Industria Minera

Codelco posterga Andes Norte hasta 2029 y refuerza monitoreo por sismicidad profunda en El Teniente

Codelco retrasa el proyecto Andes Norte hasta 2029 debido a un fenómeno geomecánico en El Teniente, lo que plantea nuevos desafíos para la minería profunda y el empleo en la región.

Codelco posterga Andes Norte hasta 2029 y refuerza monitoreo por sismicidad profunda en El Teniente
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La estatal enfrenta un fenómeno geomecánico emergente en profundidad que obligó a detener el desarrollo de Andes Norte. El proyecto presenta cerca de 80% de avance y su reprogramación abre desafíos para la continuidad productiva, el empleo contratista y el futuro de la minería profunda en la principal división subterránea de Codelco.

Codelco profundizó ante la Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputadas y Diputados los antecedentes técnicos que llevaron a suspender el proyecto Andes Norte en División El Teniente y confirmó que su desarrollo quedó postergado hasta 2029, mientras avanzan estudios geomecánicos, nueva instrumentación y alternativas tecnológicas destinadas a reducir la exposición de trabajadores en zonas de mayor profundidad.

La decisión responde a la identificación de un fenómeno de sismicidad profunda con características distintas a los riesgos tradicionalmente administrados en la operación, una situación especialmente relevante para el futuro de El Teniente debido a que sus proyectos estructurales avanzan hacia sectores cada vez más profundos del yacimiento.

La estatal había suspendido preventivamente el desarrollo y construcción de Andes Norte el 4 de agosto de 2026. El proyecto registra aproximadamente un 80% de avance, por lo que su postergación tiene efectos que van más allá de una paralización temporal: obliga a revisar criterios de diseño, secuencias de explotación, monitoreo geomecánico y niveles de automatización antes de retomar su desarrollo.

Un nuevo desafío geomecánico para El Teniente

La minería subterránea de El Teniente ha operado durante décadas bajo condiciones de sismicidad inducida asociadas a la explotación mediante métodos de hundimiento masivo. Sin embargo, el avance hacia mayores profundidades incrementa las tensiones presentes en el macizo rocoso y plantea condiciones que requieren sistemas de control más sofisticados.

Los análisis realizados en el distrito identificaron entre 18 y 20 planos sísmicos caracterizados en profundidad, de los cuales uno permanece activo en las cercanías de los frentes asociados a Andes Norte.

Para profundizar el conocimiento sobre ese comportamiento, Codelco desarrolla sondajes de aproximadamente 900 metros de profundidad, en los que contempla instalar 36 geófonos, seis de ellos ya operativos, además de unos 4.000 metros de fibra óptica destinada a reforzar la capacidad de observación del macizo rocoso.

El objetivo es obtener información de mayor resolución sobre la evolución de las tensiones y los eventos sísmicos antes de definir las condiciones bajo las cuales Andes Norte podría reanudar su construcción y posteriormente incorporarse al sistema productivo de El Teniente.

La situación instala además una discusión de alcance mayor para la minería chilena. Los grandes yacimientos envejecidos deben acceder progresivamente a reservas ubicadas a mayor profundidad, donde aumentan la presión de roca, las temperaturas, los requerimientos de ventilación y la complejidad geomecánica.

Andes Norte se desplaza hasta 2029

Andes Norte forma parte de la cartera de proyectos estructurales destinada a sostener la producción futura de División El Teniente. Su avance cercano al 80% hacía prever una incorporación progresiva de mineral, pero el nuevo escenario obliga a extender los plazos.

La planificación expuesta por la compañía sitúa ahora el proyecto hacia 2029, período durante el cual deberán madurar tanto los estudios geomecánicos como las soluciones tecnológicas y de automatización.

Andes Norte contemplaba aportar cerca de 23.000 toneladas de cobre fino durante sus primeros tres años de desarrollo productivo, comenzando aproximadamente con 1.000 toneladas el primer año y avanzando progresivamente hacia una capacidad de extracción de 35.000 toneladas diarias de mineral, con una ley estimada de 0,99% de cobre.

El efecto principal, por ahora, corresponde a un desplazamiento temporal de producción y no a una pérdida de reservas minerales.

La diferencia es relevante para la planificación de Codelco. El Teniente mantiene una producción del orden de 300.000 toneladas de cobre fino anuales, por lo que retrasar la entrada de nuevas áreas obliga a administrar con mayor precisión la capacidad disponible en otros sectores del yacimiento.

