Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Energía

Corea del Sur impulsa 1.324 MW de solar flotante y lleva la tecnología a escala de grandes centrales

Corea del Sur avanza en la generación solar flotante con proyectos que suman 1.324 MW, buscando competir con la energía convencional y enfrentar nuevos desafíos técnicos.

Corea del Sur impulsa 1.324 MW de solar flotante y lleva la tecnología a escala de grandes centrales
Seguir en Google

Tres empresas estatales de energía buscan desarrollar seis instalaciones fotovoltaicas sobre embalses, con proyectos individuales de hasta 500 MW. La iniciativa pone a prueba soluciones de anclaje, protección eléctrica y conexión de red para una tecnología que comienza a competir en escala con la generación convencional.

Corea del Sur prepara una expansión de gran escala de la generación solar flotante. Tres compañías energéticas estatales presentaron proyectos para construir seis centrales sobre embalses con una capacidad combinada de 1.324 MW, una potencia cercana a la de un reactor nuclear APR1400 de 1.400 MW y que elevaría esta tecnología desde instalaciones de tamaño medio hacia proyectos comparables con grandes centrales eléctricas.

La cartera considera desarrollos en Sapgyo Lake, Yedang Lake, Namyang Lake, Daeho Lake, Cheongcheon Lake y Ganwol Lake, mientras Corea del Sur avanza paralelamente en una estrategia que busca aprovechar superficies de agua administradas por la Korea Rural Community Corporation para desplegar capacidad renovable sin aumentar en la misma proporción la presión sobre terrenos agrícolas o industriales.

La escala propuesta también obliga a resolver desafíos que son menos relevantes en una planta fotovoltaica convencional. Una central flotante de cientos de megawatts debe soportar viento, oleaje, fluctuaciones significativas del nivel del agua, humedad permanente y movimientos estructurales durante toda su vida útil.

Seis proyectos y una capacidad cercana a una central nuclear

Dentro de los planes presentados, Korea Western Power concentra la mayor capacidad, con 698 MW distribuidos en dos instalaciones: una planta de 500 MW en Ganwol Lake y otra de 198 MW en Namyang Lake.

Korea Midland Power, en tanto, plantea desarrollar 506 MW en tres emplazamientos. Su cartera considera 375 MW en Sapgyo Lake, 105 MW en Yedang Lake y 26 MW en Cheongcheon Lake.

La tercera iniciativa corresponde a Korea East-West Power, que proyecta una segunda fase de 120 MW en Daeho Lake.

Dos de los emplazamientos, Cheongcheon Lake y Ganwol Lake, ya superaron una revisión inicial y deberán avanzar hacia procesos competitivos abiertos antes de la selección definitiva de los desarrolladores.

El programa representa un salto relevante respecto de proyectos anteriores instalados en reservorios agrícolas. Una de las referencias existentes en Daeho Lake alcanza 98 MW, mientras que las nuevas propuestas incorporan centrales individuales que superan ampliamente los 100 MW.

La Korea Rural Community Corporation administra los reservorios considerados y mantiene como objetivo alcanzar 3.000 MW de generación solar sobre superficies acuáticas distribuidas en 28 distritos hacia 2030.

Ingeniería flotante para centrales de cientos de megawatts

El crecimiento de la potencia modifica directamente las exigencias de diseño.

A diferencia de las plantas terrestres, donde los módulos se instalan sobre estructuras metálicas fijas, los sistemas flotantes utilizan plataformas o pontones capaces de sostener paneles, cableado y otros componentes eléctricos mientras absorben el movimiento generado por el agua.

Uno de los principales desafíos está en el sistema de fondeo. Las estructuras deben permanecer en una posición definida pese al viento y las variaciones del nivel del embalse, pero al mismo tiempo necesitan libertad suficiente para desplazarse verticalmente.

La solución combina anclajes fijados o apoyados en el fondo con líneas de amarre tensionadas o conexiones hacia las orillas. El diseño debe impedir movimientos laterales excesivos que puedan transmitir esfuerzos a miles de módulos interconectados.

También cambia la geometría de instalación. Los paneles flotantes suelen trabajar con ángulos de inclinación menores que los utilizados en sistemas terrestres, reduciendo la exposición al viento y aumentando la estabilidad de la plataforma.

Una revisión técnica publicada en 2026 identifica precisamente al movimiento mecánico, la humedad y la exposición a condiciones ambientales más severas como factores diferenciadores de la fotovoltaica flotante. Sus componentes requieren mayor robustez respecto de una instalación convencional en tierra.

