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Industria Minera

El nuevo cuello de botella del cobre chileno: la demanda eléctrica crecerá mucho más que la producción

La minería del cobre en Chile enfrenta un creciente desafío energético, con una demanda eléctrica que superará la producción del metal en los próximos años, según proyecciones de Cochilco.

El nuevo cuello de botella del cobre chileno: la demanda eléctrica crecerá mucho más que la producción

La minería del cobre en Chile enfrenta una presión energética creciente. Mientras la producción del metal avanzaría 8,3% entre 2025 y 2034, el consumo eléctrico del sector subiría 20,2% durante el mismo período, una diferencia que obliga a mirar más allá de la disponibilidad de generación y pone el foco sobre transmisión, almacenamiento y capacidad de suministro para las faenas.

Las últimas proyecciones de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) estiman que la industria pasará de consumir 27,6 TWh de electricidad en 2025 a 33,2 TWh en 2034. El incremento responde a una minería que necesitará progresivamente más energía para producir cobre, especialmente por el mayor peso de la concentración y el uso de agua de mar.

Producir cobre será cada vez más intensivo en electricidad

El proceso de concentración aparece como el principal responsable de esta presión. Cochilco proyecta que hacia 2034 demandará unos 18,1 TWh, equivalentes a cerca del 55% de toda la electricidad utilizada por la minería del cobre.

La tendencia está asociada a cambios estructurales en las operaciones chilenas. El envejecimiento de los yacimientos, menores leyes de mineral y el desplazamiento desde minerales oxidados hacia sulfuros obligan a procesar mayores cantidades de material y aumentan el peso de procesos como molienda y concentración.

A esto se suma la creciente utilización de agua de mar. Las plantas desaladoras y, especialmente, el bombeo del agua desde la costa hacia faenas ubicadas a gran altura incorporan otra fuente relevante de consumo eléctrico. Cochilco ya considera estas instalaciones dentro de sus proyecciones energéticas para la próxima década.

La presión también se refleja en los datos recientes. Durante 2024, las operaciones de cobre analizadas por Cochilco consumieron 102.307 terajoules de electricidad. La encuesta utilizada por el organismo cubrió 49 operaciones que representaron el 98% de la producción nacional de cobre fino de ese año.

El desafío no es solamente generar más electricidad

El problema energético de la minería chilena no equivale necesariamente a una falta inmediata de generación. El Coordinador Eléctrico Nacional señaló en julio que, bajo condiciones normales de operación, sus análisis no mostraban un déficit sistémico de energía, aunque sí identificaban escenarios de mayor exigencia para el abastecimiento.

La dificultad está también en llevar la electricidad donde será requerida y hacerlo con la seguridad necesaria para operaciones mineras que trabajan de manera continua. La Comisión Nacional de Energía ha advertido que desarrollar nuevas obras de transmisión puede tomar entre siete y diez años, considerando planificación, licitación, construcción y puesta en servicio.

El organismo incluye entre las nuevas presiones sobre la red el crecimiento de energías renovables, sistemas de almacenamiento, centros de datos y plantas desaladoras. Esta combinación obliga a anticipar las necesidades de infraestructura antes de que la nueva demanda esté completamente instalada.

El Coordinador estima, además, que la demanda eléctrica total del país superaría los 100 TWh anuales hacia 2030, impulsada precisamente por sectores como minería, desalación, industria y centros de datos. Los clientes libres, grupo donde se encuentran las grandes operaciones mineras, ya concentran cerca del 44% del consumo del sistema.

Transmisión y almacenamiento ganan peso para la minería

Chile ha incorporado grandes cantidades de generación solar y eólica, pero parte de esa electricidad no siempre puede ser aprovechada debido a restricciones operacionales y de transmisión. El Coordinador mantiene registros mensuales de reducciones de generación renovable y en 2026 ha seguido reportando recortes de energía solar, eólica e hidroeléctrica en el Sistema Eléctrico Nacional.

En paralelo, el Ministerio de Energía incorporó en su planificación de largo plazo las futuras necesidades de generación, almacenamiento y transmisión, mientras el sistema avanza en tecnologías de baterías capaces de entregar mayor estabilidad a una red con una participación creciente de renovables.

Para el cobre chileno, el desafío queda así planteado: las faenas necesitarán más electricidad incluso si el crecimiento de la producción es moderado. La disponibilidad de energía renovable es solo una parte de la ecuación; la capacidad para transportarla, almacenarla y entregarla de manera continua se está convirtiendo en otro factor decisivo para sostener futuras expansiones mineras.