-34-1200x675.jpg?v=3&f=avif)
La iniciativa de Susterra y la francesa Hyvity proyecta instalar 450 MW de potencia y almacenar 3.600 MWh mediante agua desalinizada en Caldera. Su capacidad permitiría suministrar electricidad durante ocho horas continuas.
Central de Bombeo Atacama SpA ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental un proyecto de almacenamiento energético por US$900 millones en la comuna de Caldera, Región de Atacama. La iniciativa, desarrollada por la empresa chilena Susterra y la francesa Hyvity, contempla una central hidroeléctrica reversible con una potencia de hasta 450 MW y capacidad para almacenar 3.600 MWh.
El diseño busca aprovechar los excedentes de generación renovable disponibles principalmente durante las horas de mayor producción solar. Esa electricidad será utilizada para bombear agua desalinizada desde un depósito inferior hacia otro ubicado a mayor altura. Posteriormente, cuando aumente la demanda o disminuya la oferta renovable, el agua descenderá a través de turbinas para generar electricidad e inyectarla al Sistema Eléctrico Nacional.
La capacidad prevista equivale a ocho horas de generación continua a máxima potencia, una escala que posiciona al proyecto como una infraestructura de almacenamiento de larga duración y no solo como una solución para cubrir variaciones breves del sistema.
Dos embalses y una diferencia de altura de 380 metros
La central considera la construcción de dos embalses artificiales conectados mediante un sistema hidráulico cerrado. El depósito inferior tendrá una capacidad aproximada de 4,8 millones de metros cúbicos de agua desalinizada, mientras que el embalse superior se emplazará a una altura que permitirá alcanzar un desnivel bruto cercano a los 380 metros.
Entre ambos puntos se instalarán tuberías de alrededor de 2,5 kilómetros, además de una casa de máquinas, equipos reversibles de bombeo y generación, una subestación eléctrica y las obras requeridas para conectar la central al sistema nacional.
Durante los periodos de mayor producción solar y menor demanda, la instalación consumirá electricidad para elevar el agua. En las horas de mayor consumo, el flujo será invertido y el agua almacenada descenderá para producir energía. Tras completar el ciclo, el recurso volverá al depósito inferior y podrá reutilizarse.
Este funcionamiento diferencia a las centrales de bombeo de las centrales hidroeléctricas convencionales. El objetivo principal no es explotar permanentemente un curso natural de agua, sino almacenar electricidad mediante la diferencia de altura entre dos reservorios.
El uso de agua desalinizada también responde a las restricciones hídricas del norte del país, donde cualquier nueva infraestructura energética debe evitar presionar las fuentes continentales utilizadas por comunidades, actividades productivas y ecosistemas.
Construcción podría comenzar en 2027
El cronograma presentado contempla iniciar las obras durante el primer semestre de 2027, sujeto a la obtención de la resolución ambiental favorable y de los permisos sectoriales correspondientes. La entrada en funcionamiento se proyecta para el primer semestre de 2031.
La fase de construcción demandaría una dotación promedio de 733 trabajadores, con un máximo estimado de 1.480 personas durante los periodos de mayor actividad. Una vez operativa, la central requeriría una planta considerablemente menor: alrededor de 15 empleos promedio y hasta 30 puestos en momentos específicos.
La diferencia entre ambas etapas responde al carácter intensivo en obras civiles del proyecto. La excavación, preparación de los reservorios, instalación de tuberías, montaje electromecánico y construcción de la infraestructura eléctrica concentrarán la mayor demanda laboral y de servicios.
Para los proveedores de Atacama, la inversión podría abrir oportunidades en movimiento de tierras, transporte, montaje industrial, estructuras, servicios eléctricos, mantenimiento, alojamiento, alimentación y logística. Sin embargo, la materialización de esos efectos dependerá del avance de la evaluación ambiental, del financiamiento y de la estrategia de contratación que adopte el titular.
Almacenamiento para una región minera y solar
La ubicación en Caldera resulta relevante por su cercanía con el nudo eléctrico Cardones, uno de los puntos estratégicos del Sistema Eléctrico Nacional en el norte de Chile. Esa zona concentra proyectos solares, líneas de transmisión y una demanda industrial vinculada principalmente a la minería.
Atacama también mantiene una cartera de iniciativas de cobre, oro, hierro y litio que requerirán suministro eléctrico continuo, infraestructura de transmisión y contratos de energía capaces de responder a operaciones que funcionan las 24 horas.
La energía solar presenta una elevada disponibilidad durante el día, pero su producción disminuye al atardecer, precisamente cuando el sistema debe sustituir rápidamente esa generación. Esta diferencia entre las horas de abundancia renovable y los periodos de mayor consumo ha reforzado la necesidad de incorporar almacenamiento.
La central propuesta podría recibir energía durante las horas de alta producción solar y devolverla posteriormente, reduciendo la necesidad de restringir plantas renovables cuando la oferta supera la capacidad de consumo o transmisión.
Para la minería, el valor del almacenamiento no se limita al precio de la electricidad. Las faenas requieren estabilidad, respaldo y continuidad operacional. Una interrupción eléctrica puede afectar plantas concentradoras, sistemas de bombeo, chancado, ventilación, desalación y transporte de mineral, con consecuencias directas sobre la producción.
Una alternativa de mayor duración frente a las baterías
El mercado chileno ha registrado un rápido crecimiento de proyectos basados en sistemas de baterías de ion-litio. Esas instalaciones permiten almacenar excedentes solares y entregarlos durante algunas horas, además de prestar servicios de estabilización a la red.
Las centrales de bombeo cumplen una función similar, pero operan con una lógica de infraestructura de larga vida útil y almacenamiento masivo. Central de Bombeo Atacama proyecta superar los 80 años de operación, un horizonte considerablemente mayor que los ciclos habituales de reemplazo de los componentes principales de una planta de baterías.
El bombeo también puede aportar inercia y servicios complementarios que ayudan a mantener la frecuencia y estabilidad del sistema eléctrico. Estas prestaciones adquieren mayor relevancia a medida que disminuye la participación de centrales térmicas convencionales y aumenta la generación mediante tecnologías renovables variables.
No obstante, su construcción requiere inversiones elevadas, condiciones geográficas adecuadas, grandes obras civiles y procesos ambientales más extensos. El desafío será demostrar la compatibilidad de la infraestructura con el territorio costero de Caldera, particularmente en materias como biodiversidad, paisaje, patrimonio, uso del borde costero, captación y desalación de agua, obras eléctricas y tránsito durante la construcción.
Infraestructura energética para sostener nuevas inversiones
El ingreso ambiental de Central de Bombeo Atacama ocurre mientras el norte del país busca resolver una de las principales tensiones de su transición energética: existe abundante generación solar durante determinadas horas, pero todavía falta capacidad suficiente para almacenarla y trasladarla hacia los periodos de mayor demanda.
Una central de 450 MW podría contribuir a cerrar parte de esa brecha y entregar respaldo a un territorio que concentra tanto recursos renovables como proyectos mineros intensivos en electricidad.
La inversión de US$900 millones deberá atravesar ahora la revisión técnica de los organismos públicos y responder las observaciones que surjan durante la evaluación. Su avance será observado por la industria energética y minera, debido a que podría establecer una nueva referencia para el desarrollo de almacenamiento hidroeléctrico con agua desalinizada en el desierto de Atacama.