
Con cerca del 85% de las mesas totalizadas, Flávio Bolsonaro mantiene la ventaja sobre Lula, pero permanece por debajo del umbral necesario para ganar en primera vuelta. La definición presidencial puede alterar la recién estrenada política brasileña para litio, tierras raras, niobio, grafito y otros minerales estratégicos.
Brasil se encamina a una segunda vuelta presidencial entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva que puede tener consecuencias directas para una de las apuestas económicas y geopolíticas más importantes del país: transformar sus reservas de litio, grafito, níquel, niobio, cobre y tierras raras en una industria de mayor valor agregado.
Con 84,96% de las secciones electorales totalizadas, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), lideraba con 48,47% de los votos válidos, equivalentes a 48,7 millones de sufragios. Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), alcanzaba 43,49%, con 43,7 millones de votos.
La diferencia entre ambos se había reducido a 4,98 puntos porcentuales. Bolsonaro había superado temporalmente el 50% durante etapas anteriores del escrutinio, pero cayó posteriormente bajo el umbral requerido para ganar la Presidencia en primera vuelta a medida que avanzó la totalización.
Ninguno de los restantes candidatos se acercaba a los dos primeros lugares. Augusto Cury, de Avante, alcanzaba 2,94%; Renan Santos, de Missão, 2,31%; y Ronaldo Caiado, del PSD, 2,27%.
Los resultados continúan siendo parciales, pero el escenario refuerza la posibilidad de una segunda vuelta el 25 de octubre, en la que Brasil deberá escoger entre dos proyectos con diferencias relevantes sobre el papel del Estado, la regulación ambiental, el financiamiento y la velocidad con que deberían desarrollarse nuevos proyectos mineros.
Una política minera que Brasil acaba de estrenar
La elección ocurre apenas semanas después de que Brasil estableciera una nueva arquitectura para gestionar los minerales considerados críticos y estratégicos.
Lula sancionó el 16 de septiembre la Ley 15.506 de 2026, que creó la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos y el Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos.
La legislación busca que el país avance más allá de la extracción y exportación de materias primas. Incluye investigación geológica, explotación, beneficiamiento, transformación, reciclaje e industrialización, con el objetivo de capturar dentro de Brasil una proporción mayor del valor económico generado por estos recursos.
Uno de sus instrumentos es el Fondo Garantidor de la Actividad Mineral, para el cual la Unión puede aportar hasta R$2.000 millones destinados a facilitar el financiamiento de proyectos.
La normativa también creó el Programa Federal de Beneficiamiento y Transformación de Minerales Críticos y Estratégicos. Las empresas habilitadas podrán convertir en créditos fiscales hasta el 20% de determinados gastos vinculados al procesamiento, transformación y minería urbana.
El beneficio tendrá un límite fiscal de R$1.000 millones anuales entre 2030 y 2034, lo que implica un máximo acumulado potencial de R$5.000 millones durante esos cinco años.
La orientación apunta a resolver uno de los principales problemas estructurales de la minería brasileña: el país posee grandes recursos minerales, pero una parte relevante de las etapas de procesamiento avanzado continúa realizándose fuera de sus fronteras.
Bolsonaro propone acelerar permisos y ampliar el acceso al capital
Flávio Bolsonaro también plantea aumentar el procesamiento de minerales dentro de Brasil, pero propone una estrategia con mayor protagonismo de la inversión privada y menor intervención directa del Estado.
Su programa contempla acelerar el licenciamiento de proyectos vinculados a minerales críticos, agilizar procedimientos para el desarrollo de nuevos yacimientos y ampliar los mecanismos que permitan utilizar activos y derechos mineros como respaldo para obtener financiamiento.
La propuesta incluye recursos como litio, niobio, grafito, cobre, níquel, uranio y tierras raras, esenciales para baterías, automóviles eléctricos, redes eléctricas, semiconductores, defensa, inteligencia artificial y generación de energía.
El programa plantea un licenciamiento más rápido y técnico, aunque no establece plazos específicos para las autorizaciones ni detalla todas las modificaciones normativas necesarias para conseguirlo.
Una eventual administración Bolsonaro, por tanto, no implicaría necesariamente abandonar la estrategia de industrialización de los minerales críticos. La principal diferencia estaría en los instrumentos utilizados, el peso otorgado al sector privado, las condiciones regulatorias y la velocidad de aprobación de nuevos proyectos.
Brasil tiene los recursos, pero todavía necesita procesarlos
La importancia económica de la elección aumenta por la posición que Brasil ocupa en el mapa mundial de los recursos minerales.
