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Industria Minera

BHP evalúa monetizar el sistema desalinizador que abastece a Escondida en Antofagasta

BHP evalúa la posible venta del sistema desalinizador que abastece a la mina Escondida, como parte de su estrategia para liberar capital y concentrar recursos en proyectos de crecimiento.

BHP evalúa monetizar el sistema desalinizador que abastece a Escondida en Antofagasta
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La infraestructura ubicada en Puerto Coloso alcanza una capacidad cercana a 3.800 litros por segundo y forma parte de un sistema integrado de plantas, tuberías, estaciones de bombeo y activos eléctricos que transportan agua de mar desalinizada hasta la mayor mina de cobre del mundo.

BHP analiza una eventual venta de la infraestructura desalinizadora que abastece a Minera Escondida, en la Región de Antofagasta, como parte de su estrategia para liberar capital desde activos maduros y concentrar recursos en proyectos de crecimiento vinculados al cobre.

El activo corresponde al sistema hídrico desarrollado en Puerto Coloso, cerca de 15 kilómetros al sur de Antofagasta. Su configuración incluye dos plantas desalinizadoras construidas en distintas etapas, obras de captación de agua de mar, sistemas de ósmosis inversa, tuberías de impulsión, estaciones de bombeo, reservorios e infraestructura eléctrica.

La eventual transacción aún se encuentra en una fase preliminar. El componente desalinizador ha sido valorizado en un rango estimado de entre US$500 millones y US$700 millones, aunque todavía no está definido qué instalaciones quedarían incluidas en el perímetro de venta.

La operación podría considerar únicamente las plantas costeras o incorporar parte de la infraestructura utilizada para transportar el agua hasta Escondida. También se evalúa por separado la monetización de líneas y activos de transmisión eléctrica vinculados a las operaciones de BHP en Chile.

Un sistema desalinizador construido en varias etapas

La infraestructura de Puerto Coloso no corresponde a una sola planta. Se trata de un complejo hídrico que fue desarrollado y ampliado progresivamente para reducir la dependencia de Escondida de las fuentes de agua continental.

La primera instalación desalinizadora comenzó su puesta en servicio entre 2005 y 2006, con una capacidad cercana a 525 litros por segundo. Su entrada en operación convirtió a Escondida en una de las primeras grandes faenas mineras chilenas en incorporar agua de mar desalinizada dentro de su matriz de abastecimiento.

El crecimiento de la mina y la incorporación de nueva capacidad de procesamiento llevaron posteriormente a desarrollar el proyecto Escondida Water Supply, conocido como EWS.

La iniciativa fue aprobada en 2013 y consideró una planta de ósmosis inversa con capacidad para producir 2.500 litros por segundo. La construcción de este sistema demandó una inversión total cercana a US$3.430 millones, incluyendo las instalaciones costeras y las obras necesarias para impulsar el agua desde el nivel del mar hasta el distrito minero.

La planta principal quedó terminada durante 2016, comenzó a operar en 2017 y fue inaugurada oficialmente en 2018. En ese momento se convirtió en una de las mayores instalaciones desalinizadoras de América Latina destinadas exclusivamente a una operación minera.

Posteriormente, BHP desarrolló la expansión Escondida Water Supply Expansion, que agregó aproximadamente 833 litros por segundo de producción. Esta etapa fue puesta en servicio en diciembre de 2019.

Con la planta original, EWS y su ampliación, la capacidad nominal conjunta se aproxima a 3.858 litros por segundo, cifra que operativamente se presenta como unos 3.800 litros por segundo.

Qué activos forman parte de la infraestructura

El complejo comienza con instalaciones marítimas destinadas a captar agua desde el océano Pacífico. El recurso pasa posteriormente por procesos de pretratamiento, filtración y ósmosis inversa, mediante los cuales se eliminan sales y otros componentes antes de su envío hacia la mina.

El sistema también cuenta con instalaciones submarinas para la descarga controlada de la salmuera generada durante el proceso de desalinización.

Una vez tratada, el agua es impulsada hacia Escondida mediante dos tuberías de aproximadamente 42 pulgadas de diámetro. El trazado se extiende por cerca de 170 kilómetros entre la costa y la faena, atravesando el desierto de Atacama.

Uno de los principales desafíos técnicos del sistema es el desnivel. El agua debe ser transportada desde Puerto Coloso hasta instalaciones ubicadas a más de 3.100 metros sobre el nivel del mar.

