Industria Minera

Chuquicamata renueva 200 celdas de electrorrefinación y proyecta extender su vida útil hasta 15 años

Codelco implementa una innovadora solución en la Refinería de Chuquicamata que permitirá extender la vida útil de 200 celdas de electrorrefinación entre 10 y 15 años, mejorando eficiencia y seguridad.

 Chuquicamata renueva 200 celdas de electrorrefinación y proyecta extender su vida útil hasta 15 años
Seguir en Google

Codelco aplicó una solución de ingeniería en el Circuito 12 de la Refinería de Chuquicamata para recuperar infraestructura deteriorada sin recurrir al reemplazo completo de las celdas, apuntando a mejorar eficiencia, seguridad y continuidad operacional.

Codelco implementó en la Refinería de Chuquicamata una intervención sobre 200 celdas de electrorrefinación que permite recuperar infraestructura que había superado su vida útil, evitando el reemplazo integral de los equipos y proyectando extender su funcionamiento entre 10 y 15 años adicionales.

La solución fue aplicada en el denominado Circuito 12 de la refinería y aborda uno de los puntos críticos de la etapa final de producción de cobre refinado: mantener condiciones estables de operación en instalaciones sometidas permanentemente a electrolito, corriente eléctrica y exigencias mecánicas.

El proyecto combina modificaciones en conexiones hidráulicas, sistemas de sellado, aislación eléctrica e insertos monolíticos diseñados específicamente para restablecer la funcionalidad de las celdas.

Antes de avanzar a su implementación operacional, la alternativa fue sometida a pruebas piloto destinadas a validar su comportamiento técnico y determinar si era posible recuperar las instalaciones manteniendo los parámetros requeridos por el proceso electrometalúrgico.

Recuperar infraestructura en lugar de reemplazarla

El desafío que enfrentaba la Refinería de Chuquicamata estaba asociado al envejecimiento de las celdas y al riesgo de filtraciones de electrolito, una condición que puede afectar tanto la eficiencia de corriente como la integridad de los equipos y la seguridad del proceso.

La respuesta desarrollada por los equipos técnicos de Codelco cambia la lógica tradicional de sustitución completa por una estrategia de recuperación estructural y operacional del activo.

La diferencia es relevante desde el punto de vista económico. Una celda de electrorrefinación forma parte de una infraestructura industrial de alta exigencia, por lo que reemplazar grandes conjuntos implica obras, suministro de componentes, tiempos de intervención y potenciales impactos sobre la continuidad operacional.

Extender por una década o más la vida útil de instalaciones existentes permite distribuir las inversiones en periodos más largos y reducir la necesidad de intervenciones mayores, siempre que los parámetros de seguridad y desempeño sean equivalentes a los exigidos para la operación.

En Chuquicamata, la intervención apunta precisamente a recuperar variables críticas, entre ellas la eficiencia de corriente, calidad catódica y control de filtraciones.

El rol de la electrorrefinación en el cobre de alta pureza

La electrorrefinación corresponde a una de las etapas finales de la cadena metalúrgica del cobre.

En términos generales, los ánodos de cobre provenientes de fundición son sometidos a un proceso electroquímico donde el metal se disuelve y posteriormente se deposita sobre cátodos, permitiendo obtener cobre de elevada pureza comercial.

El desempeño de las celdas es determinante para mantener estabilidad eléctrica, hidráulica y química dentro del circuito.

Una pérdida de aislamiento, problemas en conexiones o filtraciones pueden reducir la eficiencia del sistema y elevar los requerimientos de mantenimiento, además de generar riesgos para equipos y trabajadores.

Por ello, la renovación de las 200 unidades del Circuito 12 no constituye únicamente una intervención estructural. Su efecto se vincula directamente con la confiabilidad de una instalación estratégica dentro del proceso de refinación de cobre.

Una solución desarrollada entre operación, mantenimiento e innovación

El proyecto involucró distintas áreas de la División Chuquicamata, incluyendo Operaciones, Ingeniería de Procesos, Mantenimiento, Abastecimiento y equipos corporativos relacionados con innovación y tecnología.

También participó la empresa Sunwest como socio tecnológico en el desarrollo de la solución.

La integración de especialidades permitió abordar simultáneamente variables estructurales, hidráulicas y eléctricas, evitando tratar el deterioro de las celdas como un problema aislado.

Ese enfoque resulta especialmente relevante en activos industriales de larga vida, donde parte importante de las oportunidades de productividad no necesariamente proviene de construir nuevas instalaciones, sino de recuperar capacidad disponible mediante ingeniería, automatización, mantenimiento predictivo o rediseño de componentes.

Para Codelco, esta estrategia adquiere una dimensión adicional considerando que varias de sus principales operaciones deben compatibilizar proyectos de expansión y transformación minera con la preservación de infraestructura existente.

Chuquicamata se encuentra precisamente en ese proceso. La histórica operación ubicada al norte de Calama está avanzando desde el modelo de explotación a rajo abierto hacia una estructura productiva crecientemente basada en minería subterránea.

Mantener operativas y competitivas las instalaciones aguas abajo resulta, por tanto, una pieza necesaria para acompañar esa transformación.

Entre 10 y 15 años adicionales de operación

Uno de los datos centrales del proyecto es la expectativa de prolongar la vida útil de las celdas intervenidas por al menos 10 años y potencialmente hasta 15 años.

La extensión representa una alternativa de gestión de activos que puede disminuir la presión por reposiciones completas y postergar desembolsos asociados a grandes renovaciones de infraestructura.

No se ha divulgado una cifra específica de ahorro económico vinculada a la intervención, por lo que su impacto financiero todavía no puede cuantificarse públicamente.

Sin embargo, desde la perspectiva operacional, prolongar el servicio de 200 celdas manteniendo los estándares del proceso significa preservar capacidad instalada y reducir exposición a intervenciones mayores.

La experiencia también genera información técnica que podría ser utilizada para analizar la recuperación de instalaciones similares en otros circuitos de refinación.

Innovación aplicada a una infraestructura minera madura

La solución desarrollada en Chuquicamata fue presentada en Copper 2025, conferencia internacional realizada en Phoenix, Estados Unidos, donde el equipo expuso la metodología utilizada y los resultados obtenidos durante su aplicación.

Más allá de la presentación internacional, el interés industrial está en la capacidad de trasladar este tipo de soluciones a otros activos envejecidos.

La minería chilena enfrenta un ciclo en el que buena parte de sus operaciones debe aumentar productividad en instalaciones que acumulan décadas de servicio. En ese escenario, la ingeniería orientada a extender vida útil puede convertirse en una herramienta complementaria a las grandes inversiones de expansión.

El desafío consiste en hacerlo sin sacrificar seguridad, confiabilidad ni calidad del producto final.

Chuquicamata está probando esa lógica en uno de sus procesos metalúrgicos críticos: recuperar infraestructura existente mediante modificaciones técnicas específicas, reducir la necesidad de sustituciones completas y mantener el desempeño requerido para producir cobre refinado.

Si los resultados observados en el Circuito 12 se sostienen durante los próximos años, el modelo podría adquirir relevancia más allá de las 200 celdas ya intervenidas y convertirse en una referencia para la gestión de activos de larga vida en refinerías y plantas metalúrgicas.