
La revisión incorpora tecnologías TOPCon y PERC, módulos de CdTe, inversores y sistemas de distinta escala. Para industrias intensivas en energía, como la minería, entrega una referencia más actual para evaluar la huella ambiental de los contratos y proyectos solares.
La evaluación ambiental de la energía fotovoltaica acaba de recibir su actualización de datos más profunda en más de una década. El nuevo inventario de ciclo de vida desarrollado por el programa IEA PVPS incorpora información industrial de 83 instalaciones productivas, nuevas tecnologías de células solares y modelos avanzados de fabricación, configurando una referencia actualizada para medir los impactos asociados a la producción de electricidad solar.
La revisión resulta especialmente relevante para sectores que están aumentando el consumo de electricidad renovable, entre ellos la minería, donde la contratación de energía solar ya no se analiza únicamente por precio y emisiones durante la operación. La procedencia de los módulos, la electricidad utilizada para fabricarlos, el consumo de materias primas, la infraestructura, la eficiencia tecnológica y el tratamiento al final de su vida útil forman parte creciente de las exigencias ambientales vinculadas a las cadenas de suministro.
El trabajo reemplaza y amplía los antecedentes publicados en 2020 e incorpora datos para las principales cadenas de suministro de silicio monocristalino con tecnologías PERC y TOPCon, además de módulos de película delgada de teluro de cadmio (CdTe), inversores, estructuras y configuraciones de plantas residenciales, comerciales y de gran escala.
Datos de fabricación con mayor cobertura industrial
Uno de los principales cambios está en la profundidad de la información utilizada para caracterizar la producción de paneles de silicio monocristalino.
Los 83 conjuntos de datos industriales fueron obtenidos a partir de evaluaciones realizadas entre 2022 y 2025 dentro del proceso francés de licitación fotovoltaica. Tras los controles de calidad, la muestra alcanza aproximadamente 29% de la capacidad mundial de producción de polisilicio, 16% de obleas, 7% de células y 9% de módulos.
La actualización permite reemplazar parte de los supuestos históricos utilizados durante años para calcular los impactos ambientales de la fabricación fotovoltaica, una industria que ha cambiado rápidamente en productividad, eficiencia de las células y utilización de materiales.
La mayor parte de las instalaciones consideradas se encuentra en China, consistente con la elevada concentración asiática de la cadena mundial de fabricación de paneles. En el caso de la tecnología CdTe, los antecedentes utilizados representan más del 90% del mercado mundial de módulos de esa tecnología.
Esta representatividad es relevante porque el impacto ambiental de un sistema solar no depende exclusivamente del desempeño que tendrá durante su operación. La intensidad energética y material de la fabricación puede modificar de forma sustancial los resultados de un análisis de ciclo de vida.
TOPCon entra en la nueva fotografía del mercado solar
La base actualizada también captura uno de los principales cambios tecnológicos de la industria fotovoltaica: el desplazamiento progresivo de las células PERC por arquitecturas TOPCon de tipo n.
Para representar el mercado comercial de 2024, el estudio utiliza eficiencias de referencia de 21,7% para módulos PERC y 23,2% para TOPCon. La mayor eficiencia permite generar más electricidad por unidad de superficie instalada, aunque la evaluación completa requiere considerar simultáneamente materiales, procesos industriales, consumo eléctrico y gases utilizados durante la fabricación.
La tecnología multicristalina, que durante años tuvo una presencia significativa en el mercado, dejó de formar parte del núcleo de la actualización debido a su fuerte pérdida de participación comercial.
La rápida evolución tecnológica también obliga a mantener estos inventarios en permanente revisión. Entre las próximas tecnologías que deberán incorporarse con mayor detalle aparecen las células de heterounión, arquitecturas de contacto posterior y los módulos tándem de perovskita-silicio una vez que exista información representativa de fabricación a escala comercial.
Modelos industriales muestran fuertes reducciones de impacto
Por primera vez, el inventario incorpora además modelos de fabricación desarrollados desde cero para representar una planta avanzada de silicio monocristalino con una capacidad de 5 GWp anuales.
Los escenarios consideran procesos como recirculación de agua, recuperación de residuos e infraestructura de producción. Al compararlos con datos industriales utilizados en antiguas evaluaciones —procedentes en algunos casos del período 1999-2006—, los modelos muestran reducciones de impacto que van desde 11,7% hasta 94,3% en 14 de las 15 categorías ambientales analizadas.
La diferencia refleja cuánto ha cambiado la fabricación fotovoltaica en dos décadas: módulos más eficientes, plantas de mayor productividad, menor utilización relativa de determinados materiales y mejoras en los procesos industriales.
Los datos simulados, sin embargo, cumplen una función distinta de los registros obtenidos directamente desde fábricas. Permiten estudiar escenarios tecnológicos futuros y oportunidades de optimización, mientras que los datos industriales funcionan como referencia para representar las cadenas de suministro existentes.
Nuevos sistemas de referencia para proyectos de mayor escala
La actualización también modifica las instalaciones utilizadas como referencia para realizar comparaciones.
El antiguo sistema residencial de 3 kWp fue reemplazado por uno de 10 kW, reflejando el aumento del tamaño promedio de las instalaciones solares. A ello se suma una configuración comercial de 250 kW y una planta fotovoltaica terrestre de 10 MW como referencia para proyectos de escala utility.
Este último segmento tiene especial interés para la minería y otras actividades electrointensivas, donde la generación renovable suele incorporarse mediante contratos de suministro respaldados por grandes parques solares y, crecientemente, sistemas híbridos con almacenamiento.
Las próximas actualizaciones deberán profundizar precisamente en esos componentes. La expansión de seguidores solares de un eje, módulos de mayor tamaño, nuevas relaciones entre potencia DC y AC, almacenamiento y modificaciones en las estructuras de montaje están cambiando rápidamente el balance de materiales de los proyectos.
Por qué importa para la minería
La actualización llega en momentos en que la descarbonización del suministro eléctrico se ha convertido en una variable estratégica para productores de cobre, litio, hierro y otros minerales utilizados en la transición energética.
Para una faena minera, contratar electricidad renovable reduce las emisiones asociadas al consumo eléctrico, pero las exigencias ambientales internacionales avanzan hacia una evaluación más amplia de las cadenas productivas. Esto obliga a mirar también la fabricación de la infraestructura que permite producir esa energía.
Un inventario moderno de ciclo de vida facilita comparar tecnologías bajo criterios comunes y aporta una base más sólida para compras sostenibles, declaraciones ambientales de productos, financiamiento verde y evaluación de proveedores.
También puede adquirir mayor peso a medida que clientes industriales, inversionistas y compradores de minerales demanden información más detallada sobre la huella incorporada en los insumos que participan en cada tonelada producida.
Para la industria minera chilena, altamente vinculada al crecimiento solar del norte del país, disponer de metodologías más precisas contribuye a distinguir entre electricidad renovable durante la operación y el impacto ambiental total asociado a la infraestructura que la genera.
La generación fotovoltaica seguirá mostrando una ventaja estructural como fuente eléctrica de bajas emisiones, pero el nuevo inventario introduce una exigencia adicional para el mercado: medir esa ventaja utilizando tecnologías, cadenas de suministro y procesos industriales que representen realmente la industria solar actual, en lugar de parámetros construidos cuando la fabricación de paneles era sustancialmente distinta.






