Energía

Colbún, Walmart y Marval desarrollarán planta de hidrógeno verde de 3 MW para logística entre Santiago y Valparaíso

Colbún, Walmart y Marval impulsan una planta de hidrógeno verde en San Bernardo para optimizar la logística entre Santiago y Valparaíso, con un enfoque en sostenibilidad y reducción de emisiones.

Colbún, Walmart y Marval desarrollarán planta de hidrógeno verde de 3 MW para logística entre Santiago y Valparaíso
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La iniciativa proyecta una demanda de 195 toneladas anuales de hidrógeno verde para grúas horquilla y transporte pesado. Su escala es acotada frente a los megaproyectos orientados a exportación y busca demostrar el uso comercial del combustible en una cadena logística existente.

Colbún desarrolla junto a Walmart Chile y Marval una planta de hidrógeno verde de 3 MW en el Centro de Distribución El Peñón, en San Bernardo, destinada a abastecer operaciones logísticas entre la Región Metropolitana y la Región de Valparaíso. El proyecto contempla una demanda aproximada de 195 toneladas de hidrógeno al año, que serán utilizadas principalmente en grúas horquilla y tractocamiones que circularán por corredores asociados a las rutas 5 Sur y 78.

La iniciativa apunta a integrar en un mismo sistema la producción, almacenamiento y consumo del hidrógeno, evitando que el proyecto dependa inicialmente de un mercado masivo todavía inexistente. Su foco está en aplicaciones concretas de transporte y logística, particularmente aquellas donde los vehículos presentan alta utilización y requieren reducir los tiempos destinados al abastecimiento energético.

Según las estimaciones del proyecto, el uso del combustible permitiría reemplazar alrededor de 350.000 litros de diésel por año y evitar unas 950 toneladas anuales de emisiones de dióxido de carbono.

Una planta de escala acotada y con demanda identificada

Los 3 MW de capacidad de electrólisis sitúan a El Peñón en una escala muy diferente de los grandes proyectos de hidrógeno y derivados que se han propuesto para Chile con objetivos de exportación.

En este caso, el modelo está dirigido a una demanda localizada y previamente identificada. La producción se concentrará en abastecer equipos y vehículos de una cadena logística que ya opera entre Santiago y la zona portuaria de la Región de Valparaíso.

Ese diseño reduce uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el desarrollo del hidrógeno verde: construir capacidad de producción sin contar todavía con consumidores capaces de absorber volúmenes relevantes a precios competitivos.

La instalación proyecta consumir energía eléctrica renovable para realizar el proceso de electrólisis, mediante el cual el agua se separa en hidrógeno y oxígeno utilizando electricidad. Posteriormente, el hidrógeno deberá comprimirse, almacenarse y suministrarse a los equipos que funcionarán con celdas de combustible.

Con una demanda anual de 195 toneladas, el sistema deberá abastecer en promedio algo más de 500 kilogramos diarios, aunque el consumo efectivo dependerá de los ciclos operacionales de las flotas y equipos.

Grúas horquilla y camiones concentran el uso

El proyecto considera dos aplicaciones principales.

La primera corresponde a grúas horquilla utilizadas dentro de instalaciones logísticas, donde el hidrógeno puede emplearse en celdas de combustible que producen electricidad a bordo del equipo.

La segunda apunta al transporte pesado mediante tractocamiones de hidrógeno, una aplicación especialmente relevante para recorridos interurbanos donde factores como autonomía, carga transportada y tiempos de repostaje tienen mayor incidencia operacional.

El corredor proyectado conecta el área logística de Santiago con los puertos de la Región de Valparaíso, utilizando principalmente las rutas 5 Sur y 78. Esta última constituye el principal eje terrestre entre Santiago y San Antonio, donde se concentra una parte relevante del movimiento portuario de la zona central.

El objetivo no es reemplazar inmediatamente una fracción sustancial del transporte de carga de ambas regiones, sino probar el funcionamiento coordinado de producción, abastecimiento y consumo bajo condiciones comerciales reales.

Por esa razón, el proyecto funciona principalmente como una iniciativa demostrativa, cuyos resultados podrán entregar información sobre disponibilidad de los equipos, consumo efectivo de hidrógeno, costos operacionales, mantenimiento y requerimientos de infraestructura.

La inversión presenta una diferencia en las cifras divulgadas

La información publicada este 21 de septiembre cifra la inversión total en US$14,7 millones, con un aporte de US$6 millones de Corfo y US$7,7 millones provenientes de las empresas participantes.

Existe, sin embargo, una diferencia aritmética en esas cifras: los dos aportes identificados suman US$13,7 millones, un millón de dólares menos que el total señalado.

Por ello, el monto de US$14,7 millones requiere una aclaración respecto de si incorpora algún componente adicional no incluido en el desglose divulgado o si corresponde a una diferencia en la cifra publicada.

Más allá de esa discrepancia, el financiamiento de Corfo representa una parte relevante del costo del proyecto, mientras el resto corresponde a recursos privados.

De producir hidrógeno a demostrar que puede utilizarse

La importancia de la iniciativa está menos relacionada con su volumen absoluto que con el modelo que busca probar.

El desarrollo del hidrógeno verde enfrenta una dificultad distinta de la expansión de tecnologías como la generación solar o eólica. No basta con construir capacidad productiva: también deben existir vehículos, equipos industriales, infraestructura de almacenamiento, estaciones de abastecimiento y consumidores dispuestos a contratar el combustible.

En El Peñón, esas etapas se concentran alrededor de una operación logística definida. Esto permite evaluar el hidrógeno no solo como producto energético, sino como parte de un sistema completo que debe competir técnica y económicamente con alternativas como el diésel y la electrificación directa mediante baterías.

La reducción estimada de 350.000 litros de diésel y 950 toneladas de CO₂ anuales debe entenderse en esa escala. No representa por sí sola una transformación de las emisiones del transporte de carga chileno, pero permitirá comprobar cuánto de la sustitución proyectada puede conseguirse efectivamente durante la operación.

El desafío será pasar de demostración a escala comercial

Para Colbún, Walmart y Marval, la planta permitirá obtener experiencia en una cadena de valor que todavía se encuentra en una etapa temprana de desarrollo en Chile.

Los resultados serán relevantes para determinar si el modelo puede replicarse en otros centros de distribución o corredores de transporte y bajo qué condiciones económicas tendría sentido ampliar la capacidad instalada.

El principal indicador no será únicamente cuánto hidrógeno consiga producir el electrolizador de 3 MW, sino si existe utilización suficiente y continua de esa producción por parte de las flotas.

La iniciativa de San Bernardo se diferencia así de los grandes proyectos asociados a amoníaco, combustibles sintéticos o exportación de hidrógeno. Su apuesta es más acotada: producir el combustible cerca de consumidores identificados y probar su utilización cotidiana en logística pesada.

Si logra sostener la demanda proyectada de 195 toneladas anuales, el proyecto entregará una referencia concreta sobre costos, desempeño e infraestructura necesaria para extender el hidrógeno verde hacia operaciones de transporte de mayor escala en Chile.