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Chile y Emiratos Árabes Unidos buscan ampliar comercio y cooperación energética en medio de tensión en Medio Oriente

Chile y Emiratos Árabes Unidos buscan fortalecer su cooperación económica y energética, en un contexto de tensiones geopolíticas que afectan el comercio y la seguridad en Medio Oriente.

Chile y Emiratos Árabes Unidos buscan ampliar comercio y cooperación energética en medio de tensión en Medio Oriente
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El canciller Francisco Pérez Mackenna se reunió en Nueva York con su par emiratí, Abdullah bin Zayed Al Nahyan, para abordar la relación económica bilateral, oportunidades en energía y comercio y la escalada geopolítica que afecta a la región.

Chile y Emiratos Árabes Unidos buscarán profundizar sus vínculos comerciales y económicos aprovechando la entrada en vigor de su Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA), en un escenario marcado además por las tensiones militares que afectan a Medio Oriente y a rutas estratégicas para el transporte mundial de energía. El tema fue abordado por el canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, y el ministro de Relaciones Exteriores emiratí, jeque Abdullah bin Zayed Al Nahyan, durante una reunión celebrada en Nueva York en el marco de la Semana de Alto Nivel de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas.

El encuentro tuvo dos ejes principales. Por una parte, las autoridades analizaron alternativas para ampliar la cooperación económica, especialmente en energía y comercio. Por otra, revisaron la situación geopolítica de Medio Oriente, donde la escalada de los conflictos ha afectado durante las últimas semanas el transporte marítimo, los mercados energéticos y la seguridad de los países del Golfo.

Pérez Mackenna expresó además la solidaridad de Chile por los ataques sufridos por Emiratos Árabes Unidos y sostuvo que la escalada regional representa un riesgo para la población civil, la estabilidad regional y la seguridad internacional. El Gobierno chileno reiteró su llamado al respeto del derecho internacional y a poner fin a la violencia.

Un acuerdo comercial vigente desde noviembre de 2025

El componente económico de la reunión ocurre menos de un año después de la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación Económica Integral entre Chile y Emiratos Árabes Unidos, vigente internacionalmente desde el 24 de noviembre de 2025.

El CEPA fue suscrito originalmente el 29 de julio de 2024 en Abu Dabi y se convirtió en el primer acuerdo comercial de Chile con un país de Medio Oriente. Al comenzar su aplicación, cerca del 97% de los productos chilenos obtuvo mejores condiciones de acceso al mercado emiratí, porcentaje que llegará aproximadamente al 98% conforme avance el calendario de desgravación. Para los productos provenientes de Emiratos Árabes Unidos, la cobertura llegará a cerca del 99,5%.

El acuerdo no se limita a rebajas arancelarias. Sus 21 capítulos incluyen materias vinculadas con servicios, reglas de origen, compras públicas, cadenas globales de valor, pequeñas y medianas empresas, economía digital y promoción de inversiones, entre otros ámbitos.

Para Chile, la apertura de ese mercado forma parte de una estrategia de diversificación que busca ampliar la presencia de empresas nacionales en los países del Golfo y generar nuevas fuentes potenciales de inversión.

Comercio bilateral creció 38% durante 2025

Las cifras muestran una recuperación significativa del intercambio durante el último año completo antes de la reunión.

El comercio entre Chile y Emiratos Árabes Unidos alcanzó US$320,7 millones en 2025, frente a US$232,2 millones registrados durante 2024, equivalente a un crecimiento cercano al 38%.

Pese al aumento, la relación comercial continúa siendo relativamente acotada frente al tamaño de ambas economías, una brecha que las autoridades buscan reducir mediante el nuevo marco comercial.

Pérez Mackenna sostuvo que Chile pretende ampliar sus vínculos económicos con los países del Golfo como parte de su estrategia para acceder a nuevos mercados para bienes y servicios. La reunión con Abdullah bin Zayed se suma al encuentro que el ministro chileno sostuvo a mediados de año con el ministro de Comercio Exterior de Emiratos Árabes Unidos, Thani Al Zeyoudi, también orientado a impulsar comercio e inversión.

Energía e inversiones entran en la agenda bilateral

La incorporación del sector energético en las conversaciones adquiere especial relevancia por el peso de Emiratos Árabes Unidos dentro de la economía del Golfo y por su capacidad de inversión internacional.

La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales ha identificado al país como un mercado relevante no solo por su demanda de bienes, alimentos y servicios, sino también por la presencia de grandes fondos de inversión y su posición dentro de la industria mundial de hidrocarburos.

Sin embargo, la reunión de Nueva York no incluyó el anuncio de nuevos proyectos de inversión ni acuerdos específicos en energía. Las conversaciones se concentraron en explorar oportunidades de cooperación y en utilizar el CEPA como plataforma para ampliar la relación económica.

Ese matiz resulta relevante: la existencia del acuerdo comercial mejora las condiciones de acceso al mercado y crea un marco institucional más amplio, pero no implica por sí misma inversiones comprometidas o nuevos negocios ejecutados.

La tensión regional añade un componente estratégico

El diálogo económico se produce además en un contexto particularmente complejo para Medio Oriente. Las tensiones militares han generado perturbaciones en las principales rutas marítimas de la región, incluyendo el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el transporte internacional de petróleo y gas.

Durante el fin de semana previo a la reunión entre los cancilleres, el tránsito de buques de materias primas por Ormuz descendió a 17 embarcaciones, frente a 37 una semana antes y muy por debajo de los niveles anteriores al actual conflicto regional. Las alteraciones en las rutas del Golfo han obligado a productores y operadores marítimos a modificar embarques y han elevado la atención de los mercados sobre la seguridad del suministro energético.

Para Chile, importador de combustibles y una economía expuesta a las variaciones internacionales del petróleo, una disrupción prolongada de los flujos energéticos del Golfo puede trasladarse a precios de importación, costos logísticos e inflación.

La reunión en Nueva York refleja así dos dimensiones de una relación que Santiago busca profundizar: la apertura de nuevas oportunidades comerciales y de inversión con las economías del Golfo y, al mismo tiempo, el seguimiento de una crisis geopolítica que puede tener efectos directos sobre los mercados mundiales de energía y transporte.