
La minera completó la preparación del estudio ambiental y social del proyecto aurífero en Santander y realizará reuniones comunitarias durante octubre. Soto Norte contempla una inversión inicial estimada en US$625 millones y reservas por 4,6 millones de onzas de oro.
Aris Mining dio un nuevo paso para destrabar el desarrollo de Soto Norte, uno de los proyectos auríferos subterráneos de mayor escala actualmente en evaluación en Colombia. La compañía completó la preparación de su Estudio de Impacto Ambiental y Social (ESIA) e iniciará durante octubre un proceso de participación con comunidades de Matanza, Suratá y California, antes de presentar formalmente los antecedentes para obtener la licencia ambiental.
El avance ocurre además después de una serie de modificaciones regulatorias en la zona de Santurbán que habían generado incertidumbre sobre el calendario del proyecto. La situación actual permite a Aris Mining continuar preparando su ingreso al proceso de licenciamiento, aunque Soto Norte todavía no cuenta con la autorización ambiental necesaria para iniciar su construcción y explotación.
La compañía ya tiene aprobado el Programa de Trabajos y Obras (PTO), correspondiente al plan técnico minero revisado por la Agencia Nacional de Minería de Colombia. Ese instrumento recibió aprobación el 29 de julio de 2026 y constituye uno de los componentes centrales para avanzar hacia el desarrollo de la futura operación.
Comunidades entran en la etapa previa al licenciamiento
El próximo movimiento estará concentrado en el territorio. Durante octubre están previstas reuniones en los municipios de Matanza, Suratá y California, dentro del área de influencia de Soto Norte.
En esas instancias se presentarán los contenidos del estudio ambiental y social, se recogerán observaciones de las comunidades y se evaluarán eventuales ajustes antes de finalizar el documento que acompañará la solicitud de licencia ambiental.
El proceso será especialmente relevante por la sensibilidad ambiental y social que rodea históricamente al distrito de Santurbán. El diseño actualmente impulsado por Aris Mining corresponde a una versión de menor escala respecto de configuraciones anteriores del proyecto y busca compatibilizar la explotación subterránea con mayores restricciones ambientales y con la presencia de pequeña minería en el territorio.
Soto Norte está ubicado en el histórico distrito minero California–Vetas, en el departamento de Santander, y se encuentra fuera del páramo de Santurbán y de su zona de amortiguación.
Soto Norte proyecta 263.000 onzas anuales de oro
La escala económica del depósito explica la relevancia que tiene el proyecto dentro de la cartera de crecimiento de Aris Mining.
La prefactibilidad terminada en septiembre de 2025 considera una explotación subterránea con 20,3 millones de toneladas de reservas probadas y probables, con una ley promedio de 7,0 gramos de oro por tonelada, equivalentes a aproximadamente 4,6 millones de onzas de oro.
Los recursos medidos e indicados alcanzan 39 millones de toneladas con una ley media de 5,55 gramos por tonelada, para cerca de 7 millones de onzas contenidas.
El proyecto fue diseñado con una capacidad total de procesamiento de 3.500 toneladas diarias. De ellas, 2.750 toneladas por día corresponderían a mineral extraído directamente por la operación, mientras otras 750 toneladas diarias quedarían destinadas a mineros locales, representando más del 20% de la capacidad instalada.
La vida inicial basada en reservas alcanza aproximadamente 22 años.
Durante los años 2 al 10 de operación, Soto Norte podría producir en promedio unas 263.000 onzas de oro anuales, mientras que el promedio entre los años 1 y 21 se ubicaría en torno a 203.000 onzas por año.
A lo largo de la vida de la mina, el plan contempla producir concentrados para exportación que contendrían aproximadamente 4,3 millones de onzas de oro, 18,8 millones de onzas de plata y 84 millones de libras de cobre.
US$625 millones para construir la operación
La prefactibilidad estima un capital inicial de construcción de aproximadamente US$625 millones.
Bajo un escenario de referencia de US$2.600 por onza de oro, la evaluación económica calculó un valor presente neto después de impuestos, descontado al 5%, de aproximadamente US$2.700 millones, junto con una tasa interna de retorno de 35% y un período estimado de recuperación de la inversión de 2,3 años.
El costo sostenido todo incluido durante la vida útil fue calculado en US$534 por onza, una cifra que refleja tanto las leyes del depósito como los créditos provenientes de los subproductos.
Estas proyecciones corresponden a la evaluación de prefactibilidad y, por lo tanto, siguen sujetas al desarrollo definitivo de ingeniería, permisos, condiciones de mercado y a una futura decisión de construcción.
El diseño metalúrgico incorpora además una característica relevante para un distrito donde existe minería artesanal y de pequeña escala: el proceso proyectado no utiliza cianuro ni mercurio.
Cambios regulatorios despejan parte de la incertidumbre
El avance ambiental coincide con modificaciones recientes en decisiones administrativas que afectaban el área.
En marzo de 2025, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia estableció una reserva temporal de recursos naturales renovables de aproximadamente 75.345 hectáreas en Santander, restringiendo nuevas autorizaciones mineras y licencias ambientales dentro del área.
Posteriormente, en agosto de 2026 se introdujeron nuevas medidas, entre ellas una extensión de la reserva temporal hasta marzo de 2029 y la creación de una reserva permanente de aproximadamente 1.499 hectáreas en el municipio de California.
Parte de esas decisiones fue posteriormente revertida.
La reserva de La Baja fue revocada en agosto y, el 28 de septiembre, también quedó sin efecto la extensión que llevaba la reserva temporal hasta 2029. Con ello, la reserva temporal mantiene su fecha original de expiración del 4 de marzo de 2027.
Esto no significa la eliminación de las protecciones aplicables al páramo de Santurbán. El proceso de delimitación continúa bajo el marco constitucional, legal, técnico y ambiental colombiano, mientras las restricciones vigentes sobre el ecosistema protegido permanecen.
Para Soto Norte, el cambio reduce una parte de la incertidumbre administrativa que se había instalado sobre el calendario de permisos, pero no reemplaza el procedimiento ambiental que deberá superar el proyecto.
Un activo clave en el crecimiento de Aris Mining
Aris Mining controla actualmente el 100% de Soto Norte, luego de completar en diciembre de 2025 la adquisición del 49% que todavía estaba en manos de Mubadala. La operación consolidó el control completo del activo y eliminó además el acuerdo de streaming de metales preciosos que estaba asociado al proyecto.
La compañía mantiene en paralelo las operaciones subterráneas de Segovia y Marmato en Colombia, mientras desarrolla Toroparu en Guyana.
Soto Norte ocupa una posición relevante dentro de esa cartera porque podría incorporar más de 200.000 onzas anuales de producción de largo plazo una vez desarrollado y estabilizado, además de aportar cobre y plata como subproductos.
El próximo punto crítico ya no estará únicamente en la ingeniería del depósito. La atención se trasladará al proceso comunitario de octubre y, posteriormente, a la presentación y evaluación de la solicitud de licencia ambiental.
Solo después de obtener esa autorización Aris Mining estará en condiciones de adoptar una decisión formal de construcción. Con un capital inicial estimado en US$625 millones, 4,6 millones de onzas en reservas y una vida minera proyectada superior a dos décadas, el resultado de esa etapa regulatoria determinará si Soto Norte puede pasar finalmente desde la prefactibilidad a convertirse en una nueva operación aurífera de gran escala en Colombia.






