilidad externa. El paquete, además, contempla facultades para respaldar la llegada de cargamentos adicionales de combustible mediante apoyo estatal a la importación.

Plan nacional y llamado a moderar el consumo

Junto con el alivio tributario, Australia formalizó un Plan Nacional de Seguridad del Combustible, acordado con los gobiernos estatales y territoriales para coordinar la respuesta frente a eventuales interrupciones de suministro. Según la actualización publicada por el Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua, el esquema considera cuatro etapas:

  • planificación y preparación

  • mantener a Australia en movimiento

  • acciones focalizadas

  • protección de servicios críticos

El país se encuentra actualmente en la segunda fase, definida como una etapa en la que el suministro sigue operativo, aunque con disrupciones localizadas. En ese contexto, las autoridades pidieron a la población usar el transporte público cuando sea posible y moderar el consumo de combustible, con el fin de resguardar abastecimiento para regiones y actividades esenciales.

El Gobierno defendió el paquete como una respuesta “temporal, específica y responsable”, mientras el mercado energético sigue expuesto a la evolución del conflicto en Oriente Medio y a posibles nuevas alteraciones en las rutas de abastecimiento.

Reservas, costos fiscales y medidas ya adoptadas

Las decisiones anunciadas este lunes se suman a acciones tomadas durante marzo, entre ellas la liberación del 20% de las reservas mínimas obligatorias de gasolina y diésel para reforzar la oferta, especialmente en zonas regionales. Esa flexibilización permitió poner combustible adicional en el mercado interno y aliviar cuellos de botella en la distribución.

En una conferencia oficial, el ministro de Energía, Chris Bowen, informó que Australia dispone actualmente de 39 días de gasolina, equivalentes a 1.600 millones de litros, además de 30 días de diésel y 30 días de combustible de aviación, este último con 828 millones de litros. El propio Bowen señaló que el flujo internacional de suministros se mantiene operativo, aunque bajo vigilancia permanente.

El costo fiscal del recorte tributario fue estimado en alrededor de 2.550 millones de dólares australianos, a lo que se suma el efecto de la rebaja transitoria aplicada al transporte pesado. En paralelo, el Gobierno mantiene abiertas otras líneas de contingencia para asegurar el abastecimiento y reducir el impacto del encarecimiento del crudo sobre la economía australiana.