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CEIM y Tecnológico de Monterrey avanzan en alianza para formación minera e innovación

CEIM y el Tecnológico de Monterrey están en conversaciones para formalizar una alianza que busca modernizar la formación minera en Chile, enfocándose en las nuevas competencias requeridas por la autom

CEIM y Tecnológico de Monterrey avanzan en alianza para formación minera e innovación
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Ambas instituciones analizan la firma de un memorándum de entendimiento para desarrollar programas especializados, intercambio de expertos e iniciativas ligadas a las nuevas competencias que exige una minería más automatizada y digital.

El Centro de Entrenamiento Industrial y Minero (CEIM) y el Tecnológico de Monterrey avanzan en conversaciones para establecer una colaboración orientada a la formación de capital humano, innovación aplicada y transferencia de conocimiento para la industria minera, en momentos en que la automatización, la inteligencia artificial, la electromovilidad y la digitalización están modificando los perfiles laborales requeridos por las operaciones.

La iniciativa involucra a CEIM, con base en Antofagasta y una trayectoria vinculada al entrenamiento para la minería e industria, y a representantes de la Vicepresidencia de Aprendizaje para el Futuro y del Task Force de Minería del Tecnológico de Monterrey.

El acercamiento contempla como siguiente paso la eventual firma de un Memorándum de Entendimiento (MOU) que entregue un marco formal para desarrollar proyectos conjuntos de largo plazo. Por ahora, no se han detallado montos de inversión, fechas para la suscripción del acuerdo ni número de personas que podrían participar en los futuros programas.

Formación para una minería con nuevos perfiles laborales

El eje de la colaboración está puesto en un problema que ha adquirido creciente relevancia para las compañías mineras: la velocidad con que están cambiando las competencias técnicas necesarias para operar y mantener equipos, plantas y sistemas cada vez más digitalizados.

La incorporación de centros integrados de operación, sistemas autónomos, mantenimiento predictivo, inteligencia artificial, sensores, analítica avanzada y equipos eléctricos está generando necesidades de capacitación que van más allá de la formación tradicional asociada a los oficios mineros.

En ese escenario, CEIM y el Tecnológico de Monterrey evalúan desarrollar programas especializados, intercambio de profesionales y expertos, nuevas metodologías de aprendizaje e iniciativas de innovación aplicadas directamente a los procesos formativos.

El objetivo es conectar capacidades académicas, tecnológicas y de entrenamiento práctico para responder a una industria en la que operadores y mantenedores deberán interactuar cada vez más con software, sistemas automatizados, datos y tecnologías de control.

La potencial alianza también abre espacio para abordar la formación continua. El cambio tecnológico está obligando a que trabajadores ya incorporados a las faenas actualicen conocimientos durante su trayectoria laboral, particularmente en especialidades expuestas a la automatización y la electrificación de equipos.

Transferencia de experiencia entre Chile y México

Representantes del Tecnológico de Monterrey visitaron las instalaciones de CEIM y recorrieron sus talleres y espacios de entrenamiento, instancia utilizada para identificar áreas donde las capacidades de ambas instituciones podrían complementarse.

Alejandro Sandoval, decano asociado de Educación Continua del Tecnológico de Monterrey, planteó durante el encuentro el interés por construir una colaboración vinculada con el desarrollo regional, la preparación de personas y la generación de nuevas oportunidades mediante la formación.

Desde CEIM, su gerente general, José Antonio Díaz, destacó que el trabajo con instituciones internacionales busca ampliar las capacidades disponibles para anticipar los cambios que experimenta la industria y traducirlos en programas aplicables a trabajadores y empresas.

La directora de Educación Continua del Tecnológico de Monterrey, Luz Vanzulli, también puso el foco en el desarrollo de habilidades asociadas a la minería y a los desafíos de la denominada Industria 4.0, junto con las capacidades de formación y certificación para operadores y mantenedores.

La cooperación internacional en estas materias puede adquirir relevancia por la similitud de algunos desafíos que enfrentan los sectores productivos latinoamericanos, especialmente en incorporación tecnológica, actualización de competencias y disponibilidad de capital humano especializado.

