
Chile registró en 2025 un cambio histórico en el abastecimiento de ácido sulfúrico, uno de los insumos esenciales para la producción de cobre. Las importaciones alcanzaron 3,97 millones de toneladas, su mayor volumen desde el inicio de la serie estadística de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) en 2000, y superaron por primera vez la producción nacional, que cayó hasta 3,92 millones de toneladas. El fenómeno adquiere especial relevancia para la minería chilena, que necesita asegurar grandes volúmenes de este producto para mantener sus operaciones de lixiviación.
El resultado presenta una particularidad: Chile importó más ácido sulfúrico a pesar de que su consumo aparente disminuyó durante el mismo período. Las estadísticas de Cochilco muestran que la demanda aparente pasó de 8,32 millones de toneladas en 2024 a 7,87 millones en 2025, una reducción cercana al 5,5%.
En contraste, las importaciones brutas aumentaron aproximadamente un 9,5%, mientras que la producción nacional retrocedió un 17,2%.
La explicación se encuentra principalmente en la menor actividad de las fundiciones de cobre, instalaciones que generan una parte importante del ácido sulfúrico utilizado por la industria nacional.
La caída de las fundiciones cambió el abastecimiento de ácido sulfúrico
La fabricación de ácido sulfúrico está estrechamente relacionada con el procesamiento de concentrados de cobre. Durante la fundición se generan gases que contienen dióxido de azufre, los cuales pueden capturarse y transformarse en ácido sulfúrico mediante instalaciones industriales especializadas.
Este proceso permite controlar emisiones y, al mismo tiempo, obtener un producto comercial utilizado en la extracción de cobre desde determinados minerales mediante lixiviación.
Sin embargo, durante los últimos años, distintas interrupciones operacionales han reducido la disponibilidad nacional de este insumo.
Uno de los casos más relevantes corresponde a la Fundición Hernán Videla Lira, conocida como Paipote, ubicada en la Región de Atacama. La instalación de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) paralizó sus operaciones en febrero de 2024, adelantando una detención que estaba programada para abril de ese año.
A esta situación se sumó la Fundición Potrerillos de Codelco, también ubicada en Atacama. El 13 de junio de 2025 colapsó la chimenea de su planta de ácido, situación que obligó a mantener detenidas las instalaciones.
Posteriormente, Codelco informó que las evaluaciones técnicas descartaron reconstruir la chimenea en su ubicación original, por lo que se inició el análisis de emplazamientos alternativos.
También influyeron las restricciones operacionales que afectaron a la División El Teniente durante 2025, tras el accidente ocurrido en julio de ese año.
Este conjunto de acontecimientos contribuyó a que la producción chilena de ácido sulfúrico descendiera hasta su nivel más bajo desde 2002. Según el análisis de Cochilco, las fundiciones nacionales operaron, en promedio, cerca del 60% de su capacidad durante 2025.
Las importaciones ya representan la mitad del consumo nacional
Las cifras del Anuario de Estadísticas del Cobre y Otros Minerales 2025 permiten dimensionar el cambio.
En 2024, Chile produjo aproximadamente 4,74 millones de toneladas de ácido sulfúrico e importó 3,63 millones. Un año después, la producción disminuyó a 3,92 millones, mientras las compras internacionales aumentaron a 3,97 millones.
Si se descuentan las exportaciones nacionales, que alcanzaron unas 22.700 toneladas, las importaciones netas de 2025 se situaron alrededor de 3,95 millones de toneladas.
Esto significa que el abastecimiento externo representó ligeramente más del 50% del consumo aparente del país.
La diferencia también aparece en el valor de las operaciones comerciales. Los registros de importación del Servicio Nacional de Aduanas, recopilados por la plataforma Recalar, muestran que las compras de ácido sulfúrico alcanzaron aproximadamente US$614,3 millones CIF en 2025, frente a US$492,3 millones durante 2024.
El incremento fue cercano al 25% en valor, superior al crecimiento registrado en el volumen importado.
China restringió sus exportaciones y aumentó la presión sobre los precios
El escenario se volvió más complejo durante 2026 debido a las alteraciones del mercado internacional.
China, que había suministrado más de un tercio del ácido sulfúrico importado por Chile en 2025, restringió sus exportaciones a partir de mayo de 2026, en medio de dificultades para asegurar el suministro de azufre destinado a su industria interna.
Las interrupciones en el transporte de azufre asociadas al conflicto en Medio Oriente agravaron las dificultades de abastecimiento.
Como resultado, las exportaciones chinas de ácido sulfúrico disminuyeron considerablemente durante junio y julio, cuando sus despachos internacionales totales bajaron de 1.000 toneladas mensuales.
Chile debió recurrir a otros proveedores para mantener el suministro, aumentando las compras desde países como Perú, Bulgaria y Corea del Sur, además de incorporar abastecimiento desde India.
Esta reorganización permitió evitar una interrupción generalizada del suministro, aunque implicó mayores costos para las empresas consumidoras.
Víctor Garay, director subrogante de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco, precisó que el precio del ácido sulfúrico adquirido sin contratos previos en el norte de Chile aumentó desde aproximadamente US$190 por tonelada a fines de febrero hasta US$500 por tonelada a fines de abril de 2026.
El costo promedio de las importaciones presentó un incremento más gradual, desde aproximadamente US$160 por tonelada en enero hasta más de US$270 en julio, debido a la existencia de contratos establecidos antes de las alteraciones del mercado.
En septiembre se observó una recuperación parcial de los despachos chinos. Los registros aduaneros de ese país contabilizaron 31.666 toneladas enviadas a Chile, después de tres meses sin exportaciones hacia el mercado nacional.
Sin embargo, ese volumen no representa una normalización del comercio, ya que las restricciones todavía no habían sido levantadas formalmente.
La minería podría necesitar todavía más ácido sulfúrico en 2027
Las perspectivas de consumo agregan un nuevo desafío para el abastecimiento nacional.
Los antecedentes recopilados por Cochilco apuntan a que la minería del cobre podría consumir aproximadamente 7,3 millones de toneladas de ácido sulfúrico durante 2026 y cerca de 7,9 millones en 2027.
Si la producción nacional permaneciera en torno a los 3,92 millones de toneladas registradas en 2025, la diferencia respecto de las necesidades de la minería cuprífera alcanzaría aproximadamente 3,4 millones de toneladas en 2026 y cuatro millones en 2027.
Se trata de un ejercicio ilustrativo basado en una producción nacional constante, no de una proyección oficial del balance comercial futuro.
Además, el consumo de ácido sulfúrico no se limita a la extracción de cobre. También existe demanda en actividades como la minería no metálica y la industria de la celulosa.
Por esta razón, las necesidades de importación podrían igualar o superar el récord de 2025 si la producción de las fundiciones no se recupera.
El desafío no consiste únicamente en conseguir proveedores internacionales. El transporte marítimo, la capacidad de almacenamiento, la infraestructura portuaria y la disponibilidad de contratos de suministro también influyen en los costos y la continuidad de las operaciones.
Para la minería chilena, la evolución del mercado de ácido sulfúrico dependerá de tres factores principales: la recuperación de las fundiciones nacionales, las condiciones comerciales de China y la estabilidad del transporte internacional de materias primas.
El récord de importaciones de 2025 evidencia que la dependencia externa ya no responde solamente a una diferencia estructural entre producción y consumo. También refleja la pérdida de capacidad efectiva de abastecimiento nacional en un momento en que el mercado internacional enfrenta restricciones y mayores costos.