US$6.000 millones en proyectos bajo una nueva mirada técnica

El problema detectado en profundidad también obliga a observar en conjunto la cartera estructural de El Teniente, que representa inversiones por aproximadamente US$6.000 millones.

Andesita, otro proyecto que registra cerca de 80% de avance, permanece paralizado y podría adquirir un papel relevante en el desarrollo de soluciones para minería profunda con menor presencia humana.

Diamante, en cambio, continúa su construcción y mantiene como referencia el inicio de producción en diciembre de 2027.

Recursos Norte también enfrenta restricciones operacionales mientras avanzan evaluaciones destinadas a determinar cómo incorporar sus reservas al plan minero. Entre las alternativas analizadas aparece una ampliación futura del rajo abierto existente, con una referencia productiva del orden de 20.000 toneladas diarias, hacia 2034.

La combinación de estos proyectos evidencia la magnitud del desafío. El problema no consiste únicamente en recuperar un frente determinado, sino en asegurar que la secuencia completa de expansión subterránea pueda avanzar bajo condiciones geomecánicas compatibles con los nuevos niveles de profundidad.

Impacto laboral: 2.400 trabajadores bajo evaluación

La suspensión de Andes Norte también tiene un componente laboral relevante.

Las obras involucraban aproximadamente 3.100 trabajadores. Cerca de 700 correspondían a contratos cuya finalización ya estaba programada entre julio y agosto, mientras que alrededor de 2.400 trabajadores restantes quedan directamente vinculados al proceso de reorganización generado por la postergación.

Codelco evalúa ocho proyectos internos capaces de absorber inicialmente entre 600 y 800 trabajadores, buscando redistribuir parte de las capacidades presentes en Andes Norte hacia otras iniciativas de la división.

El proceso también afecta a las empresas contratistas que participan en construcción y desarrollo minero, un segmento especialmente sensible frente a modificaciones relevantes en los cronogramas de inversión.

Como resguardo frente a las obligaciones laborales y contractuales, la estatal mantiene más de US$30 millones en boletas de garantía asociadas a compañías contratistas, mientras se revisan contratos y las condiciones derivadas de la suspensión.

El impacto sobre proveedores y empleo será uno de los puntos que continuará observando la industria, considerando el peso económico que poseen los proyectos estructurales de El Teniente para la Región de O'Higgins.

Automatización gana espacio en la minería profunda

La postergación de Andes Norte también acelera un cambio tecnológico que las operaciones subterráneas vienen desarrollando desde hace años: disminuir la exposición directa de personas en sectores de mayor riesgo.

Automatización de equipos, operación remota, instrumentación geotécnica, fibra óptica, sensores sísmicos y capacidad de procesamiento de datos pasan a convertirse en componentes cada vez más relevantes de la infraestructura minera.

En ese escenario, el desafío para Codelco será encontrar un equilibrio entre continuidad productiva y seguridad operacional sin comprometer el acceso de largo plazo a las reservas profundas de El Teniente.

La minería por hundimiento permite explotar grandes volúmenes de mineral a costos competitivos, pero el comportamiento del macizo rocoso adquiere mayor complejidad a medida que aumenta la profundidad. El conocimiento acumulado durante décadas debe complementarse ahora con instrumentación capaz de detectar cambios que antes resultaban difíciles de observar.

Una decisión que trasciende a Andes Norte

El Teniente no es solamente una de las principales operaciones de Codelco. Su continuidad constituye una pieza central para sostener la producción futura de la estatal en un período marcado por grandes necesidades de inversión y por la presión de recuperar niveles de producción.

La postergación de Andes Norte hasta 2029 introduce una variable adicional en ese escenario, pero también redefine cómo deberá abordarse la siguiente etapa de explotación del yacimiento.

El foco estará puesto en la información que entregue la nueva red de monitoreo, en la evolución del plano sísmico activo identificado en profundidad y en la capacidad de los equipos técnicos para transformar esos antecedentes en nuevos diseños y controles operacionales.

Para la minería chilena, lo que ocurra en El Teniente será seguido de cerca. El desafío de explotar yacimientos cada vez más profundos no es exclusivo de Codelco, y las soluciones que surjan de esta etapa —desde monitoreo geomecánico hasta automatización y operación remota— pueden terminar definiendo nuevos estándares para proyectos subterráneos de gran escala.