
Chilean Cobalt recibió una nueva carta de interés no vinculante para financiar La Cobaltera y El Cofre, en el norte de Chile. El paquete contempla deuda a un plazo de hasta 15 años y refuerza una estrategia que incorpora a Glencore como comprador de la futura producción.
Chilean Cobalt Corp. abrió una nueva etapa en la búsqueda de financiamiento para sus proyectos de cobalto y cobre La Cobaltera y El Cofre, luego de recibir una carta de interés del Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM Bank) que considera un potencial paquete de deuda de hasta US$375 millones, con un plazo de hasta 15 años.
El instrumento es todavía no vinculante y no constituye una aprobación definitiva de crédito. Sin embargo, eleva el monto que la agencia estadounidense está dispuesta a evaluar respecto de la propuesta anterior, que alcanzaba US$317,4 millones, incorporando la actualización del plan de desarrollo de los activos de la compañía en el norte de Chile.
El movimiento adquiere relevancia para la minería chilena porque conecta directamente recursos nacionales de cobre y cobalto con la estrategia estadounidense de asegurar cadenas de suministro de minerales críticos fuera de circuitos dominados por China.
La compañía pretende presentar durante 2027 la solicitud formal y los antecedentes requeridos para avanzar hacia una eventual operación financiera definitiva.
De US$317,4 millones a US$375 millones
La nueva carta reemplaza al instrumento anterior por US$317,4 millones, cuya vigencia había concluido después de utilizar la extensión permitida dentro del procedimiento de EXIM Bank.
Chilean Cobalt presentó posteriormente una nueva solicitud, esta vez considerando un monto mayor asociado a la actualización de su plan de desarrollo para La Cobaltera y El Cofre.
La diferencia implica un incremento de aproximadamente US$57,6 millones, equivalente a cerca de 18% respecto del monto contemplado originalmente.
El potencial financiamiento se canalizaría bajo el China and Transformational Exports Program (CTEP), mecanismo estadounidense orientado a respaldar actividades consideradas estratégicas frente a la competencia internacional en sectores como minerales críticos, tecnologías avanzadas e infraestructura industrial.
El esquema podría considerar condiciones especiales dependiendo de la evaluación técnica, financiera, legal y comercial de la iniciativa.
En una etapa anterior, el financiamiento potencial de US$317 millones había sido dimensionado para cubrir hasta alrededor del 80% de los costos de construcción y desarrollo de la primera fase de La Cobaltera bajo una estructura referencial de deuda y capital.
La ampliación hasta US$375 millones refleja ahora un plan que considera conjuntamente La Cobaltera y El Cofre y una estrategia de desarrollo más extensa.
La Cobaltera y El Cofre apuntan a reactivar un distrito histórico
Los activos están ubicados en el histórico distrito minero de San Juan, en el norte de Chile, una zona reconocida por mineralización de cobre y cobalto.
La relevancia geológica del distrito radica especialmente en el cobalto. A diferencia de gran parte de la producción mundial, donde el metal se obtiene como subproducto de operaciones de cobre o níquel, el área donde trabaja Chilean Cobalt corresponde a uno de los distritos asociados a mineralización primaria de este elemento.
La empresa ha concentrado su estrategia inicial en La Cobaltera, incorporando posteriormente a El Cofre dentro de una plataforma de desarrollo distrital.
El avance hacia construcción dependerá, no obstante, de completar estudios técnicos, ingeniería, permisos, financiamiento y las restantes etapas propias del desarrollo minero.
El potencial respaldo de EXIM Bank no elimina esas condiciones. Una carta de interés únicamente establece que el banco está dispuesto a evaluar una eventual estructura de financiamiento bajo determinados parámetros.
La aprobación final requiere completar los procesos de debida diligencia, evaluación crediticia y cumplimiento de las políticas y requisitos del organismo estadounidense.
Glencore asegura una salida comercial para la producción
Uno de los componentes centrales del proyecto es el acuerdo alcanzado entre Chilean Cobalt y Glencore.
La minera y comercializadora internacional obtuvo un derecho exclusivo e irrevocable para adquirir hasta el 100% de los productos que contengan cobre y/o cobalto provenientes de La Cobaltera y El Cofre, además de otros materiales, metales o subproductos generados durante la vida de las operaciones.