Para completar ese recorrido, la infraestructura incorpora cuatro estaciones principales de bombeo de alta presión. Estas unidades elevan el agua por etapas y requieren un suministro eléctrico continuo para mantener el abastecimiento de las concentradoras.

El proyecto también incluyó un reservorio en el área de la mina, destinado a entregar mayor continuidad operacional frente a interrupciones temporales en las plantas, las tuberías o las estaciones de bombeo.

La infraestructura eléctrica asociada considera líneas de transmisión de 220 kV, nuevas subestaciones y ampliaciones de instalaciones existentes. Parte de estos activos podría integrar el proceso de monetización que BHP analiza para sus operaciones chilenas.

Un activo crítico para la continuidad de Escondida

El sistema desalinizador es una instalación esencial para Escondida, operación controlada por BHP con participación de Rio Tinto y socios japoneses.

La mina utiliza agua desalinizada para sostener el procesamiento de mineral en sus concentradoras y reducir el uso de recursos hídricos continentales en una de las zonas más áridas del planeta.

Escondida cuenta con tres plantas concentradoras y una capacidad autorizada de procesamiento que alcanza aproximadamente 460.000 toneladas de mineral por día. La disponibilidad de agua es determinante para mantener esos niveles de tratamiento y respaldar futuras expansiones.

Por esa razón, una eventual venta no implicaría que la operación minera deje de utilizar la infraestructura. La estructura más probable considera el traspaso de los activos a un inversionista especializado, acompañado por contratos de suministro y servicios de largo plazo.

El comprador recibiría ingresos asociados a la disponibilidad, operación y mantenimiento del sistema, mientras Escondida conservaría acceso garantizado al agua bajo condiciones contractuales previamente definidas.

Estos acuerdos deberían regular aspectos como el volumen mínimo de suministro, calidad del agua, continuidad operacional, mantenimiento, consumo eléctrico, inversiones futuras y penalidades ante interrupciones.

Por qué la valoración difiere del costo de construcción

La valorización preliminar de entre US$500 millones y US$700 millones es considerablemente menor que la inversión total realizada para construir EWS.

La diferencia no significa necesariamente que todo el sistema hídrico construido por más de US$3.400 millones será transferido dentro de ese rango.

El monto podría considerar solamente las plantas de producción ubicadas en Puerto Coloso, dejando fuera las tuberías, estaciones de bombeo, reservorios, obras submarinas o determinados activos eléctricos.

Además, el valor de una transacción de este tipo no se determina exclusivamente por el costo histórico de construcción. También depende de los ingresos futuros del contrato de suministro, los costos de operación, las obligaciones de mantenimiento, la vida útil de los equipos y las inversiones que deberá realizar el nuevo propietario.

Mientras BHP no defina el perímetro del proceso, no es posible establecer si la eventual venta abarcará las dos plantas, la expansión terminada en 2019 o el sistema completo de conducción hasta Escondida.

Monetización para financiar crecimiento en cobre

La operación forma parte de una estrategia global con la que BHP busca obtener hasta US$10.000 millones mediante la monetización de infraestructura, subproductos y activos considerados no esenciales para su negocio principal.

La compañía ya ha utilizado mecanismos similares en Australia y Perú, incluyendo la venta parcial de infraestructura eléctrica y acuerdos vinculados a la producción futura de metales.

En Chile, los recursos liberados podrían respaldar inversiones para prolongar la vida útil de Escondida, ampliar su capacidad productiva y fortalecer otros proyectos de cobre dentro de la cartera del grupo.

La minera también mantiene interés en el desarrollo del distrito Vicuña, en Argentina, uno de los sistemas cupríferos más relevantes identificados durante los últimos años en la cordillera de los Andes.

La eventual desinversión de Puerto Coloso debe entenderse como una separación financiera de activos y no como una retirada operacional. El agua desalinizada seguirá siendo indispensable para Escondida, pero la propiedad y administración de parte de la infraestructura podrían quedar en manos de un tercero especializado.

Entre los aspectos todavía pendientes se encuentran la identificación de la sociedad vendedora, la participación de los socios de Minera Escondida, los permisos que podrían ser transferidos y la duración de los contratos de suministro.

También deberá definirse si el eventual comprador asumirá futuras ampliaciones del sistema, considerando que cualquier aumento del procesamiento de mineral elevaría los requerimientos de agua y energía.

Para la industria minera chilena, el proceso será observado como una referencia sobre la valorización de activos hídricos de gran escala. La operación podría abrir espacio para nuevos inversionistas institucionales y operadores de infraestructura en un segmento que será cada vez más relevante para el crecimiento del cobre en el norte del país.