El trámite antimonopolio pendiente en China demorará algunos meses la formalización de la sociedad que desarrollará el proyecto de litio en Atacama. La iniciativa contempla una inversión superior a US$3.000 millones y mantiene como horizonte productivo el año 2032.
El desarrollo de Salares Altoandinos deberá esperar más de lo previsto para completar uno de sus últimos pasos regulatorios internacionales. La autorización antimonopolio en China para la asociación entre ENAMI y Rio Tinto, cuya resolución se esperaba originalmente entre julio y agosto de 2026, fue aplazada por algunos meses, retrasando el cierre formal de la transacción y la constitución plena del vehículo que deberá llevar adelante uno de los mayores proyectos de litio actualmente en preparación en Chile.
El vicepresidente ejecutivo de ENAMI, Juan Carlos Sáez, abordó la situación durante una exposición ante el Congreso y explicó que el procedimiento no ha sido rechazado, sino extendido en el tiempo. “Simplemente lo han retrasado; se suponía que se entregaría alrededor de julio o agosto. Creo que lo van a retrasar unos meses más”, señaló el ejecutivo.
La demora adquiere relevancia porque la aprobación china forma parte de las condiciones regulatorias necesarias para completar una transacción que entrega a Rio Tinto una participación controladora de 51% en Salares Altoandinos, mientras ENAMI conservará el 49%. La minera global comprometió además aportes en efectivo y activos por hasta US$425 millones, incluyendo tecnología de extracción directa de litio y financiamiento escalonado para estudios técnicos.
Chile ya autorizó la asociación
El retraso en China ocurre después de que la operación superara durante julio una instancia decisiva en Chile. La fiscalía nacional Económica autorizó sin condiciones la creación del joint venture entre ENAMI y Rio Tinto para desarrollar Salares Altoandinos, descartando que la operación pueda reducir sustancialmente la competencia en los mercados relacionados con litio y cobre.
La revisión local consideró los efectos de la asociación sobre la producción y comercialización de productos de litio, además de los vínculos estructurales que podría generar la operación entre participantes de la industria.
La autorización chilena cubre el vehículo empresarial encargado de desarrollar los salares Aguilar, Los Infieles, Grande y La Isla, todos ubicados en la Región de Atacama.
El paso pendiente en China, por tanto, no modifica la aprobación obtenida en Chile ni implica hasta ahora una revisión del diseño económico del proyecto. Sin embargo, sí introduce presión sobre el calendario de cierre de una operación que inicialmente debía completarse durante el primer semestre de 2026. El acuerdo vinculante firmado por ambas compañías en julio de 2025 establecía expresamente que la transacción quedaba sujeta a las autorizaciones regulatorias aplicables.
Una inversión superior a US$3.000 millones
Salares Altoandinos forma parte de la estrategia chilena para ampliar la producción de litio más allá de las actuales operaciones del Salar de Atacama y constituye uno de los proyectos de mayor escala que el Estado busca impulsar mediante asociaciones con capital y tecnología privados.
La inversión estimada para su desarrollo supera los US$3.000 millones, aunque la cifra definitiva dependerá de los resultados de ingeniería, estudios de prefactibilidad y factibilidad y de la configuración tecnológica que adopte el proyecto antes de una decisión final de inversión. (Reuters)
Rio Tinto tiene comprometidas contribuciones de hasta US$425 millones, en efectivo y activos, dentro de una estructura escalonada de financiamiento. Una parte de esos recursos permitirá financiar los estudios de prefactibilidad y trabajos posteriores mientras el proyecto avanza por las distintas etapas de evaluación de inversión.
La participación de la minera anglo-australiana también incorpora un componente tecnológico. El proyecto considera utilizar sistemas de extracción directa de litio (DLE), alternativa que busca recuperar el mineral desde salmueras mediante procesos distintos al esquema tradicional basado principalmente en grandes piscinas de evaporación.
Para Chile, la implementación industrial de este tipo de tecnología será uno de los elementos observados con mayor atención en los nuevos proyectos de salares, tanto por su desempeño productivo como por sus requerimientos de agua, energía, infraestructura y manejo de salmueras.
Producción apunta a 75.000 toneladas anuales
El cronograma actualmente considerado mantiene 2032 como referencia para el inicio de producción comercial.
La primera etapa contempla una capacidad aproximada de 35.000 toneladas anuales, seguida de un proceso de expansión que permitiría alcanzar 75.000 toneladas por año hacia el tercer año de operación.
De concretarse esa escala, Salares Altoandinos se convertiría en una nueva fuente relevante de oferta chilena dentro del mercado internacional del litio, en momentos en que el país busca incorporar nuevos distritos productivos y reducir la elevada concentración de la producción nacional en el Salar de Atacama.
La magnitud proyectada también explica la importancia de cerrar las autorizaciones regulatorias internacionales. La participación de una compañía global como Rio Tinto no sólo involucra capital y operación minera, sino también estructuras comerciales y corporativas que pueden requerir revisiones de competencia en distintas jurisdicciones.
El calendario pasa a ser la principal variable
Una vez completadas las autorizaciones pendientes, ENAMI y Rio Tinto podrán avanzar hacia el cierre de la operación y profundizar la etapa técnica del proyecto.
El desafío será determinar cuánto del retraso regulatorio puede absorberse sin modificar las etapas posteriores. Salares Altoandinos todavía debe recorrer un camino que incluye estudios de ingeniería, nuevas campañas de exploración y sondajes, definición tecnológica, evaluación ambiental y posteriormente una decisión final de inversión antes de iniciar construcción.
La postergación china ocurre además cuando Chile intenta acelerar una cartera de nuevos desarrollos de litio bajo esquemas de asociación público-privada. ENAMI fue mandatada para impulsar Salares Altoandinos, mientras otras iniciativas estatales avanzan paralelamente en distritos como Maricunga.
En ese contexto, la demora de algunos meses no altera por sí sola la viabilidad del proyecto, pero muestra cómo los cronogramas de las grandes inversiones mineras dependen cada vez más de procesos regulatorios que trascienden la jurisdicción donde se ubica físicamente el yacimiento.
Para Salares Altoandinos, la variable inmediata será ahora la fecha definitiva de la autorización china. Mientras ésta no se concrete, el proyecto seguirá avanzando en sus actividades preparatorias, pero el cierre corporativo de la asociación entre ENAMI y Rio Tinto permanecerá pendiente, agregando presión sobre una hoja de ruta que apunta a transformar a Atacama en uno de los principales polos de expansión futura del litio chileno.









