Ambos países firmaron los términos de referencia que servirán de base para negociar un acuerdo comercial. Chile también adoptó una posición más explícita sobre el Sáhara Occidental y anunció que promoverá oportunidades de inversión y comercio en ese territorio.
Chile y Marruecos dieron un nuevo paso para profundizar sus relaciones económicas y políticas tras una reunión entre sus cancilleres realizada el 21 de septiembre en Nueva York, en el marco de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas. El encuentro incluyó la firma de los términos de referencia para avanzar hacia la negociación de un Acuerdo de Libre Comercio y una definición de Santiago sobre el Sáhara Occidental: el Gobierno chileno expresó su apoyo a la soberanía marroquí sobre el territorio y anunció que buscará promover allí oportunidades de cooperación económica y comercial.
La reunión fue encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, en un año en que ambos países conmemoran 65 años de relaciones diplomáticas. Los vínculos oficiales se iniciaron en 1961, mientras que Marruecos abrió su embajada en Chile en 1996 y Chile instaló una representación residente en el país norteafricano en 1998. Desde 2019, ProChile también mantiene una oficina comercial en Rabat.
Primer paso formal hacia un Tratado de Libre Comercio
Uno de los principales resultados económicos de la reunión fue la suscripción de los términos de referencia que servirán para estructurar las futuras negociaciones comerciales. El documento no equivale todavía a un Tratado de Libre Comercio firmado ni significa que las conversaciones hayan concluido, sino que establece una base para avanzar hacia la negociación formal del acuerdo.
El proceso venía tomando forma durante 2026. En junio, autoridades comerciales de ambos países habían suscrito una declaración conjunta en Rabat con el objetivo de abrir conversaciones para crear un marco comercial más amplio para bienes, servicios e inversiones. La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) indicó entonces que, de concretarse, sería el primer Tratado de Libre Comercio de Chile con un país africano y también el primero de Marruecos con una economía latinoamericana.
La iniciativa forma parte de la estrategia chilena de ampliar destinos para sus exportaciones fuera de sus mercados tradicionales. Marruecos ofrece además una ubicación estratégica entre Europa, África y el Mediterráneo y cuenta con una población cercana a los 40 millones de habitantes, factores que las autoridades chilenas han identificado como una oportunidad para utilizar el mercado marroquí como plataforma de entrada hacia otras economías africanas.
Intercambio bilateral alcanzó US$80 millones en 2025
El comercio entre Chile y Marruecos sigue siendo reducido en comparación con los principales socios comerciales del país, pero registra una expansión de largo plazo. El intercambio bilateral pasó desde US$10,4 millones en 2003 hasta cerca de US$80,2 millones en 2025, con un crecimiento promedio anual de 9,7% durante ese período. Marruecos ocupó el puesto 67 entre los socios comerciales de Chile durante el año pasado.
En 2025, las exportaciones chilenas hacia el mercado marroquí alcanzaron US$16,6 millones, mientras que las importaciones sumaron US$63,7 millones. Un 77% de los embarques nacionales correspondió a alimentos, por un total de US$12,7 millones, con productos como nueces, pasas, mantequilla, filetes de jibia congelados y mejillones entre los principales envíos. En total, 62 empresas chilenas realizaron ventas al mercado marroquí durante ese año.
La presencia minera chilena en esos intercambios es todavía limitada. Las estadísticas de Subrei muestran que las exportaciones mineras hacia Marruecos alcanzaron alrededor de US$220.000 en 2025, sin exportaciones de cobre registradas ese año. En 2023, en cambio, los envíos mineros habían llegado a aproximadamente US$24 millones, de los cuales cerca de US$23 millones correspondieron a cobre.
Chile adopta una posición más explícita sobre el Sáhara Occidental
El comunicado bilateral incorporó además una definición de política exterior de mayor alcance. Chile declaró que apoya la soberanía de Marruecos sobre la totalidad del territorio que ese país reivindica, incluido el Sáhara Occidental, y calificó la propuesta de autonomía presentada por Rabat en 2007 como una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable.
La declaración va más allá de la fórmula utilizada por Chile en diciembre de 2024. En aquella oportunidad, durante una visita del entonces canciller Alberto van Klaveren a Rabat, Santiago había respaldado la resolución 2756 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y valorado los esfuerzos de Marruecos para avanzar hacia una solución política, pero el comunicado no incluía un apoyo explícito a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
El nuevo texto también recoge la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada el 31 de octubre de 2025. Esa resolución estableció la propuesta marroquí de autonomía como una base para las negociaciones y sostuvo que una autonomía efectiva podría constituir un resultado viable, al mismo tiempo que mantuvo como objetivo una solución política mutuamente aceptable que garantice la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental. El mandato de la misión de Naciones Unidas en la zona, MINURSO, quedó prorrogado hasta el 31 de octubre de 2026.
El estatus del territorio continúa siendo objeto de una disputa internacional. Naciones Unidas mantiene al Sáhara Occidental en su lista de Territorios No Autónomos desde 1963, mientras el proceso político enfrenta a Marruecos y al Frente Polisario. La ONU continúa promoviendo negociaciones para alcanzar una solución política y mantiene en terreno a MINURSO.
Cooperación económica en el territorio entra en la agenda bilateral
Junto con su definición diplomática, Chile incorporó una dimensión económica concreta. El Gobierno señaló que promoverá oportunidades de cooperación económica y comercial en la zona que Marruecos denomina “Sáhara marroquí”, con el objetivo de fortalecer inversiones, comercio y desarrollo productivo. El comunicado no detalló proyectos, empresas, montos de inversión ni sectores específicos involucrados, por lo que se trata por ahora de una orientación política y comercial y no de inversiones comprometidas.
La decisión se produce mientras Santiago y Rabat buscan transformar una relación económica todavía acotada en un vínculo de mayor escala. La firma de los términos de referencia abre ahora una etapa de negociación en la que deberán definirse materias como acceso a mercados, reducción de aranceles, reglas de origen, comercio de servicios, inversiones y otras disciplinas que eventualmente formarán parte del acuerdo.








