
La minera suscribió acuerdos de largo plazo con Sungrow para reforzar el suministro eléctrico renovable en Escondida y Spence. Los proyectos entrarían en operación desde el año fiscal 2029.
BHP avanzó en su estrategia de autoabastecimiento eléctrico renovable en Chile con nuevos proyectos solares y de almacenamiento para sus operaciones Escondida y Spence, dos faenas clave para su negocio de cobre en la Región de Antofagasta.
En Escondida, la iniciativa considera 110 MW de capacidad solar y un sistema de almacenamiento en baterías de 110 MW / 540 MWh, según información de la compañía publicada por International Mining. En Spence, el plan contempla otros 85 MW solares y 85 MW / 420 MWh de almacenamiento.
En conjunto, ambas operaciones sumarían 195 MW de generación solar y 960 MWh de almacenamiento en baterías, con el objetivo de reforzar la resiliencia del suministro directamente en los puntos de consumo minero.
Energía renovable en el punto de consumo
La decisión apunta a un cambio relevante en la estrategia energética de BHP: no solo contratar electricidad renovable desde el sistema, sino incorporar generación y almacenamiento vinculados directamente a sus operaciones.
De acuerdo con la información difundida, los acuerdos fueron suscritos con Sungrow, proveedor global de tecnología para energía solar y sistemas de almacenamiento. La compañía china se presenta en su sitio corporativo como proveedor de inversores fotovoltaicos y soluciones de almacenamiento a escala global.
El objetivo industrial es reforzar la continuidad operacional, reducir exposición a congestiones del sistema eléctrico y sostener el suministro renovable a medida que aumenta la demanda energética asociada a la producción de cobre.
Los proyectos están previstos para operar desde el año fiscal 2029. BHP no informó en el anuncio un monto de inversión asociado ni el detalle del estado ambiental o permisológico de estas iniciativas.
Escondida y Spence: dos operaciones críticas para BHP
Escondida es la principal operación cuprífera de BHP en Chile y una de las minas más relevantes del mundo. Según la ficha oficial de Escondida, BHP opera y posee el 57,5% de la faena, en sociedad con Rio Tinto, que tiene 30%, y JECO Corp, con 12,5%.
La operación está ubicada en el desierto de Atacama, a unos 170 kilómetros al sureste de Antofagasta, y alimenta tres plantas concentradoras, además de operaciones de lixiviación de óxidos y sulfuros.
El anuncio energético se da en un momento de alta relevancia para la continuidad de Escondida. En marzo, BHP ingresó al Sistema de Evaluación Ambiental el proyecto Escondida Nueva Concentradora, una inversión estimada entre US$4.400 millones y US$5.900 millones para reemplazar capacidad de la planta Los Colorados y producir entre 220 mil y 260 mil toneladas anuales de cobre, según informó la propia compañía en su presentación del permiso ambiental.
Datos clave
| Proyecto | Capacidad solar | Almacenamiento | Operación estimada |
|---|---|---|---|
| Escondida | 110 MW | 110 MW / 540 MWh | Año fiscal 2029 |
| Spence | 85 MW | 85 MW / 420 MWh | Año fiscal 2029 |
| Total | 195 MW | 195 MW / 960 MWh | Año fiscal 2029 |
Por qué importa para la minería chilena
El suministro eléctrico es una variable cada vez más estratégica para la gran minería. Las faenas de cobre requieren energía continua para chancado, molienda, concentración, bombeo, desalación, transporte de agua, campamentos, mantención e infraestructura crítica.
En ese contexto, el almacenamiento en baterías permite usar energía solar más allá de las horas de mayor radiación y reducir la exposición operacional a variaciones del sistema eléctrico. Para operaciones de gran escala como Escondida, esa flexibilidad puede ser relevante frente a mayores requerimientos energéticos, expansión de procesos y presión por descarbonización.
BHP ya había iniciado antes su transición energética en Chile. En 2019, la compañía anunció contratos renovables para cubrir la demanda eléctrica de Escondida y Spence, con la meta de abastecer ambas operaciones con energía 100% renovable hacia mediados de la década de 2020. En ese momento, la minera informó que los contratos permitirían desplazar alrededor de 3 millones de toneladas de CO₂ al año desde 2022, frente a los contratos fósiles reemplazados, según el comunicado original de BHP.
Una señal para el sistema eléctrico minero
El movimiento también tiene una lectura para el sistema eléctrico chileno. Las grandes mineras han sido compradores relevantes de energía renovable, pero ahora comienzan a incorporar esquemas más cercanos al autoabastecimiento, almacenamiento e integración directa con sus centros de consumo.
Adam Favero, vicepresidente de Desarrollo y Servicios Estratégicos de BHP, señaló que ubicar la generación en el punto de consumo fortalece la resiliencia y eficiencia del suministro energético de las operaciones, además de reducir presión y congestión sobre el sistema eléctrico.
La decisión refleja una tendencia de fondo: la minería no solo busca energía limpia, sino energía limpia, firme, gestionable y cercana a sus procesos productivos.
El vínculo con el crecimiento del cobre
El anuncio se conecta con el ciclo de expansión y reposición de capacidad que enfrenta BHP en cobre. En su revisión operacional del año fiscal 2025, la compañía informó una producción récord de más de 2 millones de toneladas de cobre a nivel grupo, con Escondida logrando su mayor producción en 17 años y Spence alcanzando un récord operacional.
Ese desempeño aumenta la relevancia de contar con energía estable para sostener producción, reducir riesgos de interrupción y acompañar proyectos de continuidad. En minería de gran escala, la seguridad energética se está transformando en un factor tan crítico como el agua, los permisos y la disponibilidad de mineral.
Qué observará la industria
El siguiente punto de atención será el avance concreto de los proyectos solares y de baterías hacia su entrada en operación en el año fiscal 2029, junto con el eventual detalle de inversión, permisos, tecnología, conexión e integración operacional.
Para Escondida, el proyecto refuerza una estrategia más amplia: sostener su posición como activo cuprífero de clase mundial en un escenario de mayor demanda por cobre, presión por descarbonización y necesidad de continuidad operacional. La señal es clara: el futuro de la producción minera no dependerá solo de más mineral, sino también de energía renovable capaz de operar con estabilidad industrial.