Los sindicatos de Trabajadores de Minera Esperanza y Distrito Centinela rechazaron la última oferta de la compañía. La votación tuvo una participación del 100% de los socios habilitados y mantiene abierto un período legal para alcanzar un acuerdo antes de una eventual paralización.
La negociación colectiva en Minera Centinela entró en una fase decisiva luego de que el 98,73% de los trabajadores participantes votara a favor de la huelga, en un proceso conjunto desarrollado por los sindicatos de Trabajadores de Minera Esperanza y de Trabajadores Distrito Centinela.
La votación, realizada tras el rechazo de la última oferta de la compañía, registró una participación del 100% de los socios habilitados para sufragar. Las organizaciones representan a cerca de 730 trabajadores de la operación cuprífera ubicada en la Región de Antofagasta.
El resultado entrega respaldo formal a una eventual paralización, pero no significa que la huelga comience inmediatamente. El procedimiento de negociación colectiva establecido por la legislación chilena mantiene abierta una instancia para que empresa y trabajadores continúen buscando un acuerdo.
El principal punto de controversia planteado por las organizaciones sindicales corresponde a diferencias en remuneraciones y beneficios que, sostienen, existen respecto de trabajadores pertenecientes a otra organización sindical que desempeñan funciones equivalentes dentro de la minera.
La igualdad salarial concentra el conflicto
La negociación tiene una característica particular: los sindicatos de Minera Esperanza y Distrito Centinela están desarrollando conjuntamente el proceso frente a Minera Centinela.
Las organizaciones han concentrado sus demandas en el principio de igual remuneración y beneficios para trabajadores que realizan funciones equivalentes, cuestionando la existencia de diferencias asociadas a la organización sindical a la que pertenecen.
Tras recibir la última oferta empresarial durante septiembre, las directivas determinaron llevar la propuesta a votación de sus bases. El resultado dejó una mayoría ampliamente favorable a la huelga y elevó la presión sobre las conversaciones que puedan desarrollarse durante los próximos días.
Los sindicatos también han señalado que cuentan con planes de contingencia frente a la posibilidad de que la negociación concluya sin acuerdo.
Desde la compañía, en tanto, la posición pública ha sido mantener el proceso dentro de los mecanismos establecidos para una negociación colectiva reglada y continuar las conversaciones con los trabajadores en busca de una salida que considere los intereses de las partes.
Qué ocurre después de aprobar una huelga
La legislación laboral establece una secuencia específica después de que los trabajadores aprueban una huelga.
El Código del Trabajo dispone que, una vez aprobada, la huelga debe hacerse efectiva a partir del inicio de la jornada correspondiente al quinto día siguiente a la votación, siempre que no se active previamente el mecanismo de mediación contemplado por la normativa.
Dentro de los cuatro días siguientes a la aprobación, cualquiera de las partes puede solicitar una mediación obligatoria ante la Inspección del Trabajo.
Si ese mecanismo es requerido, el inicio de la huelga queda suspendido mientras se desarrolla la mediación. El Inspector del Trabajo dispone inicialmente de cinco días hábiles para intentar acercar posiciones y facilitar un acuerdo.
Empresa y sindicatos pueden además acordar extender esa gestión por hasta otros cinco días hábiles.
Por esta razón, el respaldo de 98,73% obtenido por las organizaciones constituye una señal relevante dentro de la negociación, pero todavía no equivale a una detención efectiva de las operaciones de Centinela.
Centinela produjo 240.400 toneladas de cobre en 2025
El conflicto laboral adquiere relevancia industrial por el peso de Centinela dentro de la cartera productiva de Antofagasta Minerals.
La operación está ubicada en la Región de Antofagasta y explota depósitos de sulfuros y óxidos. Produce concentrados de cobre con contenidos de oro y plata, concentrado de molibdeno y cátodos de cobre mediante procesos de extracción por solventes y electroobtención.
Durante 2025, Centinela produjo 240.400 toneladas de cobre, un incremento de 7% respecto del año anterior. La producción de oro alcanzó 156.500 onzas.
Para 2026, la proyección de producción de la operación se encuentra entre 195.000 y 215.000 toneladas de cobre, mientras que la estimación para oro se sitúa entre 155.000 y 165.000 onzas.
Centinela pertenece en un 70% a Antofagasta Minerals, mientras que el 30% restante corresponde a Marubeni Corporation.
El peso de la faena dentro de la producción del grupo convierte la evolución de la negociación colectiva en un asunto que trasciende el ámbito laboral. Una paralización efectiva podría adquirir incidencia operacional dependiendo de su duración y alcance, aunque en esta etapa todavía no corresponde anticipar efectos sobre los niveles de producción.
La negociación coincide con la expansión de Centinela
El proceso laboral ocurre además mientras el distrito atraviesa uno de sus mayores ciclos de inversión y expansión.
Antofagasta Minerals desarrolla el Segundo Concentrador de Centinela, iniciativa destinada a incorporar aproximadamente 95.000 toneladas diarias adicionales de capacidad de procesamiento. La nueva planta será alimentada principalmente por los depósitos Esperanza Sur y Encuentro Sulfuros.
Una vez en régimen, el proyecto contempla una producción adicional aproximada de 144.000 toneladas anuales de cobre, además de unas 130.000 onzas de oro y 3.500 toneladas de molibdeno, equivalentes en conjunto a alrededor de 170.000 toneladas de cobre equivalente al año.
Durante 2025, Centinela registró desembolsos de capital por US$2.478,1 millones, de los cuales US$1.327,1 millones estuvieron asociados al proyecto del Segundo Concentrador.
Al cierre de ese año, la iniciativa superaba el 50% de avance y su construcción mantenía como horizonte 2027, seguida por las etapas de puesta en marcha y escalamiento operacional.
La expansión incorpora además automatización y nuevas tecnologías de procesamiento, incluyendo equipos de molienda de alta presión y flotas mineras autónomas. La operación utiliza agua de mar sin desalar en sus procesos y Antofagasta Minerals proyecta integrar la nueva infraestructura al desarrollo de largo plazo del distrito.
Una negociación bajo observación de la industria
La magnitud de Centinela y el programa de crecimiento actualmente en construcción aumentan la atención sobre las conversaciones laborales.
Para Antofagasta Minerals, 2026 ya contemplaba vencimientos de contratos colectivos en distintas operaciones, incluidos tres procesos correspondientes a Centinela. El escenario obliga a compatibilizar la continuidad operacional con negociaciones que involucran remuneraciones, beneficios y condiciones laborales en un período de fuerte ejecución de capital.
Para los sindicatos de Esperanza y Distrito Centinela, el resultado de la votación fortalece su posición negociadora al mostrar un respaldo prácticamente unánime de las bases. Para la empresa, los próximos días mantienen abierta la posibilidad de evitar una paralización mediante conversaciones directas o a través del procedimiento de mediación laboral.
El punto inmediato a observar será, por tanto, si alguna de las partes solicita la mediación obligatoria y si esa instancia consigue acercar posiciones.
Mientras ese procedimiento no concluya, la aprobación de la huelga debe entenderse como una etapa formal de la negociación colectiva y no como una interrupción ya iniciada en la producción de Minera Centinela. La evolución del conflicto será especialmente relevante por tratarse de una operación que produjo más de 240.000 toneladas de cobre el año pasado y que actualmente concentra una de las mayores expansiones mineras en ejecución en Chile.









