Energía

Zelestra obtiene aprobación ambiental para Parque Fotovoltaico Pampino de 170 MW y BESS de 1.020 MWh

Zelestra Energy avanza en su proyecto de Parque Fotovoltaico Pampino en Pozo Almonte, tras obtener la aprobación ambiental para una planta de 170 MW y un sistema de almacenamiento de 1.020 MWh.

Zelestra obtiene aprobación ambiental para Parque Fotovoltaico Pampino de 170 MW y BESS de 1.020 MWh
Seguir en Google

El proyecto de US$263 millones previsto para Pozo Almonte combinará generación solar con almacenamiento de gran escala y contempla infraestructura de 220 kV para conectarse al Sistema Eléctrico Nacional.

Zelestra Energy obtuvo la aprobación ambiental para desarrollar el Parque Fotovoltaico Pampino en la comuna de Pozo Almonte, Región de Tarapacá, una iniciativa que considera 170 MW de capacidad de generación solar y un sistema de almacenamiento en baterías de 1.020 MWh, con una inversión actualmente declarada de US$263 millones. El avance constituye un nuevo hito para un proyecto que REDIMIN había informado anteriormente durante su ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y que ahora supera una etapa clave de su tramitación.

La iniciativa es desarrollada ambientalmente por Pampino Solar SpA, vinculada a Zelestra, y combina en una misma instalación generación fotovoltaica, almacenamiento de energía e infraestructura de transmisión para evacuar la electricidad hacia el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

La aprobación ambiental no significa que la planta ya se encuentre construida ni en operación. Corresponde a la culminación favorable de la evaluación de sus impactos y compromisos ambientales, mientras el desarrollo efectivo deberá avanzar posteriormente por las demás autorizaciones sectoriales, decisiones de inversión, contratación y construcción que correspondan.

Un sistema solar respaldado por almacenamiento

El diseño de Pampino contempla una central fotovoltaica con una potencia de 170 MW en corriente alterna, acompañada de un sistema BESS con capacidad para almacenar hasta 1.020 MWh de energía.

La combinación es especialmente relevante para una instalación ubicada en el norte de Chile, donde la elevada disponibilidad del recurso solar permite producir grandes volúmenes de electricidad durante las horas diurnas, pero donde el sistema eléctrico enfrenta al mismo tiempo el desafío de trasladar parte de esa energía hacia horarios de mayor demanda.

El almacenamiento permite desacoplar parcialmente el momento de generación del momento de inyección. Las baterías pueden cargarse utilizando electricidad disponible durante las horas solares y posteriormente descargarla cuando las condiciones del sistema lo requieran, aumentando la flexibilidad de la central.

La capacidad declarada de 1.020 MWh convierte al almacenamiento en uno de los componentes centrales del proyecto y no en una instalación auxiliar de pequeña escala. Su incorporación responde a una tendencia creciente de los nuevos desarrollos renovables en Chile, particularmente en las regiones del norte, donde numerosos proyectos fotovoltaicos están siendo diseñados junto con baterías para gestionar de mejor manera la producción durante distintas horas del día.

Dos líneas de 220 kV para conectarse al sistema

Pampino también considera la infraestructura eléctrica necesaria para transportar su producción.

El proyecto contempla dos líneas de transmisión de alta tensión de 220 kV, con una extensión aproximada de 1,5 kilómetros, que conectarán las instalaciones con la futura Subestación PAM1.

Esta subestación permitirá seccionar la línea de transmisión existente Lagunas-Collahuasi, habilitando el punto a través del cual el proyecto podrá integrarse a la red eléctrica.

El desarrollo de esta infraestructura es relevante porque la capacidad de generación de una central renovable no puede analizarse únicamente a partir de sus paneles o baterías. La evacuación efectiva de la electricidad depende también de contar con instalaciones de transmisión capaces de conectar el proyecto con el SEN y operar bajo las exigencias técnicas correspondientes.

Por ello, la evaluación ambiental incluyó no solo la planta fotovoltaica y el BESS, sino también las obras eléctricas asociadas necesarias para materializar esa conexión.

Hasta 800 trabajadores durante la construcción

La fase de construcción concentraría el mayor requerimiento de mano de obra del proyecto.

Zelestra estima una dotación promedio cercana a 600 trabajadores durante esta etapa, cifra que podría alcanzar aproximadamente 800 personas en un escenario de ejecución acelerada y mayor concentración simultánea de faenas.

La diferencia entre ambas cifras responde al ritmo con que eventualmente se ejecuten las obras y no implica que 800 trabajadores permanezcan durante toda la construcción.

La instalación deberá desarrollar trabajos asociados al montaje de los módulos fotovoltaicos, sistemas eléctricos, caminos interiores, infraestructura de almacenamiento, equipos de transformación y conexión, además de las obras necesarias para las líneas de transmisión y demás componentes contemplados en el diseño.

Una vez terminada esa etapa, el requerimiento permanente de personal disminuirá de forma considerable debido al nivel de automatización característico de las centrales fotovoltaicas y de los sistemas modernos de almacenamiento.

US$263 millones de inversión declarada

La inversión actualmente considerada para Pampino alcanza los US$263 millones, cifra que engloba el desarrollo de la central solar, el sistema BESS y la infraestructura eléctrica asociada.

El monto corresponde a la inversión declarada para efectos del proyecto y debe distinguirse de capital efectivamente desembolsado. La aprobación ambiental habilita un avance relevante de la iniciativa, pero no equivale por sí sola al inicio de la construcción ni confirma que la totalidad de la inversión haya sido ejecutada.

Ese matiz resulta especialmente importante en proyectos energéticos de gran escala, que después de obtener una aprobación ambiental todavía pueden requerir permisos sectoriales, acuerdos comerciales, ingeniería definitiva, financiamiento, contratos de suministro y construcción y otras decisiones antes de iniciar obras.

Un nuevo hito después del ingreso al SEIA

REDIMIN ya había informado anteriormente sobre Pampino cuando el proyecto fue presentado al sistema de evaluación ambiental. La novedad ahora es distinta: la iniciativa avanzó desde la etapa de evaluación hasta obtener una decisión ambiental favorable.

Durante la tramitación, el proyecto debió abordar las observaciones formuladas por los organismos con competencia ambiental y completar los antecedentes requeridos para su evaluación.

Con esa etapa superada, Zelestra puede continuar avanzando en el desarrollo de una instalación que busca integrar en un mismo proyecto tres componentes que están ganando peso en la expansión energética del norte del país: generación solar de gran escala, almacenamiento mediante baterías y conexión de alta tensión.

El siguiente desafío será trasladar esa aprobación regulatoria a la etapa de ejecución. Para ello, la compañía deberá completar los pasos técnicos, comerciales y sectoriales pendientes antes de que Pampino pueda pasar desde un proyecto ambientalmente aprobado a una central efectivamente en construcción y, posteriormente, en operación.