Automatización, IA y electromovilidad presionan la capacitación

Para la minería chilena, la discusión sobre capital humano está cada vez más relacionada con productividad y continuidad operacional.

Las inversiones en nuevas tecnologías necesitan trabajadores capaces de implementar, operar y mantener esos sistemas. En la práctica, la disponibilidad de infraestructura tecnológica por sí sola no garantiza mejoras de productividad si las organizaciones no cuentan con las competencias necesarias para utilizarla.

CEIM ha venido reforzando durante 2026 su oferta vinculada con automatización, robótica, simulación y electromovilidad.

Su estructura formativa considera desde cursos breves de hasta 40 horas hasta programas especializados de entre 400 y 700 horas, incluyendo áreas como operación de camiones de alto tonelaje, mantenimiento mecánico de equipos fijos, mantenimiento eléctrico e instrumentación, automatización, robótica industrial y mantenimiento de vehículos eléctricos.

La institución también ha incorporado simuladores, realidad virtual y otras herramientas inmersivas para reproducir condiciones operacionales sin exponer a los participantes a los riesgos y costos asociados al entrenamiento directo en equipos productivos.

Esta línea de trabajo coincide con una tendencia más amplia dentro de la minería: desplazar parte de la capacitación desde modelos principalmente teóricos hacia entornos capaces de recrear procedimientos, fallas, condiciones operacionales y decisiones que un trabajador enfrentará posteriormente en terreno.

Una agenda que también apunta a la electromovilidad

La potencial colaboración internacional se produce además mientras CEIM desarrolla proyectos destinados a preparar trabajadores para tecnologías que todavía se encuentran en proceso de incorporación progresiva a las operaciones mineras.

Entre ellos se encuentra la reconversión de un camión Caterpillar 777D desde un sistema de propulsión diésel hacia una configuración completamente eléctrica, iniciativa desarrollada junto a New Steel Mining.

Ese tipo de proyectos tiene una doble dimensión. Por una parte, permite probar tecnologías y desarrollar conocimiento aplicado. Por otra, genera nuevos requerimientos de capacitación en baterías, electrónica de potencia, controles, sistemas eléctricos y mantenimiento de equipos que funcionan con arquitecturas distintas a las flotas diésel convencionales.

La electrificación de equipos móviles será precisamente uno de los ámbitos donde la disponibilidad de personal capacitado puede transformarse en una condición para escalar nuevas soluciones dentro de la industria.

Lo mismo ocurre con inteligencia artificial y automatización. Su avance está desplazando parte del trabajo desde la ejecución manual de tareas hacia la supervisión de sistemas, interpretación de información y resolución de eventos fuera de parámetros.

Capital humano como parte de la inversión tecnológica

La discusión que abre la cooperación entre CEIM y el Tecnológico de Monterrey trasciende el ámbito educacional.

Las compañías mineras están destinando crecientes recursos a digitalización, automatización, gestión remota y reducción de emisiones, pero esas inversiones requieren simultáneamente reentrenar trabajadores y formar nuevas generaciones de técnicos y profesionales.

El Tecnológico de Monterrey creó en 2024 su Vicepresidencia de Aprendizaje para el Futuro, estructura enfocada en educación continua, innovación y adaptación frente a los cambios del mercado laboral. Durante 2025, las distintas modalidades de formación continua y educación para el desarrollo del grupo educativo mexicano alcanzaron a cientos de miles de personas, incluyendo participantes fuera de México.

Para CEIM, una eventual alianza permitiría combinar esa experiencia educativa con su especialización práctica en perfiles asociados directamente a operaciones industriales y mineras.

El desafío será convertir el marco de cooperación en programas concretos y medibles para la industria. La eventual firma del memorándum será el primer paso formal, pero su impacto dependerá posteriormente de las especialidades priorizadas, el alcance de los programas, la participación de compañías mineras y proveedoras y la velocidad con que las nuevas capacidades logren incorporarse al entrenamiento de trabajadores.

En una industria que está modificando simultáneamente sus equipos, fuentes de energía, sistemas de control y modelos operacionales, la formación dejó de ser un componente posterior a la adopción tecnológica y comienza a convertirse en una condición previa para ejecutarla.