
La controversia por el reporte productivo 2025 escaló luego de que nuevos antecedentes indicaran que ejecutivos cuestionados invocaron una regla interna para justificar la incorporación de material en la producción de diciembre.
La auditoría interna sobre el reporte de producción 2025 de Codelco abrió un nuevo flanco para la estatal. Según antecedentes publicados por Diario Financiero y recogidos por BioBioChile, los descargos de ejecutivos vinculados al caso habrían apuntado al uso de una norma interna que permitiría incorporar determinados materiales bajo condiciones específicas, en medio de la revisión por cerca de 20 mil toneladas incluidas en los resultados de diciembre de 2025.
El punto crítico no es solo contable. La discusión apunta a si ese material podía ser considerado producción terminada y comercializable, y si contaba con las autorizaciones y coordinaciones internas necesarias para ser incorporado al registro productivo de la corporación.
Qué revelan los descargos
De acuerdo con los antecedentes conocidos, los ejecutivos César Márquez Márquez, gerente de Presupuesto y Control de Gestión, y René Galleguillos Palluta, gerente de la División Chuquicamata, presentaron descargos ante la auditoría interna luego de ser mencionados en los avances preliminares de la revisión.
La controversia se relaciona con la inclusión de 20 mil toneladas en los resultados de diciembre, lo que habría permitido a Codelco cumplir sus metas anuales. La defensa, según la información publicada, habría sostenido que la normativa interna permitía incluir distintos tipos de materiales si cumplían ciertas condiciones.
Sin embargo, fuentes citadas en los antecedentes periodísticos indicaron que las 20 mil toneladas cuestionadas no habrían tenido características comercializables ni las autorizaciones necesarias para ingresar a las cifras de producción.
El caso también menciona otras siete mil toneladas de polvos dispuestos en el sector Montecristo de Chuquicamata, que habrían sido consideradas como producción de Ministro Hales pese a que su procesamiento tardaría entre cuatro y cinco años, bajo el argumento de que podían ser vendidas por existir potenciales clientes.
El origen de la controversia
La revisión se abrió después de que llamara la atención el fuerte salto productivo de diciembre de 2025. Según antecedentes difundidos a partir de cifras de Cochilco y publicaciones de prensa económica, Codelco reportó para ese mes 172.300 toneladas métricas de cobre, una cifra muy superior al promedio mensual cercano a 105.600 toneladas observado entre enero y noviembre.
El informe preliminar habría detectado que parte del material incorporado no cumplía con las condiciones para ser considerado producto terminado. Además, el documento apuntaría a eventuales incumplimientos en aprobaciones internas y a la falta de coordinación para asegurar el procesamiento del material en Radomiro Tomic.
Codelco, por su parte, ha subrayado que la auditoría sigue en desarrollo. En una declaración recogida por Emol, la estatal confirmó que el Comité de Auditoría del Directorio encargó una revisión al reporte de producción 2025 de División Chuquicamata y sostuvo que el proceso incluye revisión de antecedentes y derecho a descargos, por lo que no corresponde adelantar conclusiones mientras no concluya.
Por qué importa para la industria minera
El caso golpea un punto sensible para la mayor productora estatal de cobre: la confianza en sus cifras operacionales. En su reporte anual de resultados, Codelco informó que cerró 2025 con una producción propia de 1.334.445 toneladas métricas finas y una producción total de 1.439.732 toneladas, considerando sus participaciones en El Abra, Anglo American Sur y Quebrada Blanca.
Ese resultado fue presentado por la compañía como una estabilización productiva tras años complejos, marcados por menores leyes, restricciones operacionales, presión de costos y el impacto del accidente en El Teniente. La estatal también reportó un Ebitda de US$6.670 millones, una utilidad consolidada de US$2.423 millones y aportes al Fisco por US$1.778 millones en 2025.
Por eso, una eventual corrección o cuestionamiento sobre el registro de producción no es menor. En minería, la producción reportada incide en metas internas, bonos, planificación operacional, lectura de mercado, confianza de acreedores y evaluación del desempeño de la administración. En una compañía estatal como Codelco, además, tiene impacto político e institucional.
El foco técnico: producto terminado y material comercializable
La discusión de fondo está en la frontera entre inventario, material en proceso y producción terminada. En faenas de gran escala es habitual que las compañías ajusten inventarios al cierre de año, pero esos movimientos deben responder a criterios técnicos, comerciales y contables trazables.
Si el material aún requiere procesamiento relevante, no tiene destino comercial claro o no cuenta con las autorizaciones internas correspondientes, su registro como producción puede distorsionar la lectura real del desempeño operacional.
Ese es precisamente el punto que la auditoría deberá despejar: si la norma interna invocada era aplicable al caso o si fue usada fuera de su propósito.
Datos clave
Empresa: Codelco.
División bajo revisión: Chuquicamata.
Periodo cuestionado: diciembre de 2025.
Volumen observado: cerca de 20 mil toneladas.
Producción propia 2025 informada por Codelco: 1.334.445 toneladas métricas finas.
Producción total 2025 informada por Codelco: 1.439.732 toneladas métricas finas.
Estado del proceso: auditoría interna en desarrollo, con derecho a descargos.
Punto crítico: si el material podía ser registrado como producción terminada y comercializable.
Qué observará la industria
El próximo hito será el informe final de la auditoría interna y las medidas que adopte el Directorio de Codelco. Hasta ahora, la estatal ha evitado adelantar conclusiones y ha defendido que el proceso debe cerrarse por los canales formales.
Para la industria minera, el caso será seguido más allá de sus eventuales responsabilidades individuales. Lo que está en juego es la robustez de los controles internos de la principal empresa del Estado, la trazabilidad de sus reportes productivos y la capacidad de Codelco para sostener su recuperación operacional con cifras verificables, especialmente en un ciclo donde el cobre vuelve a concentrar la atención del mercado global.