Agua, humedad y corrosión elevan la exigencia eléctrica

El sistema eléctrico enfrenta otra capa de complejidad.

Cables de corriente continua, conectores, cajas de conexión y conducciones deben operar permanentemente en un entorno con elevada humedad y, en algunos casos, exposición directa al agua. El diseño requiere mayores niveles de sellado y protección contra corrosión.

La exposición permanente a humedad puede acelerar determinados mecanismos de degradación de los componentes, mientras el movimiento provocado por viento y oleaje introduce cargas mecánicas que prácticamente no existen en una planta fotovoltaica instalada sobre terreno firme.

Los datos operacionales disponibles todavía cubren una fracción limitada de la vida útil esperada de estos activos. Los estudios recopilados hasta ahora muestran tasas de degradación durante los primeros cinco años comparables con sistemas terrestres, aunque todavía no existe experiencia suficiente para confirmar el comportamiento durante períodos cercanos a los 25 años considerados habitualmente para instalaciones solares.

Esta incertidumbre adquiere mayor importancia cuando los proyectos comienzan a alcanzar varios cientos de megawatts.

Una falla estructural, eléctrica o de amarre en instalaciones de esta dimensión puede involucrar extensas superficies de módulos y demandar operaciones de mantenimiento desde embarcaciones, elevando la complejidad logística y los costos.

La conexión a la red aparece como otro cuello de botella

El reto no termina en el agua.

Una central solar flotante de 300 MW o 500 MW necesita infraestructura de transmisión capaz de recibir grandes volúmenes de generación variable. Antes de obtener las autorizaciones definitivas, los operadores eléctricos deben verificar que las redes regionales puedan transportar esa energía sin comprometer la estabilidad del sistema.

Este punto convierte la disponibilidad de transmisión en una variable tan relevante como el propio diseño de los flotadores o de los sistemas de anclaje.

El fenómeno también es conocido por la industria minera chilena. La rápida expansión renovable en zonas con elevada concentración de generación ha demostrado que instalar capacidad no garantiza necesariamente que toda la energía pueda ser transportada hasta los centros de consumo.

Para proyectos industriales intensivos en electricidad —entre ellos minería, procesamiento de minerales, desalación y producción de hidrógeno— el crecimiento renovable adquiere valor cuando está acompañado por redes, almacenamiento y mecanismos que permitan entregar suministro de manera estable.

Una tecnología que ya supera los 9 GW instalados

La fotovoltaica flotante dejó de ser una solución experimental.

La capacidad instalada global superaba 9,6 GWp en 2024, mientras distintas evaluaciones técnicas identifican un potencial considerable si se utiliza solo una fracción de embalses, lagos y otras superficies acuáticas disponibles.

Su principal ventaja es territorial. Instalar generación sobre agua disminuye la competencia directa por suelo y puede resultar especialmente atractiva en países con elevada densidad de población, restricciones de superficie o infraestructura hidroeléctrica ya disponible.

El agua también puede favorecer la refrigeración de los módulos y mejorar determinadas condiciones de operación, aunque estos beneficios deben equilibrarse con mayores requerimientos de ingeniería y mantenimiento.

Los costos continúan siendo superiores a los de algunas instalaciones terrestres. En 2024, el CAPEX promedio ponderado de la fotovoltaica flotante alcanzó aproximadamente US$0,82 por watt pico, alrededor de 19% por encima de la solar terrestre considerada en la misma comparación, aunque con una reducción de 28% respecto de 2019.

El desafío pasa de demostrar la tecnología a escalarla

La cartera surcoreana muestra hacia dónde comienza a desplazarse esta industria.

El desafío ya no consiste únicamente en comprobar que los paneles pueden producir electricidad sobre un embalse, sino en diseñar estructuras capaces de sostener cientos de megawatts durante décadas, resistir eventos meteorológicos, permitir mantenimiento seguro y conectarse a redes eléctricas que deben absorber grandes volúmenes de energía renovable.

Para sectores electrointensivos como la minería, el desarrollo de nuevas alternativas solares amplía las opciones futuras de abastecimiento renovable, especialmente en territorios donde la disponibilidad de suelo, agua, transmisión y permisos comienza a definir con mayor fuerza la viabilidad de nuevos proyectos.

Corea del Sur buscará ahora transformar los 1.324 MW propuestos en proyectos ejecutables. Su avance servirá como referencia para determinar hasta qué punto la generación solar flotante puede evolucionar desde instalaciones complementarias hacia centrales eléctricas de escala comparable con grandes unidades de generación convencional.