El país posee la mayor reserva conocida de niobio del mundo y cuenta además con recursos importantes de grafito, tierras raras, níquel, manganeso, bauxita y litio, además de una extensa industria de mineral de hierro y un creciente interés por nuevos proyectos de cobre.
El desafío aparece en los siguientes eslabones de esas cadenas.
Brasil todavía depende del extranjero para numerosos productos de mayor contenido tecnológico, entre ellos algunos materiales utilizados en baterías, compuestos refinados, metales de alta pureza, aleaciones especiales e imanes permanentes.
El caso de las tierras raras es especialmente relevante. El país posee recursos geológicos significativos, pero todavía tiene una capacidad reducida de separación y refinación en comparación con China, que domina buena parte de la cadena mundial.
La nueva política federal intenta precisamente reducir esa brecha y convertir el potencial geológico en una plataforma industrial.
Estados Unidos y China también observan la elección
El debate trasciende las fronteras brasileñas.
Estados Unidos, China, la Unión Europea y otras economías están intentando asegurar suministros de minerales necesarios para baterías, redes eléctricas, semiconductores, centros de datos, equipamiento militar y tecnologías de bajas emisiones.
Brasil aparece como uno de los países con capacidad para ampliar significativamente la producción mundial y ofrecer una alternativa a cadenas actualmente concentradas en pocas economías.
Lula ha colocado la soberanía sobre los recursos naturales y la agregación de valor dentro de Brasil entre los principios centrales de su política minera, mientras mantiene relaciones comerciales y de inversión tanto con China como con economías occidentales.
Flávio Bolsonaro propone una orientación más favorable a la inversión privada y a las asociaciones internacionales, junto con una mayor cercanía política hacia Estados Unidos. Al mismo tiempo, su programa también plantea que Brasil procese una proporción mayor de sus minerales antes de exportarlos.
Para las empresas mineras, la cuestión no es únicamente quién administrará las reservas brasileñas, sino qué gobierno ofrecerá las condiciones regulatorias, fiscales y financieras para transformar nuevos descubrimientos en proyectos productivos.
El 25 de octubre aparece como la próxima fecha clave
Con casi el 85% de las secciones totalizadas, la caída de Flávio Bolsonaro por debajo del 50% y la reducción de su ventaja sobre Lula hacen cada vez más probable que la definición presidencial se traslade al 25 de octubre.
La próxima administración recibirá además una política de minerales críticos recién aprobada y deberá convertir sus instrumentos legales en decisiones concretas.
Entre ellas estarán qué proyectos serán considerados prioritarios, cómo se distribuirán los incentivos fiscales, qué papel tendrá el financiamiento público, cómo se gestionará el licenciamiento ambiental y qué condiciones enfrentarán los inversionistas extranjeros.
Para compañías y fondos que siguen proyectos de litio, tierras raras, grafito, níquel, cobre y niobio, esas definiciones pueden tener consecuencias durante toda la próxima década.
Brasil ya cuenta con los recursos minerales y con un nuevo marco legal para intentar industrializarlos. La elección definirá ahora qué modelo económico y regulatorio conducirá esa expansión.
REDIMIN Responde
¿Qué porcentaje de votos obtenía Flávio Bolsonaro con el 64,81% de las secciones electorales contabilizadas?
Flávio Bolsonaro alcanzaba el 49,58% de los votos válidos.
¿Qué establece la Ley 15.506 de 2026 aprobada en Brasil?
La Ley 15.506 de 2026 creó la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos y el Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos, buscando avanzar más allá de la extracción y exportación de materias primas.
¿Cuál es uno de los instrumentos centrales de la nueva política minera en Brasil?
Uno de los instrumentos centrales es el Fondo Garantidor de la Actividad Mineral, al que la Unión podrá aportar hasta R$2.000 millones para respaldar proyectos prioritarios y disminuir el riesgo financiero asociado a inversiones grandes.
¿Qué propone Flávio Bolsonaro respecto al licenciamiento de proyectos mineros?
Flávio Bolsonaro propone un licenciamiento más rápido para proyectos de minerales críticos, agilizar el análisis y concesión de derechos mineros, y desarrollar mecanismos para que las empresas ofrezcan mejores garantías al buscar financiamiento.
¿Cuál es la posición geológica de Brasil en cuanto a minerales críticos?
Brasil posee la mayor reserva mundial de niobio y está entre los países con mayores reservas de grafito, tierras raras, níquel, manganeso, bauxita y litio, aunque todavía depende del exterior para varios productos procesados de mayor valor.









