
La estatal prepara una mayor apertura de sus cifras operacionales, mientras revisa participaciones y busca mecanismos para atraer capital, tecnología y compartir riesgos sin aumentar su endeudamiento.
Codelco prepara un cambio relevante en la forma de exponer su desempeño al mercado. El presidente del directorio, Bernardo Fontaine, anunció que la corporación comenzará a publicar resultados y generación de caja por división, con el objetivo de identificar con mayor precisión qué operaciones generan valor, cuáles presentan brechas y dónde deberán concentrarse los esfuerzos de recuperación.
La medida forma parte del plan que la nueva administración está diseñando para enfrentar los desafíos productivos, financieros y operacionales de la estatal. Junto con aumentar la transparencia, la hoja de ruta considera priorizar inversiones, revisar activos y participaciones, y ampliar las asociaciones con compañías privadas para desarrollar proyectos sin cargar todo el financiamiento sobre el balance de Codelco.
Fontaine situó el desafío en una cartera de inversiones cercana a US$34.000 millones, volumen que, a su juicio, no puede financiarse exclusivamente con recursos propios ni mediante un aumento sostenido de la deuda. Bajo ese escenario, la corporación busca establecer dónde asignar capital, qué proyectos deben avanzar primero y qué fórmulas de asociación pueden permitir incorporar recursos, capacidades tecnológicas y distribución de riesgos.
Resultados división por división
Uno de los cambios más visibles será la apertura del desempeño financiero de las distintas operaciones mineras.
Hasta ahora, Codelco entrega información consolidada y datos operacionales por faena, incluyendo producción y costos, pero la nueva administración pretende avanzar hacia una lectura más detallada de la caja que genera cada división y de la rentabilidad de sus distintas áreas de negocio.
“Vamos ahora a ir publicando, por ejemplo, cuál es el resultado verdadero, cuánta caja genera cada división”, anticipó Fontaine.
El objetivo es hacer comparables operaciones que enfrentan condiciones geológicas, productivas y de infraestructura distintas y, al mismo tiempo, determinar dónde se concentran los principales problemas de competitividad.
La señal adquiere especial relevancia porque Codelco administra activos con realidades muy diferentes: Chuquicamata se encuentra en plena transición y expansión de su operación subterránea; Salvador continúa el ramp-up de Rajo Inca; El Teniente desarrolla proyectos para extender su explotación en profundidad; mientras otras divisiones enfrentan desafíos vinculados a mantenimiento, disponibilidad de mineral, continuidad operacional y costos.
Los últimos resultados disponibles muestran la magnitud de esas presiones. Durante el primer trimestre de 2026, la producción consolidada de cobre llegó a 300 mil toneladas, una caída interanual de 7,5%, mientras el costo directo C1 aumentó desde 210,7 a 231,8 centavos de dólar por libra. En el mismo período, las inversiones alcanzaron US$1.200 millones.
La presión por recuperar continuidad y costos
La discusión no se limita a cuánto produce Codelco, sino también a cuánto cuesta producir y cuánto capital requiere para mantener sus operaciones y proyectos estructurales.
Fontaine ha planteado que la corporación enfrenta una “crisis de desempeño”, asociada a interrupciones operacionales, mantenimiento, planificación y ejecución de inversiones. La administración busca instalar como criterio central que las divisiones no sean evaluadas únicamente por tonelaje, sino también por su capacidad efectiva de generar retornos.
El desafío financiero sigue siendo significativo. Al 31 de marzo de 2026, la deuda financiera bruta de la estatal alcanzaba US$27.400 millones, mientras la deuda financiera neta se situaba en US$24.700 millones. La relación entre deuda neta y Ebitda ajustado de los últimos doce meses mejoró hasta 3,3 veces, frente a 4,4 veces en igual fecha del año anterior.
La mejora de resultados financieros durante el primer trimestre estuvo fuertemente favorecida por el precio del cobre. Codelco registró ingresos por US$5.000 millones, 19,1% superiores a los del primer trimestre de 2025, mientras el Ebitda ajustado aumentó 59%, hasta US$2.143 millones.
Sin embargo, el aumento de los costos unitarios y la menor producción muestran que el buen escenario de precios no elimina la necesidad de recuperar productividad.
Más asociaciones con empresas privadas
El segundo eje que toma fuerza es la participación privada en proyectos específicos.
La fórmula que evalúa Codelco no apunta a transferir la propiedad de la corporación, sino a generar asociaciones que permitan incorporar capital, tecnología y compartir riesgos en determinadas iniciativas.
La estatal ya cuenta con varios modelos de cooperación de este tipo. Durante 2026 firmó un memorándum de entendimiento con Rio Tinto orientado a explorar colaboración en proyectos mineros de gran escala, gestión de proyectos, excelencia operacional y optimización de la cadena de suministro. Además, avanza la integración minera entre División Andina y Los Bronces de Anglo American, iniciativa que proyecta elevar la producción conjunta en alrededor de 120 mil toneladas de cobre anuales entre 2030 y 2051.
Fontaine también adelantó que Codelco se encuentra próxima a concretar un acuerdo con Pucobre vinculado al proyecto Tovaku, reforzando la estrategia de utilizar asociaciones como una herramienta para desarrollar activos sin depender exclusivamente de deuda corporativa.
El planteamiento abre una discusión que puede tener efectos sobre toda la industria minera chilena. Codelco posee una cartera de recursos y proyectos de enorme escala, pero enfrenta restricciones financieras y una intensa necesidad de inversión simultánea en continuidad operacional, expansión, seguridad, mantenimiento e infraestructura.
Venta de participaciones bajo evaluación
La revisión también alcanzará algunas participaciones que Codelco mantiene en otras compañías.
La administración busca comparar económicamente dos alternativas: conservar esos activos y seguir recibiendo sus retornos, o vender determinadas participaciones y destinar esos recursos directamente al desarrollo de proyectos propios.
Fontaine indicó que este análisis debería estar avanzado hacia noviembre, aunque precisó que la decisión no pasa por desprenderse automáticamente de activos, sino por determinar qué alternativa entrega mayor valor a la corporación.
La diferencia es relevante. En un escenario de alta inversión requerida, un activo rentable puede seguir siendo estratégico, pero también puede representar una fuente de capital para proyectos con una rentabilidad potencial superior dentro de las propias divisiones de Codelco.
Una nueva vara para medir el desempeño de la estatal
La publicación de resultados por división puede convertirse en uno de los cambios de gestión más sensibles para la compañía.
Al disponer de información más detallada sobre generación de caja, rentabilidad, costos y necesidades de inversión, aumentará la capacidad de comparar operaciones y evaluar decisiones de capital con criterios económicos más visibles.
También elevará la presión sobre las divisiones con menor desempeño y permitirá observar con mayor claridad cuánto depende cada faena de inversiones futuras para sostener o aumentar producción.
Para la minería chilena, la discusión excede la administración interna de Codelco. La estatal sigue siendo uno de los principales actores de la producción nacional de cobre y ejecuta proyectos indispensables para sostener su aporte durante las próximas décadas.
En ese escenario, recuperar producción sin continuar expandiendo significativamente la deuda será uno de los principales desafíos de la nueva administración. La apertura de cifras por división y una mayor participación de socios privados aparecen ahora como dos de las herramientas con las que Codelco buscará enfrentar esa ecuación.