La estructura entrega a Chilean Cobalt una contraparte comercial de escala global para colocar su futura producción y reduce uno de los riesgos habituales enfrentados por proyectos mineros en fase de desarrollo: asegurar compradores antes de comprometer grandes inversiones de capital.
El acuerdo también contempla que la mayor parte de los productos intermedios de cobre y cobalto eventualmente comercializados con Glencore sean enviados a Estados Unidos para procesamiento y refinación.
Ese punto resulta particularmente relevante dentro de la evaluación de EXIM Bank.
La lógica del financiamiento estadounidense no está centrada exclusivamente en desarrollar una mina en Chile, sino en integrar la producción chilena con capacidad industrial y cadenas de suministro vinculadas al mercado norteamericano.
Minerales críticos y seguridad de suministro
El cobalto ocupa una posición estratégica por su utilización en determinadas químicas de baterías de ion-litio, superaleaciones, componentes electrónicos y aplicaciones aeroespaciales y de defensa.
El cobre, en tanto, mantiene un papel transversal en electrificación, redes eléctricas, generación renovable, almacenamiento energético, vehículos eléctricos y ampliación de infraestructura digital.
La estrategia estadounidense busca aumentar el acceso a ambos minerales mediante proveedores geopolíticamente confiables, reducir concentraciones excesivas en algunas etapas de procesamiento y fortalecer capacidades productivas dentro de Estados Unidos.
En ese contexto, Chile aparece como una jurisdicción especialmente atractiva.
El país ya es uno de los principales productores mundiales de cobre, pero su producción comercial de cobalto es actualmente reducida respecto de su potencial geológico. La eventual reactivación de distritos históricos podría abrir una línea adicional dentro de la minería nacional orientada a minerales críticos.
Para Chile, el atractivo industrial estaría precisamente en evitar que esa oportunidad se limite únicamente a la extracción.
El desarrollo de nuevos proyectos puede generar demanda por ingeniería, perforación, construcción, servicios especializados, energía, agua, transporte, procesamiento de minerales y proveedores tecnológicos, dependiendo de la escala finalmente definida.
Hasta 100% de determinados costos podría ser elegible
Además del programa CTEP, Chilean Cobalt continúa evaluando una potencial estructura bajo la Supply Chain Resiliency Initiative de EXIM Bank.
Ese mecanismo permite considerar financiamiento para proyectos internacionales de minerales críticos cuando existe una relación de suministro de largo plazo con compañías estadounidenses y cuando la producción será utilizada en Estados Unidos.
Bajo determinadas condiciones, hasta el 100% de los gastos de capital elegibles de un proyecto podría potencialmente ser financiado, dependiendo especialmente de la proporción de producción comprometida con clientes estadounidenses y del cumplimiento del resto de los requisitos.
Entre las condiciones se encuentra que los minerales sean utilizados en Estados Unidos para fabricar productos dentro de ese país y que los proyectos no estén controlados por empresas chinas ni dependan de determinadas tecnologías provenientes de China.
La estructura que Chilean Cobalt está intentando construir —extracción en Chile, comercialización mediante Glencore y procesamiento vinculado a Estados Unidos— apunta directamente hacia ese modelo.
El financiamiento aún debe superar la etapa decisiva
El monto de US$375 millones no representa recursos aprobados ni disponibles actualmente.
Chilean Cobalt deberá presentar la solicitud formal y los antecedentes de respaldo durante 2027, tras lo cual EXIM Bank deberá desarrollar su proceso de análisis financiero, técnico y de riesgo antes de adoptar cualquier decisión definitiva.
La nueva carta de interés, sin embargo, mantiene abierta una alternativa de financiamiento de largo plazo poco habitual para proyectos mineros junior y sitúa a La Cobaltera y El Cofre dentro de una discusión geopolítica que supera ampliamente la escala de ambos activos.
Para la minería chilena, el caso también muestra un cambio en la lógica de inversión internacional en minerales críticos: el acceso al financiamiento comienza a estar cada vez más vinculado a quién compra el mineral, dónde será procesado y qué cadena industrial busca abastecer.
Si Chilean Cobalt logra transformar la carta de interés en financiamiento definitivo, el proyecto podría convertirse en una de las experiencias más visibles de integración entre recursos minerales chilenos y las nuevas políticas estadounidenses de seguridad de suministro de cobre y cobalto.






